viernes, 1 de junio de 2012

Caricias de lluvia

La lluvia, de nuevo la lluvia.  Pensamos en chocolate caliente y champurradas mientras escuchamos la música que el agua realiza al caer en los árboles y la tierra.  Una cobija es necesaria si la tarde enfría.  Y entonces, sin querer vemos una mancha de humedad en la pared que nos recuerda las realidades de otros.  Láminas, plásticos, botes para las goteras, música muy diferente, de uno u otro modo la conocemos.  

Luego, la imaginación va más allá del sonido y se recuerdan texturas y colores que brillan  por el agua; se mueven, respiran y tiemblan.  Duermen y están muriendo ante cada respiro, como todos nosotros, pero sin esperanza de un mejor mañana.  Los que estamos conscientes de ellos somos los de siempre y se nos van las fuerzas, los recursos.

Sigue lloviendo y continúo imaginándolos allí, en la calle, cubriéndose bajo cualquier cornisa que no los protege.
Alguno sueña porque consiguió alimento, otros no lo lograron.  Todos estuvieron en batalla por los desperdicios de las casetas, pequeños, grandes, los jóvenes y los no tanto. 
Ahora el calor es necesario y olvidan la riña por la tortilla y el pedazo de pan. Se agrupan.  La lluvia, los cansa; cada gota es una caricia, las únicas que conocen.
Son tantos perros y serán más. 
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La semana pasada, me tocó hacer lo que detesto hacer: Reportar un perro enfermo.
Los que podemos tener y mantener son menos de los que ya tenemos en casa de mi madre.  Aún, sabiendo ella que llegamos al límite, vino por mi y fuimos a ver a un perro que consideró su estómago se le veía extraño.  ¿Qué haríamos? Ni idea.
Al verlo de lejos pensé que era una perra embarazada a punto de parir, resultó ser macho.
Lo fotografiamos y no me quedó otra más que pedir ayuda.

Liza de Adopta una mascota se comunicó conmigo y proporcionó una solución contraria a los métodos: Teníamos que rescatarlo, buscar donaciones y mientras se trataba, fuera lo que tuviera, se le buscaría hogar temporal.  
Lo normal que se realiza, por razones de espacio es: encontrar en dónde ubicarlo, para luego tratarlo mientras se buscan donaciones. Los reportantes son la opción y en este caso no llegué ni a dar hogar temporal, lo expreso con total vergüenza.
El perro tuvo suerte, a los animales sin un lugar confirmado no se les puede tratar,  por eso no es de extrañar que ninguna otra asociación se pronunciara.
Si los que deseamos una mejor vida para los perros de la calle no colaboramos (hogares, donaciones monetarias y alimento) con las asociaciones a las que pedimos ayuda, estas no pueden trabajar.

Bamito, así lo nombre porque se encontraba enfrente del Bam en Boca del Monte, tiene una semana de estar siendo tratado en la veterinaria.  Sufrió un daño hepático por alimento (huesos, tortilla, quién sabe) y llegó al hospital veterinario Santa Teresa, justo a tiempo, casi no podía respirar.  Su estómago se ha reducido en gran parte y sigue en descenso.  Lo han renombrado Bambino, un nombre más tierno y que describe mejor su personalidad.

Pronto saldrá de la veterinaria aún faltan donaciones para sus medicinas y gastos veterinarios y urge encontrarle, al menos, un hogar temporal.  ¿Podría usted ser quien le de la oportunidad a este joven, dulce y amigable perrito?

Su rescate me ha dejado intranquila, sé que él ya tiene ayuda médica aunque aún necesita una familia, pero el día que fuimos a rescatarlo antes de ser encontrado vi al menos ocho perros en las casetas frente al banco. Y justo en donde se le vio a Bamito por primera vez estaba una perra joven, pequeña, de pelo no tan corto, negro, por supuesto desnutrida.  Ella me vio y sentí que decía: ¿Y por qué no me llevas a mí?

¿Quién quiere ayudar?



Bamito, el día anterior a su rescate. Fotografía para demostrar el estado de su estómago. Desconfiado de nuestras intenciones,  en está foto no muestra su personalidad jovial.

Pd:
Para colaborar o dar hogar temporal a Bamito (Bambino) comunicarse a: mascota.adopcion@gmail.com (contacto de Adopta una mascota)

sábado, 26 de mayo de 2012

Indefensos ante la perversidad

¿Por qué escribí la semana pasada: Una semana de silencio? Porque la necesitaba.  Ya sabrán la razón, esta no es una de las anécdotas amenas o de conciencia con las que trato de entretenerlos, pero es la realidad de nuestro país.  Si no está preparado para conocerla mejor no continúe.

Por los sucesos de la semana pasada recordé un momento de mi niñez.  No sé si iba con mi madre o mi mami (abuela), pero fue en la zona cinco a unas cuadras del monumento al trabajo, cuando subimos un microbús (sí, ruletero).  El chófer iba a una velocidad terrible. No había avanzado ni cinco cuadras desde la parada y oí que le dijo al ayudante: —Mirá, mirá que le doy.

Con lo apretujados que íbamos los pasajeros y mis cinco años, no alcanzaba a ver a qué se refería. De pronto, el microbús ladeó con brusquedad y poco faltó para que diéramos vuelta.  Miré el timón siendo forzado por el chófer y en el mismo instante escuché los alaridos de un perro; lo alcancé a ver por una  ventana, retorciéndose del dolor por sus patas delanteras.  Un abrazo fuerte silenció mi llanto aunque no lo apaciguó.  
Pero ese abrazo no fue sólo para consolarme, era también para evitar que escuchara las carcajadas del chófer y su ayudante. Pero no fue lo suficiente fuerte.
Décadas después esa maldad continúa.

La semana pasada supe demasiada información de animales maltratados intencionalmente, aquí en Guatemala.  Es lamentable, sucede en todo el mundo pero aquí no solía suceder a menudo, y aún así, estábamos mal, ahora estamos peor.  Sólo les escribiré dos casos:

  • En el parque central, el reporte de una perra que sangraba. Fue rescatada por una asociación.  Al ser operada asumiendo un tumor resultó que tenía un lapicero en el útero.
  • En el mercado de Ciudad Peronia, unos niños y voluntarios de una asociación lograron rescatar a un gato de personas que se "divertían" con él quemándole una pata.  

Esos días la pasé molesta. ¿Por qué alguien hace eso? Porque son locos o drogadictos será la respuesta de algunos, pero no estoy de acuerdo. Hay personas con enfermedades mentales y adictos a cuanta cosa se les ocurra que no causarían ese tipo de daño. La perversidad se trae y en la mayoría de los casos los padres la alimentan.
Pero como si mi malestar no fuera suficiente, el viernes pasado fue el cierre de la horrible función de maldad de la que ya sabía, sólo que ese día me tocó vivirlo de nuevo en primera fila.

En la avenida hincapié un perro se atravesaba al otro lado del carril.  Un auto paró y un autobús que venía a su lado se medio detuvo.  El perro se desorientó, y el chófer que no se había decidido a parar aceleró.  Atropelló al perro y me guardo la descripción de lo que le pasó para que ustedes no tengan la sensación de dolor e impotencia que me quedó al ver lo sucedido.  
Por un momento pude considerar que fue un terrible accidente, pero mientras la camioneta pasaba casi a mi lado, el chófer iba riendo junto a su ayudante.

Fui a dar la vuelta, me tardé tal vez más de lo que debí sin darme cuenta.  Estaba temblorosa, llena de rabia, tristeza, impotencia.  Sólo deseaba que esa agonía que vi cuando el perro quedó en el pavimento hubiera sido la última.  ¡Por favor que esté muerto! ¡Que no esté sufriendo! Me decía una y otra vez en lo que llegaba.

Todavía hoy, una semana después, está ahí: en la banqueta.   Los vecinos colocaron el cuerpo en una caja de cartón y la lluvia la ha desecho, dejándolo al descubierto.  Muchos lo ven, pocos sabemos que es el recordatorio de que existe la maldad.

viernes, 18 de mayo de 2012

Una semana de silencio

Por todos los perritos sin hogar que vagan, buscando alimento y refugio, y por los que tienen una casa pero a quienes los humanos ignorantes dejan salir.
Por todos los perros que están a la disposición de la maldad de las personas.
Por los que nacen y mueren sin conocer una mano amable que los acaricie.  

En fin, por estos perros y demás mascotas desamparadas y maltratadas:  Una semana de silencio.

Nova A.S.G.

sábado, 12 de mayo de 2012

La adopción de Benjamín

Edison Benjamín Calcetas Botón (Benji)


La semana pasada publiqué el tema de Aurora.  Lo había escrito varias semanas atrás pero faltaba la fotografía, por eso lo tenía pendiente.  El viernes 4 yo no estaba de humor ni de ganas de escribir, así que busqué la foto, la coloqué y subí la historia.
De mucho me sirvió tener esa anécdota lista (la única por cierto escrita con tanta anticipación), y es que justo esa mañana me tocó entregar a Benjamín (Benji) a quien al final llamamos Edison por lo inteligente que es.  Así que comprenderán que en casa estábamos tristes y confundidos por dejarlo ir.  Una familia se enamoró de él y de un gato, y fueron adoptados.  

Cuando ofrecimos hogar temporal lo hicimos porque a Adopta Una Mascota le urgía colocarlo a él y a sus hermanas mientras eran adoptados. Estos meses han abundado los reportes de cachorros y como siempre, falta espacio para que puedan ser rescatados para luego procesar las adopciones.  Muchas personas ofrecen pero luego se retractan o no son localizadas, y esto obstaculiza el rescate.
Consideramos que esta vez teníamos el tiempo y por ser cachorro no era necesario tanto espacio, por lo mismo nuestros Cuachuchitos no serían agresivos con él.

El plan era claro: Daríamos hogar temporal por no más de 22 días, por razones de tiempo nuestro, la asociación buscaría un hogar definitivo para él y si no lo encontraban lo llevarían a otro hogar temporal cuando se cumpliera la fecha.  

En casa tres días pasaron y nos enamoramos de Edison. Comenzamos a variar el “plan”.  Si sucedía esto, haríamos lo otro, y si no otra cosa.  Llegamos a una decisión simple:  ‹‹Edison seguirá con nosotros hasta que encuentre hogar definitivo  que le proporcione una mejor vida que la que nosotros podemos darle.  Si para el 18 de mayo no ha sido adoptado se quedará en casa››.  

Comenzamos a reprogramar nuestro tiempo, mientras seguíamos disfrutando de las gracias del cachorro.  Y dejamos que la situación transcurriera por si sola.  Yo también colaboré con la búsqueda de la familia ideal.  Parte de mi deseaba que la encontrara y otra que la vida considerara que nosotros seríamos lo mejor para Edison y que por eso que nadie más fuera adecuado.  El archivo de la solicitud de adopción estuvo varios días abierto.  

El jueves 3 me avisaron que Edison tenía un hogar y debía entregarlo al día siguiente.  Lloré, lloramos, nos despedimos y aceptamos el destino.
El viernes pasado lo entregué y fue hasta ese momento que la asociación se enteró de nuestros nuevos planes.
Magda (de la asociación) me preguntó: —¿Lo quieren adoptar ustedes?
Y mi respuesta fue: —¿Estás segura de que quienes lo adoptan pueden darle un buen hogar?
—¡Sí!  Tienen mucho espacio.  Adoptarán también a un gato, se harán compañía y siempre hay alguien en casa.  Lo querrán mucho.
—Bien.  Si este fin de semana no se enamoran de él nunca lo harán y con gusto lo aceptaremos de nuevo. —Respondí y agradecí la pregunta, al fin y al cabo nunca aplicamos para adoptarlo. Además comprendía que su nueva familia tenía más tiempo y menos mascotas que nosotros, eso significa más atención para él. 

Un par de días después, supe por Liza (también de Adopta una mascota) que lo estaban consintiendo un montón, porque los gatitos aún no lo dejaban jugar con ellos.  Pensé, que al final la familia se había decidido por dos gatos junto con Edison, ayer me enteré que a uno de los felinos le están dando hogar temporal.
Siendo todos bebés, a estas alturas ya  no reconocen sus diferencias y los 3 se han de estar divirtiendo de lo lindo.

Pasó una semana y aunque lo extraño, el no tenerlo de regreso es indicativo de que ya lo aman y que no lo dejarán ir.  Esas son buenas noticias en un país en donde abundan los animales que necesitan un hogar. 
Doy gracias a todas las Asociaciones que ayudan a los animales y un agradecimiento especial a Adopta una mascota por rescatar y encontrar el hogar ideal para Edison.

Decenas de fotografías de él han quedado guardadas en el disco duro.  Quedaron imágenes digitales de cada día que estuvo con nosotros: Cómo dormía, comía, jugaba y hasta sonreía.  Y en mi memoria: sus caricias, sus sonidos de cachorro y sus respuestas en ladridos.  Él es un buen perro (qué perro no lo es, pero Edison es especial), de los mejores que he tenido y por eso debía tener lo mejor.  

Supe que lo han renombrado, pero para mi será mi siempre Edison. ¡Se feliz mi amado cachorro!

sábado, 5 de mayo de 2012

Aurora

Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia…
¡Ay no! Me equivoqué.  Cuando pienso en Aurora, este poema se me viene a la mente.  Tal vez porque yo le decía:  ‹‹Aurorita, está linda la perra, y el viento, la primera vez que te vi, trajo tu esencia nada sutil.›› No muy agradable, pero así fue.
Mi esposo, un día, me comentó que una perra apareció en la entrada del aeropuerto.   Mestiza, delgada y vivaracha.  Asumimos que era de los alrededores y que pronto volvería a su hogar.   
Pasó una semana y la perra seguía allí, dormía bajo cualquier lugar cubierto que encontraba y se alimentaba de la basura o de lo que los turistas al entrar al aeropuerto le daban.  
Era cariñosa, al punto de zalamera, sabía que las personas de pelo claro y maletas eran los que sentían lástima por ella y era a los que más se les acercaba.

Un día que fui a dejar a mi esposo al trabajo, la vi, se acercó al automóvil (que conste que no tengo el pelo rubio) y comenzó a realizar todo tipo de gracias.  
—Bien, si te quieres venir, súbete —le dije, mientras le abría la puerta del carro.
Lo hizo, se sentó con delicadeza y con cara de: ¿Esto es secuestro o rescate? Pero se comportó como una experta copiloto.

Mientras la traía a casa, me puse a pensar en todas las posibilidades y en cómo reaccionarían mis perros. En ese entones sólo tenía a dos jóvenes y a Musa ya anciana.  La ventaja es que todavía disponía de un pequeño patio separado del resto de los perros y luego me las ingeniaría.

Los días pasaron, y Aurora (obvio que así la llamamos) se ganó a los demás perros.  Era una más de la manada, un solo problema presentaba: No comía. ¡Se hartaba! Lo de ella, lo de los demás, lo que fuera.
Así que tuve que realizar cambios en la alimentación de los demás, durante el día se le dejaba entrar y en la noche se le sacaba para alimentarla en el espacio separado, y para que los otros también comieran adentro.  

Era una perra de tamaño mediano, no ladraba, esperaba a que uno la sacara a hacer sus necesidades, era tan ideal para cualquier casa y hasta apartamento, no era traviesa, ella era un amor, además la habíamos castrado.  Pero a pesar de todas sus virtudes, nadie la adoptaba. Las personas lo único que veían era una perra mestiza, la típica callejera.

A los siete meses de albergarla, le dije: No le demos más vueltas al asunto, te quedas en casa y ya.

Parece que me entendió, porque a la mañana siguiente se impuso ante mi otra perra, la agredió para dar a conocer su autoridad.  Lo dejé pasar, son cosas de perros, me dije y punto.  Por la tarde de nuevo, a las horas se repitió.  Mi pequeña Nova, llegó al extremo de no pasar cerca de Aurora ya que de inmediato se le tiraba. En una de esas la hirió. 
Aurorita sabía pelear, defenderse y Nova, sin costumbre a las actitudes normales de un perro salía perdiendo, era con la única que tenía problemas.  
Dos semanas pasé en esas, manteniéndolas apartadas como quien tiene perros recién conocidos.  ¡No sabía que hacer!  Ya había llevado a Nova dos veces a la veterinaria para que la curaran.  
Una joven que conozco me dijo: Le había conseguido casa a Aurora pero como me dijo que ya no la daría no le avisé.
El hogar seguía disponible. Conocí al señor y en dónde vivía para asegurarme que la perra estaría bien.   

Entregué a Aurora con lágrimas, convenciendo a mis sentimientos que hacía lo mejor, no sólo para Nova, sino para Aurorita, para no tenerla que mantener encerrada.   

La perra se adaptó bien, adoraba a don Adolfo, su nuevo protector, y él no podía estar más feliz, hablaba con él semana a semana y así pasó casi tres meses.  
Luego un día que hablé con él, me dijo preocupado: —Aurora ha encontrado la manera de hacer hoyos y se sale a casa de los vecinos.  Hasta ahora no sabían porqué los pollos amanecían muertos pero ya vieron que es ella la que lo hace en la noche y regresa a casa por la madrugada.  No es por hambre ya que no se los come, es sólo por ir de cacería.  He pagado las travesuras que hace, pero la amenazaron con que la matarían, cosa que no deseo.  Así que, como me dijo que se la devolviera si no funcionaba, usted me dirá cuando la puedo ir a dejar.

Le pedí unos días en lo que le hacía un corral en casa de mi mamá, era lo último que quería, porque no podría cuidarla de igual manera que antes, pero tampoco quería que regresara a las andadas con Nova.

Días después don Adolfo me contactó de nuevo y me contó que tenía un hogar para Aurora, si yo estaba de acuerdo.  Fuimos a verlo, era un jardín amplio, tenían casa lista para la perra y los recursos para cuidarla.   Se fue para allá.  
Por casi año y medio supe que estaba bien, hasta que me dijeron que se había escapado por una rendija, se le buscó pero nada, Aurora se había esfumado.
A los dos meses el nuevo protector se bajó de un autobús y se sorprendió al ver a una perra similar a Aurora, al otro lado de la calle.  Se acercó a ella, y ¡sí!, era la escapista y traviesa Aurora.  Regresó con él.
Desde ese día la perra no se acerca a la cerca, parece que la calle no le atrae en lo absoluto y hasta dónde yo sé la perra sigue en su jardín.

Todavía a finales del año pasado supe de ella: —Está gorda, algo canosa pero cariñosa como siempre lo ha sido —me dijeron.


sábado, 28 de abril de 2012

Juegos de altura

Desde la cocina escuché que ladraban, dentro pero en el frente de la casa, y reconocí que eran las voces de Greka y Musa. No era en tono agresivo sino juguetón y por lo mismo no me tomé la pequeña molestia de levantar la cortina para ver lo que hacían.  No había manera que hicieran travesuras, dos carros ocupaban casi todo el garaje y por lo mismo apenas podían correr alrededor de ellos.  No me preocupé y continué lavando platos.

De repente, oí rápidos golpecitos metalizados, silencios, jadeos, de nuevo el metal, el ladrido ronco de Musa, la respuesta suave de Greka y proseguían.  
No tenía idea de cómo hacían o qué era lo que sonaba a lámina. De inmediato me lavé las manos para quitarme el jabón y abrí la cortina.  ¡Gran sorpresa!  Las perras jugaban cada una encima de un auto, corrían en círculos, ladrándose la una a la otra, las uñas sonaban cada vez que se movían en los techos de los carros; saltaban en estos y se retaban.  
Se notaba que la estaban pasando muy pero muy bien hasta que escucharon mi grito: ¡Basta!

No vi cómo se bajaron ya que para cuando llegué ninguna estaba cerca. Creo que el juego era: ‹‹Quién se cae primero››.
Por supuesto que los techos estaban algo rayados y por un momento me molesté, sin embargo la escena fue tan graciosa que me dio risa la forma ocurrente de jugar de las dos perras.   

Nunca repitieron el jueguito o al menos nunca más las sorprendí en el acto, pero todavía hoy en día tengo clara la imagen en mi mente y al pensar en ese momento no hago más que sonreír.

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No olviden: este domingo 29 de abril se llevarán a cabo dos eventos ideales para compartir con toda la familia, y por supuesto incluyendo a los perros.

  • II FERIA POR LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES.  La caminata a favor de los derechos de los animales inicia en el monumento Montúfar a las 10 de la mañana y termina en la plaza Obelisco con concursos de disfraces, danza, grupos nacionales y artistas.

  • UN DÍA CON MI MEJOR AMIGO ANTIGUA GUATEMALA (BENEFUL CENTRO AMÉRICA)
    Las actividades de Beneful® se realizarán en las Ruinas de San Jerónimo en donde tendrán corte de uñas, Show de modas, Fotografías y otras actividades (Sí, todo respecto a perros).
    De 10:00 a.m.  a 5:00 p.m.
    Además en toda Antigua Guatemala más de 65 comercios tendrán sus puertas abiertas para recibirlos con su amigo canino.

sábado, 21 de abril de 2012

Benjamín Calcetas Botón

(Benji)

El nombre para proceso de adopción es Benji.  Él es un perrito, chiquitito y juguetón (como todos y la canción) pero además es el cachorro más tranquilo que he conocido y al que tenemos la suerte de darle hogar temporal por unas semanas, en lo que encuentra hogar permanente.

Mi esposo quiso chapinizar con elegancia el nombre y por eso desde que lo vio lo llamó Benjamín, no sabía que mientras yo lo traía a casa, su cara graciosa y pequeña me hizo llamarle Botón.  Calcetas se lo he agregado para darle una graciosa distinción, además los colores de su pelaje terminan con puntas blancas en las patas a manera de calcetas deportivas.  

Me dijeron que es un perro mestizo, pero al observarlo se nota que es un bello ejemplar de Beagle Guatemalense.  Está bien, no existe esa raza, pero mis Cockercitos se lo han creído  y han acordado que les parece fabulosa, ya que no requiere de tanto mantenimiento como ellos.  Creo que los escuché comentar (los entiendo por tanto año que he compartido con ellos) que es increíble la magnifica postura que posee, la cual termina con una cola larga y erguida.   

Pero dejando a un lado el esnobismo canino racial, Benjamin es precioso no sólo por su físico, tiene una personalidad jovial y respetuosa, y eso que aún es cachorro.  En los tres días que ha estado en nuestra casa, con apenas dos meses ya aprendió la orden de sentarse.  Y entiende el significado de: “No”.  Vamos no minimicen el conocimiento de este perrito. ¿Acaso no conocen personas quienes siendo adultas no entienden el concepto?  Así que en comparación: ¡Benjamín es un genio!


Si están interesados en adoptar a este cachorrito, la solicitud tendrán que hacerla por medio de Adopta una Mascota, e-mail: mascota.adopcion@gmail.com
Pero advierto que les he solicitado que sólo tomen en cuenta hogares en donde Benjamín sea súper consentido, que le proporcionen educación para que su intelecto continúe desarrollándose y si es posible que de cuando en cuando me permitan visitarlo.  

Hasta la próxima Nova A.S.G.

viernes, 13 de abril de 2012

Boca del Monte y perros

Hace unas semanas, como siempre sucede, una plática se tornó al tema de los perros.  Esta vez era obvio ya que fue en una jornada de castración.  

Hablábamos de lo difícil que es ver a tanto animal sin hogar, camino al trabajo, a la casa y hasta en los paseos.  El esposo de Magda (Voluntaria de Adopta una Mascota), al saber los caminos que transito me preguntó: ¿Y cómo soporta?
No entendí la frase y el comprendió mi gesto.

—Sí ¿Cómo aguanta vivir en Boca del Monte? —repitió— Porque ahí hay muchos perros abandonados —explicó y con Magda mencionaron a algunos que rescataron en ese pueblo, ya que también es parte de su ruta.

—No.  Yo no vivo ahí y es justo por esa razón.   Trabajo en Boca del Monte y detesto tener que ir.  No falta perro en cada esquina que tenga jiote, que esté en los huesos, que este cojo o que tenga todo lo mencionado.   Me enferma saber que las personas permitan ese sufrimiento.   —respondí y me puse a pensar en lo sencilla que sería mi vida si viviera en ahí.  
Es cercano a la ciudad, tiene varias salidas aunque la mayoría sólo utiliza la avenida Hincapié.  Tiene muchos puntos a favor, podría ser un excelente sector, si tan sólo…
Sí, si tan sólo los habitantes pusieran de su parte, con perros (maltratados) y árboles (que no hay) parece que están confundidos con lo que debe y no debe haber.   
Recordé a personas que conozco que viven en Boca del Monte y que ayudan poco a poco, por supuesto esto no es suficiente (pero lo intentan).  Y si alguna vez se les ocurrió decir en voz alta lo que todos pueden ver, no ha faltado quien salga con una estúpida cruel solución.  Entonces callan para evitar más sufrimiento animal.  
Lo peor es que hay muchos pueblos y aldeas así y en cierta medida es aceptable bajo el pretexto de la ignorancia.  

Seguimos comentando, esperando que los pacientes se recuperaran pero la espinita me quedó, porque ahora sé que no sólo es impresión mía.

En estas cavilaciones he estado y de repente leí que la municipalidad de Fraijanes comenzará a trabajar con la organización Huellitas Guatemala para promover y realizar cierta cantidad de castraciones de perros de la calle.  ¡Fabuloso!  ¡Genial! ¡Quiero vivir ahí!

Ojalá los habitantes de Fraijanes sepan apreciar las acciones que su municipalidad realice con respecto a este tema, e igual de importante sería que Villa Canales apoyara a Boca del Monte y demás aldeas con actos similares, si no por amor a los animales al menos para llamar habitantes (vecinos contentos= impuestos recaudados).  

Es una idea. ¿Quién tiene otra?

viernes, 6 de abril de 2012

Un buen consejo

Sí, les quedé mal con la anécdota de la semana pasada.  ¿Se imaginaron que estaba de vacaciones? Se equivocaron.  Una gripe, de esas que hasta recordarlas hacen sentir mal fue la que no me dejó acercarme a la computadora.   
A mediados de esta semana, ya más recuperada aunque no sana por completo, me puse a pensar sobre qué tema escribir hoy.   Tenía que ser una excelente información, una historia graciosa o el mejor de los consejos, porque tenía que redimirme por la falta de tema del viernes pasado.

Mientras me decidía, comencé a arreglar la fisura de una pared.  Ayer jueves, luego de revisar que la reparación estuviera bien, le puse un presellado y me pareció lógico hacerlo en toda la orilla.  Quería terminarlo rápido para que cuando Rk regresara de trabajar, saliéramos con los perritos (él no tiene los feriados como la mayoría).  No lo logré.  Él vino, me ofreció ayuda que no acepté, entonces me sugirió que tuviera cuidado y se puso a arreglar el jardín. Proseguí.

Estaba en la escalera, vi hacia abajo y noté que el polvo del material que utilizaba estaba cayendo encima de Keyla, una de las Cockers, quien dormitaba mientras me acompañaba.  

—Keyla, por favor quítese de ahí —dije con tranquilidad.
La perrita, de inmediato se levantó y se fue.

Desde donde yo estaba no podía continuar, bajé, moví unas plantas para tener espacio y en lo que lo hacía,  Nova (la otra Cocker) caminaba entre las patas del banco en el que estaba una gran maceta.  Empecé a decirle que se quitara, pero ella jugueteaba conmigo y entonces Gecko (el único macho) se acercó para llamar la atención y participar en el juego de la hermana.  
Me detuve, no debo sobrepasar mi fuerza (es lo lógico, pero en mi caso por mis cervicales también es por indicación médica).  Pensé que si se doblaban las patas del banco no podría sostener la planta. Por evitar a los Cuachuchitos podría perder el control.

—¡Ya! Permiso muchachitos, vayan a molestar a su papá —expresé haciendo gestos con los brazos para que se fueran. Indignados se fueron y me dejaron sola.

Acerqué un banco al área que me tocaba pero no alcancé la orilla, lo dejé ahí; jalé la escalera y la subí.  Coloqué el material en el último pedestal y pensé: ‹‹¡Ups.  Me puedo caer!›› Y al terminar el pensamiento, la escalera se resbaló llevándome con ella hacia el suelo.   En la caída, hizo una pausa contra el banco que le quedaba en el camino y creo que fue lo que ayudó a que no me rompiera ningún hueso, cosa que dudé por el dolor que sentí.  Mi cuerpo pegó contra los pedestales y si tengo dientes es porque mi rostro quedó en uno de los huecos.

Rk fue a ayudarme luego de escuchar el estruendo contra el piso, los Cuachuchitos también llegaron y recuerdo que me lamían y relamían y yo no terminaba de decidirme a levantarme por miedo a verme una quebradura expuesta en la pierna y a la vez pensaba en que me había dañado de nuevo el cuello.

Hoy, apenas un día después, he sentido dolores que ayer no sentí, y por ello entiendo como mi cuerpo absorbió el golpe, aunque no sé cómo es que no me quebré ni un dedo.
Me duele toser, me duele reír, pero no me importa porque a pesar de mi imprudencia nada peor pasó.

Tuve suerte de pensar en lo sucia que estaría Keyla, y en que no podría con la maceta si Gecko y Nova seguían “molestando”; esas cosas que no tuvieron que ver con lo que pasó pero por lo que los alejé, porque nunca antes imaginé el riesgo que corrían mis perritos al estar cerca de mí, mientras se realizan ciertas labores.  Si uno de ellos hubiera estado conmigo, la escalera y yo le habríamos caído encima dándole una muerte horrible.  Creo que tuve una gran enseñanza a bajo costo.

Que mis moretes les sirvan de experiencia: En arreglos caseros, desde una conexión eléctrica o tan simple como usar un martillo y un clavo, no permitan que esos ojos de cachorro lastimero los convenzan de estar cerca de ustedes en esos momentos, por tranquilidad y seguridad de todos.  

Así que consideren el tema de hoy informativo: por lo que puede suceder.  Gracioso: Se los permito, cómo creen que sé que me duele reír, me río de mi estupidez y visto desde otros ojos, la caída fue caricaturesca. Y sí, considero que les he dejado un buen consejo.

Hasta una próxima y espero que sin dolor.
Nova A.S.G.