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viernes, 29 de agosto de 2014

El hogar de Keyla y Gecko


Siguiendo la anécdota de mis Cuachuchitos:
 
En ningún momento en años anteriores se nos antojó quedarnos con un perro macho.  Yo estaba acostumbrada a la delicadeza y manipulación de las hembritas.  Se salen con la suya siendo tranquilas y coquetas, a diferencia de lo que entonces sabía de los machos: pesados, groseros y marcadores (no todos), no por eso dejan de ser bellos y querendones, pero la idea no me atraía y a mi esposo tampoco.

Perseo demostró preferencia por mi esposo desde que comenzamos a darles biberón, Rk se hacía el desentendido y trataba de no encariñarse con él.  Mi pequeño Gecko se aferró a mi y yo no pude evitar enamorarme del chiquitín; sin embargo la decisión estaba tomada, nos quedaríamos con Nova y tal vez, sólo tal vez con Keyla, aunque mi mamá la quería para ella.
Con la muerte de Greka, la idea no cambió, teníamos encargados a los dos machos para excelentes hogares, pero nuestro corazón había cambiado lo que el cerebro planeaba.   La lealtad que Perseo demostraba hacia Rk, era tan grande que yo no podía imaginar que se pudiera ir a otro hogar.  La decisión final era de Rk: Persy se quedó con nosotros.

Al decidirnos por Nova y Perseo, sabíamos que Keyla se iría con mi mamá, que vivía a sólo tres casas de la nuestra así que no me dio tanta tristeza.  Gecko, en cambio, era para una persona que lo cuidaría y amaría como todos los perros merecen.  
Las madres, siempre cuidando de los sentimientos de los hijos, entendió el dolor que me causaba separarme de mi chiquitín y ofreció quedarse con él también.  Y yo acepté sin pensarlo ni una vez.

Los planes cambiaron, todo era perfecto, aún se quedarían los cuatro cachorros en casa mientras crecían un poco más.    La verdad yo tampoco quería alejarme ni un metro de los otros dos y el pretexto parecía perfecto, hasta que un día regresamos del cine y supimos que ya era el momento.  Luego de limpiar el piso de la necesidades realizadas por cuatro cachorros comelones, llevé a Keyla y a Gecko a casa de mi mamá, su nuevo hogar... por algún tiempo.  No se preocupen, es un feliz resultado que luego les relataré.  

Sean felices junto a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 15 de agosto de 2014

Prisionero de las dolencias

Para Ágenor, un perro luchador.
Nova A.S.G.

Ese flemático caminar tuyo,  te duele, me duele.

La apatía de tus pasos se ve y se escucha cuando arrastras una pata tras de la otra.
Al verte busco a ese perro jadeante por el cansancio del juego y la emoción.
Pero estás muy lejos aún de ser de ser uno de ellos.
Tampoco eres como los otros que jadean por la fatiga de buscar alimento y por la sed.
No, tu cuerpo no pierde energía en demostrar cómo se siente.  Ya no es necesario.

¿Cómo te veías cuando diste tus primeros pasos?
Seguro fueron más fuertes y decididos.  El mundo y la vida te causaban curiosidad.
Pasaron semanas que se convirtieron en meses.
La curiosidad se convirtió en hambre y sed, en necesidad por lograr un día más.
Un día conociste el dolor en tu cuerpo y ya no te dejó.

Ahora tienes un collar con tu nombre y un jalador para los paseos.
Pero caminas como cautivo.
Porque eres prisionero de las dolencias que te ha dado tu corta vida.
Entre momentos te liberas, olvidas, dejas atrás tu pasado con algunas zancadas.
Y luego… tu cuerpo no te lo permite por completo,  de nuevo te esclaviza.

Mientras caminamos, me pregunto: quién, por qué, cuál fue la razón de tu abandono.
Tú eres más sabio, no pierdes tiempo ante respuestas que no darán solución.
No te gastas en el enojo, te esfuerzas por el próximo paso y los que le siguen.
Mueves la cola al escuchar tu nombre y con ella todo tu cuerpo débil se balancea.
Recuerdas que estás aquí, en tu presente y tu cabeza se yergue y caminas con paso más firme.

Entonces ese flemático caminar tuyo ya no me duele tanto.




Sean felices, hagan felices a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 8 de agosto de 2014

Perseverancia de un cuerpo débil

Algunos lo saben por experiencia propia con peores casos y menos recursos, a veces la recuperación de un perro rescatado puede ser frustrante, ahora yo lo sé.   Como una procesión en la que quienes la llevan dan tres pasos para adelante y uno para atrás.   Es una constante incógnita como en los partidos de fútbol que se deciden en penales, sólo que en estos casos no hay límites de goles o fallos.  El tiempo y el cuerpo son los que deciden; y si el rescatado soporta el cansancio, entonces  conoceremos el resultado.  

Ver a Ágenor retozando y comiendo con gusto, es una victoria y luego, en horas o al siguiente día: la derrota, y el proceso empieza de nuevo.  Él no sufre, pero cuando se pone mal, veo que se frustra también.  Es como si se molestara con su cuerpo por no responderle como desea.  Pero en los días que amanece sano, sólo parece un perro flaco que olfatea la grama y se revuelca en sus lugares preferidos.   Se pone atento ante todos los sonidos, saluda ladrando a todos los que se nos acercan en el paseo y mueve la cola indicando: ¡soy feliz!

Sí, hay peores casos, también están en los que el daño es externo: piel, quebraduras; y es probable que no sean sencillos de tratar pero es más fácil ver los cambios o el pronóstico es más exacto.  Con este perrito y recursos ilimitados tal vez no sería tan difícil, pero hay que trabajar con lo disponible.  Antes de él, habíamos tratado con desnutrición y leves problemas de piel, nunca con daños internos tan severos, aún así pudo estar peor porque los perros son fuertes.
No se asusten, ni se predispongan, si pueden rescatar a un perro de la calle sepan que no todos requieren de tanto esfuerzo para recuperarlos.  Como mencioné, de varios perros que hemos recogido este es el primero que necesita ese esfuerzo extra que uno cree no poder realizar.  Y si tienen esa intención con un perrito que ven a diario, háganlo antes de que se enferme o empeore.

Con él, he aprendido a entender que los logros son momentáneos, pero el trayecto  me ha enseñado más sobre la perseverancia de un cuerpo débil y que soy capaz de tener más paciencia de la que imaginé.   Me frustro por veces por no tener la capacidad de sanarlo sólo porque lo deseo, pero no me arrepiento del momento en el que tomé responsabilidad por él.   La satisfacción de verlo en sus buenos días me inspira a llegar hasta el final, sea cual sea, porque él también durante este tiempo está disfrutando de lo que no tuvo antes: un hogar.

Sea feliz junto a su perro y colabore en la vida de un perro sin hogar. 

Hasta la próxima
Nova A.S.G.

viernes, 2 de mayo de 2014

Perros motivadores

Cuando de niños se trata, no hay nada más bello (para mí) que verlos amar a los perros. Que los canes sean grandes o pequeños, al niño que le gustan a todos los ve por igual: perros que deben ser abrazados.   

Mis sobrinos han crecido con perros, y todos les gustan los perros, pero una de mis sobrinas se ha declarado la fanática número 2 de la familia, yo soy la número 1.
Esta muchachita, decidió no hablar a la edad que todos hablan, seguro no tenía nada importante que decir, no era por algo físico.
Ya todos sabíamos que le gustaban los perros, una vez visto uno, era perseguido por la niña.   A sus dos años y medio Ma (parte del nombre de mi sobrina), sabía que mis Cockercitos no son para ser cargados por niños y aunque se moría por hacerlo lo respetaba, o ellos se lo recordarían; pero con Circe en casa, que es la perra más dulce en la tierra, supo que tenía la oportunidad de acariciarla todo el tiempo que la perra se dejara.
Un día, en cuanto pudo, mi sobrina la abrazó y la abrazó hasta que hartó a Circe y esta se escapó hacia el segundo nivel.  Ma le hacía señas para que bajara, nos hacía señas para que la bajáramos y le dije: No Ma, a Circe le gusta que la llamen por su nombre, si usted la llama ella vendrá a usted.
Esa era toda la motivación que Ma necesitaba, y no con mucho gusto de hacerlo pero más por las ganas de estar con la perrita dijo: Ise, Ise.  Así Circe bajó a seguir siendo acariciada.

Consideré el dichoso hecho de que Ma hablara como algo pasajero y su gusto por los canes, entre el tiempo de trabajo, distancias y la rutina no es que mi sobrina venga seguido a mi casa. Pero hace unas semanas mi hermana me contó algo que me pareció no sólo dulce sino que aprendí la importancia que tiene Circe en la vida de Ma a pesar de las pocas veces que ha compartido con ella (y eso que tiene más cerca a los perros eternos temporales de mi madre).
Fíjese —me dijo mi hermana— que Ma llegó muy feliz del colegio ayer, le pregunté que había hecho en clase y me contó que a cada alumno le tocó hablar de su mascota; entonces yo le pregunté: ¿Y usted de qué habló?  Ella me respondió: De un perro.  ¿Qué perro? Le pregunté y pensé que me iba a mencionar a algunos de los de mi mamá, pero ella con seguridad me dijo: ¡De Circe! por supuesto.

¡Qué bello! A sus tres años mi sobrina les cuenta a sus compañeros de clase sobre Circe, que era una perrita que vivía en la calle, pero que ahora es muy feliz porque tiene una casa y más perritos amigos con los que juega.   Nunca imaginé hasta dónde llega la información y de forma tan simple.   Los adultos somos un ejemplo, lo deseemos o no y los perros una hermosa motivación, para escribir o hablar.

Todos estaban disfrutando, acariciar y ser acariciados.

Ma. prestando su diadema, aunque a Circe no le gusta, no se la quitó en toda la noche.

  Ma. disfruta de hermosos encuentros como este en Pasos y Pedales.



Sean felices junto a sus perros y hagan feliz a un perro sin hogar.
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 21 de marzo de 2014

De estilo moderno a estilo perroco

Continuando con las travesuras de los cachorros.   

Adentro de la casa mis Cuahuchitos tenían suficientes juguetes para entretenerse, pero la infancia en cualquier especie es llamada por la curiosidad, nuevos sabores, texturas y el simple hecho de tomar lo que se les da la gana.    Así sucedió también con las esquinas de las paredes, fueron esculpidas por finos dientes de cachorros. He leído que cuando el organismo necesita suplir minerales faltantes, el instinto busca los materiales que podrían compensar esa falta.   También un entrenador de perros me explicó la posibilidad de que Circe masticara cables era por la misma necesidad.   Pero aunque esa haya sido la razón, en ambos casos era contraproducente por la salud de mis caninos, además de los costos de los arreglos en el hogar.

Los Cuachuchitos seguían arrasando con la casa, el único lugar que dejaron intacto y no tengo idea del porqué pero se los agradezco fue la cocina.   Y así los muebles de sala tenían las marcas de cuánto crecían esos hociquitos o simplemente no tenían forro.   Ni soñar con alfombras y a las patas del juego de comedor que eran rectas, mis chiquitos las rediseñaron a un estilo perroco.  Esos dientes fueron hechos para morder y decidieron hacerlo con gusto.   Yo me rendí, lo que podía salvar lo escondí y lo que no, decidí aprender a vivir con ello mientras la etapa pasaba.  Ellos eran cinco y no me daba abasto.
Rk, sin embargo seguía en la lucha.  El humano contra las travesuras de los jóvenes perros.  Trataba de impedir paso, de colocar límites y de adelantarse a los hechos; pero esto sólo les daba un poco de trabajo extra y mucha más diversión.   Rk, se enojaba, luego reía y trataba de nuevo; no obstante la perseverancia,  inocencia y la necesidad de recreación de los peluditos eran más fuertes.   Entonces, un día fui testigo de cómo mi esposo fue vencido.

Íbamos a salir, nos despedimos de los chiquitos, Rk una vez más les decía que se portaran bien, les acercó juguetes, les enseñó la canasta con el resto de los peluches para que jugaran y al hacerlo miró las patas de las sillas y la mesa, ninguna estaba sin morder; me imagino que creyó que podía evitar que las siguieran mordiendo y por eso con mucha seriedad me dijo: —Hoy sí se fregaron, no se las dejaré al alcance.
Pensé que iba a guardarlas en la cocina, pero en ese momento comenzó a colocarlas al revés sobre la mesa y los respaldos quedaron colgando. Me reí y él de inmediato respondió ante mi risa: —No llegan.

Regresamos un par de horas después y no me quedó más que aceptar que el juego de comedor ahora sí había sido redecorado por completo, las patas hacían juego con las esquinas de los respaldos.   Rk, aceptó la derrota al principio con malhumor y al final riendo conmigo.   Y es que esa vez, no pude evitar reírme como nunca y por eso es la anécdota que siempre les cuento a las personas cuando hablo de cachorros, porque así son: traviesos y más cuando uno les da oportunidad.  


Sean felices, hagan feliz a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.


Aún pueden asistir a las ferias de adopción de mascotas, este domingo estarán presentes: AMA Asociación de Amigos de los Animales y Mascotas X Amor. 
Domingos de marzo, en avenida Las Américas, Plaza Cristóbal Colón (entre zonas 13 y 14).
Para quienes usan Facebook este es el enlace del anuncio de la feria de adopciones:
https://www.facebook.com/hashtag/feriadeadopcionesgt 

viernes, 14 de febrero de 2014

Celebrando a mis caninos


La fecha 14 de febrero, más que sentir la celebración del Día del Cariño, desde que Consentida llegó a mi vida, significa para mí el cumpleaños de ella.  No nació ese día, ni siquiera me la dieron a mi en esa fecha; mi adorada Consuelo, Cony, Pupeta como también yo la llamaba o Consentida, como fue bautizada en la tarjeta con la que la entregaron a la familia que luego nos la dio, fue un regalo no solicitado; un regalo de San Valentín.
 
Yo era una niña, vivía justo al lado y jugaba con mi vecinita. Vi cuando el señor tocó el timbre, con mucho cariño entregó a esa adorable cachorra con moña y tarjeta a mi vecina, su ahijada, y se disculpó por haber llegado un día después del Día del Cariño.  Yo amé a esa perra desde ese día y aunque no podía estar junto a ella todo el tiempo como lo deseaba, me conformaba con verla unos minutos diariamente. 
Consentida era traviesa por su edad y raza, por eso para la Navidad de ese mismo año, ella ya vivía en mi casa, no la aguantó su primera familia, pero fue lo mejor que a ambas nos pudo pasar.

Como si fuera un bello recordatorio, Skippy nació el 16 de febrero, así que esos días quedaron marcados en el calendario de mi vida como celebraciones caninas hasta la fecha, aunque ellas ya no estén en este mundo.   Festejarlas se convirtió en algo normal e importante, porque conociendo el orden natural sabía que aunque las cuidara mucho no estarían a mi lado siempre. 
Mi bella Cony murió a los 13 años y luego de los problemas de salud de nuestra adorada Skippy, ni el veterinario, ni mi esposo y yo nos imaginamos que celebraríamos su cumpleaños número 14.   Problemas del corazón, operada por un horrible tumor apenas meses antes, con el inconveniente de la edad, pero ahí estaba ella sentada sobre la silla frente a la mesa esperando que se le diera algo delicioso de comer.  La acompañaban Musa y Greka, aunque mi chiquita sólo lo hizo por complacernos, porque nada de comida le llamaba la atención. Los Cuachuchitos rondaban la mesa, intentando subirse o en nuestros descuidos, mordiendo las sillas ante la frustración y porque eso hacen los cachorros.  Abrazamos a doña Skippy, la felicitamos y la mimamos como nunca.
Toda nuestra familia canina reunida, no podíamos desear más.
 
Musa, Skippy y Greka. Celebración de cumpleaños de Skippy


Creen bellos recuerdos, ese es el sentido de cualquier celebración y espero que hayan tenido un lindo Día del Cariño y la Amistad
Hagan feliz a su perro y colaboren en la vida de un perro sin hogar.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 31 de enero de 2014

Greka proper

Me siento a escribir sin saber aún qué y escucho que he dejado de fondo el televisor prendido.  Están pasando Harry Potter, me levanto y en ese momento está enfocada en toda la pantalla la imagen de Hermoine, la niña sabelotodo y un poco presumida por ello.   Me causa ternura y sonrío, porque esta chiquita me recuerda a mi Greka. 
Hace años mi esposo fue el primero en decirlo en voz alta: esa niña se me hace la Greka, porque se sabe las lecciones y por eso siempre les dice a los demás que deben hacer.
Él lo dijo y yo también lo pensaba, el personaje de la sabionda Hermoine y hasta ciertos gestos los consideraba muy parecidos a mi Cockercita.
Greka era una perrita que se comportaba correctamente, se esforzaba en complacerlo a uno pero también corregía y exigía cuando consideraba que ella  tenía la razón, o sea casi siempre.
Aunque Greka era divina por su personalidad, ser una “caniña proper” la agobiaba, se notaba que se estresaba por saber y hacer lo adecuado.   No deseábamos que fuera así si le causaba molestia y tratábamos de que se relajara, que corriera como desbocada, que  olvidara el glamour y la perfección, pero no lo logramos.   Me imagino que esto tuvo que ver con la depresión que sufrió y muchas veces he pensado si acaso su infancia hubiera sido entre más cachorros o con niños tal vez habría crecido más relajada.



Siempre habrá una parte de los perros y mascotas en general, que no conoceremos por completo.  Podemos proveerles una vida saludable físicamente y lineamientos para salud mental, pero al ser individuos (como todos los somos) no se puede generalizar cuando se trata de personalidades,  lo que cada uno piensa y cómo percibe el mundo.  Es por eso que aparte de conocer las cualidades únicas de cada uno de mis chiquitos, trato de todas las formas que ellos sean felices y de aprovechar cada momento que estoy con ellos porque el tiempo pasa rápido, los momentos se vuelven recuerdos y no se puede regresar.   Y escribo esto no para que se preocupen por el futuro, sino para que se enfoquen en hoy, en ser mejores, hacer buenas acciones (mejor si es por los perros sin hogar), ser felices y que disfruten de la sana compañía de su perro.

Sean felices, hagan feliz a su perro y  colaboren con un perro sin hogar.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.



viernes, 24 de enero de 2014

Cuachuchitos lastimeros

Como les relaté la semana pasada, los Cuachuchitos nos manipulaban en todo momento.  Los sacaba al jardín mientras hacía la limpieza o para comenzar el entrenamiento de en dónde hacer sus necesidades.   Si no eran los gemidos y sus ojotes lastimeros los que me hacían caer en dejarlos entrar a los pocos minutos de sacarlos, era abuelita Skippy o tía Musa que solicitaba atención con el pretexto de que  tenía que salir. 
Las dos señoras Cocker se ponían ansiosas, caminaban de un lado para otro frente a la puerta, olfateaban el piso y podría jurar que con sus gestos me amenazaban con: ¡me abres la puerta o me orino aquí! 
Les abría, impidiendo el paso a los chiquitos, entonces las adultas Cocker caminaban un rato por la grama, me miraban para ver si yo las observaba y hacían unas gotas apenas.  Luego pedían entrar, pero en cuanto las dejaba, justo en la puerta se entretenían con algo o resultaba que no podían pasar porque en lugar de entrar derechas se ponían en diagonal para que tuviera que darles más espacio y así los cachorros se colaban.  

A Skippy no la dejaba afuera por su convalecencia, era una perra de 14 años con problemas del corazón, a Musa en cambio, sí la deje un par de veces y cuando entendió que no le abriría hasta que yo lo decidiera, aprendió a aullar junto a los cachorros.  De una forma u otra paré haciendo lo que los cachorros querían.  

Además,  quién puede dejar afuera por mucho tiempo a unos cachorros lastimeros como se ven en la fotografía.   Yo no.

Mis bellos Cuachuchitos.  En serio, el vidrio estaba limpio antes de que salieran.


Sean felices, hagan feliz a su perro, acepten y disfruten cuando sus perros los han manipulado porque significa que ellos son ingeniosos.  No olviden colaborar positivamente en la vida de un perro sin hogar.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 6 de diciembre de 2013

No no novidad

En la radio se escuchan ya las melodías propias de la temporada, anuncios que nos invitan a comprar lo que no sabíamos que necesitábamos.  En las calles las vitrinas están listas vestidas de luces, más de lo usual.  Y en algunas casas también las decoraciones han aparecido al igual que las macetas de pascuas y de las que cada año hay más variedad.
Sí, me contagio rápido y aunque no pasara afuera de todas formas decoraría Navideñamente (si no existe la palabra, hagan de cuenta que la inventé) mi hogar.

Los Cockercitos están acostumbrados y como siempre acompañan con algarabía, al momento de armar el árbol, están atentos para  indicar en dónde cayó la bombita o cualquier otro adorno;  De cuando en cuando se acuestan en los sillones para observarnos a Rk y a mí mientras disponemos de las decoraciones.   Luego se levantan impetuosamente en cuanto nos ven con otra caja, para curiosear qué es lo que hay dentro de ella, y con la nariz mueven las cosas, buscando no sé qué.
Nova siempre atenta a cual adorno se coloca en tal lugar. Keyla, suspira y cuando cree que no la vemos camina bajo las ramas cepillándose el lomo. Los tres ponen cara romántica al ver las luces colocadas y prendidas. Pero Gecko parece que es quien más disfruta al mirarlas.  Se queda absorto por largos ratos, se sienta a ver el árbol por minutos, como si estuviera esperando una respuesta o talvez me imita. 
Circe, en cambio, se ve sorprendida de diferente manera; parece que no encuentra el mismo sentido en la decoración como los otros, y por falta de costumbre o la edad no sabe que debe mantener la distancia.   Por eso creemos que ha comenzado a pensar que es la época de NO.

No se te ocurra morder esa pascua. No puedes agarrar ese adorno. ¡No, no, no debes morder el cable de las luces! ¡No Circe!  Cuando la regañamos vemos que entiende que no debe hacerlo, pero ¿se le olvida? ¿no le importa? ¿se distrae?
El año pasado no fue tan traviesa y hasta que decidimos adoptarla, la niña canina comenzó a hacer de las suyas, aunque admito que son contadas.

No es la primera perra que intenta hacerla de Grinch en mi casa.  Skippy también arremetió contra las luces ya colocadas en el árbol, Musa decidió cosechar las manzanas decorativas y hasta tuve un gato que se basó en catástrofes naturales y simuló un tornado en el nacimiento.

Las mascotas hacen travesuras de cuando en cuando, es parte de la gracia de tenerlas.  Nos sacan de la rutina y de la perfección, porque al final nada es perfecto. Recordarlo es relajante.
Pienso en las travesuras actuales y recuerdo la primera Navidad que pasó Circe con nosotros, apenas el año pasado. Jugó, corrió y estaba contenta de tener atención.  Al final de la noche se acostó bajo el árbol y se miraba como un bello regalo de la vida.

El siguiente año, no sé qué pasará, seguiré preocupándome por evitar que Circe se lastime y me deje sin luces o sólo recordaré la extraña fase por la que estas fechas de no no novidad está pasando, pero por el momento he de cuidar a mis caninos y a disfrutar sus ocurrencias.



Hasta la próxima
Nova A.S.G.

Pd. ¡Cuidado! La flor de pascua es tóxica para las mascotas. Más información sobre plantas y alimentos dañinos: http://www.guatepets.com/Consejos.htm
Y de nuevo está disponible el cuento de navidad en casa de rescatista: http://bit.ly/RdKyy5

viernes, 25 de octubre de 2013

Un líder encantador en Guatemala

El tiempo ha transcurrido normal, pero lo he sentido más rápido, como si ya no fueran 24 horas las que nos separa de un día a otro, o talvez no sean más 60 minutos los que las forman.   Por ejemplo, en junio nos enteramos que César Millán haría una presentación en Guatemala.   La fecha no estaba confirmada, pero no importó, nos quedamos a la expectativa. Con las semanas supimos la fecha y el valor de las entradas.    Entonces fue momento de tomar una decisión, comprar o no comprar, ir o no ir.
 
Y en un cerrar y abrir de ojos la fecha se acerca. En una semana, el 2 de noviembre, será la tan esperada función del hombre que, es admirado por los que amamos y convivimos con perros y hasta de quienes no tienen un can, el señor César Millán.  
Cuántos no quisiéramos que nuestro perro fuera evaluado y entrenado por él, aunque sabemos que al final los humanos somos la causa de la conducta de nuestra mascota canina y somos quienes debemos cambiar, procedimientos y ante todo demostrar seguridad al comunicarnos con los peludos (refiriéndome a perros).  Al aplicar su método, que nunca ha sido un secreto, no sólo mejoramos la actitud de nuestros canes sino la nuestra y la percepción por parte de otras personas hacia nosotros.  
 
En los programas hemos observado a mascotas que cambian en cuestión de horas, otras llevan más tiempo, pero media vez hay un trabajo constante se logra ver un efecto positivo.   Las escenas de antes y después impresionan, hasta el punto que se pensaría que cambiaron al perro.  Pero, creo yo, que más importante que esos resultados en dónde los perros son “encantados” en el primer encuentro, es el hecho de ver a César agredido por un perro; no por malicia, sino porque nos muestra que también hay casos difíciles y que el protagonista del programa no tiene un amuleto mágico.   Y en esos casos, nos enseña a no ser victimas del miedo, porque el show debe continuar, así como nosotros debemos perseverar en mejorar la convivencia que tenemos con nuestros canes.
 
Calma y asertividad, son las palabras claves.
En la página Cesar's Way, encontrarán el glosario de términos del método de Cesar que nos ayudarán a ponerlas en práctica:
http://www.cesarsway.com/espanol/Glosario-de-Terminos
 
 
Hagan feliz a su perro y ayuden a un perro sin hogar.
Hasta la próxima
Nova A.S.G.
 
Pd:  La otra semana, nada de dulces a nuestras mascotas, tampoco fiambre ni siquiera las verduras de este.   No se dejen convencer de esos grandes ojos manipuladores.  Por la salud de sus perros y la tranquilidad en su hogar.  Evite una visita al Veterinario por emergencia.

sábado, 6 de julio de 2013

Sorpresa

Hace unas semanas mi esposo regresó de un paseo y me dijo cuando entró a la casa:  mira lo que me encontré en el camino, traigo una sorpresa.
Estarán imaginando lo mismo que yo en ese momento:  ¡¿Perro o gato?! Y de inmediato pensé: tiene que ser un pequeño rescatado porque de otra forma no podría ni se arriesgaría a traerlo en moto.  
Escuché el motor de otra motocicleta y asumí que era nuestro amigo Rb, salí al balcón a ver la “sorpresita” pero en manos del motorista no visualicé nada y entonces me percaté que el inesperado encuentro en el camino se refería a un visitante humano.

Alexander es un chico que se ha propuesto viajar por el mundo en motocicleta y a quien Rk conoció ese día en su recorrido también en moto. Pero más que las interesantes conversaciones que tuvimos con él sobre su viaje, fue obvio que Alexander se enamoró de Circe; que fuera rescatada la hacía más interesante. El amor fue mutuo, él decía que era porque ella también conocía la libertad de la calle, yo no lo creo así, ya que para Circe no fue opción y ahora en casa jamás se sale si no es en compañía nuestra.   Estoy segura que ese amor fue el resultado del extremo cariño que él le demostró, en cuanto la miraba le rascaba la pancita (él a la perra, no se confundan) y la abrazaba.   Al momento de despedirse, Circe se quedó lloriqueando, algo que muy rara vez hace.

En su motocicleta hay calcomanías pegadas de lugares que representa y ha visitado,  de organizaciones en las que ha realizado voluntariado y ahora que se ha ido de Guatemala, además de nuestra bandera lleva la imagen de los Cuachuchitos, cada uno con una palabra, un mensaje simple para quien desee aceptarlo.   ¿Cuánto durará la calcomanía ante el sol y la lluvia?  Ya veremos, pero la impresión que mis hijos peludos le han dejado a nuestro amigo viajero es un recuerdo para toda la vida, porque así es con los perros y para él en especial con Circe.

Buen viaje Alexander Tolchinsky y no olvides decirles a las buenas personas que conozcas en tu camino que muchos perros como Circe aún necesitan un hogar.

Alexander y Circe.


Copia de la calcomanía que verán, si algún día lo conocen.


viernes, 19 de abril de 2013

Reeducación

Mi dulce Grekita,  consentida y amada por todos; al fin y al cabo era la más pequeña y por eso la tratábamos como una princesa, humanos y perras.  Pero Greka no era una princesa soberbia, la Cocker tenía una educación innata que hizo que nosotros, sus padres humanos, nos avergonzáramos de nuestro comportamiento.

Sería la familiaridad, las prisas, la juventud, qué sé yo, pero en algún momento perdimos la costumbre de darnos las gracias al terminar de comer y eso que estábamos recién casados. Sólo nos sucedía en privado y no nos hubiéramos percatado de no ser por Greka.  Como siempre (luego de aprender por Grekita que así debía ser) a nuestras perritas les manteníamos sus platos servidos, y cuando nos sentábamos a comer ella también lo hacía.  Terminábamos, recogíamos la mesa y también la pequeña Cocker, se alejaba de la comida, tomaba agua y se acercaba a cada uno de nosotros, llamaba nuestra atención con suaves ladridos hasta que la cargábamos o nos postrábamos ante ella y entonces nos daba una suave lamida.  Rk, Skippy, Musa y yo recibíamos las gratitudes de nuestra consentida.

Un día Rk me dijo: ¿ya te diste cuenta? ¡Greka da las gracias y nosotros no! 
Por supuesto que desde ese momento volvimos a la regla básica.  Una vez más nuestras hijas caninas nos reeducaban.  Cukita (Greka) es ahora un angelito, pero sus educados genes sobrepasaron la muerte, porque sus hijos han sido igual de formales y agradecidos.

Menos mal tuvimos la suerte de tener una encantadora de humanos, y a sus hijos como hermosos recordatorios.

sábado, 30 de marzo de 2013

Estas son vacaciones



Sólo faltó una piscina para disfrutar con mis perrines, pero aún así ¡estas son vacaciones!  Las caminatas con mis niños caninos fueron más relajadas para ellos porque se les dejó sueltos por momentos (en áreas controladas).  Nos encontramos con algunos vecinos y sus perros, los pocos que no salieron. Ellos también aprovecharon el silencio y la falta de tránsito para pasar tiempo de calidad con sus caninos. 

Otros años durante estas vacaciones colocábamos  una piscina  en el jardín, esas infantiles que toman forma con el volumen del agua.   El que más disfrutaba era Perseo, le encantaba mojar a sus hermanos que se mantenían reticentes a la idea de entrar al agua y por ello más los molestaba.   La falta de Persy puede ser la razón por la que no lo hemos hecho; además, el calor a pesar de que ha sido fuerte aún no lo es tanto como para hacer la fiesta canina de piscina, hay un poco de viento y ellos ahora tienen siete años, tenemos que cuidarlos más.  Sin embargo no es difícil hacer feliz a un perro, una pelota, una buena corrida, explorar lugares, son maneras excelentes para complacerlos.  Ellos son felices y a uno se le olvidan las facturas, los horarios, los pendientes, eso es vacacionar.



Espero que ustedes también hayan tenido un buen descanso. 
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

Pd:
Por poco lo olvido otra vez. Después de leer y compartir este blog entren a sus cuentas  de Facebook, denle “me gusta” a la página de Super Can (www.facebook.com/msa.SuperCan) y luego entren al álbum:Una tonelada de amor (Si no logran abrirla desde este enlace hasta abajo les he copiado el link para que lo peguen) ahí escogen la fotografía de la asociación que desean apoyar y le dan “me gusta” también (la foto del inicio del álbum no vale, son cuatro las asociaciones participantes).  

A la asociación que tenga más “me gusta” le donarán concentrado, y este es necesario para los perritos rescatados.  Es sencillo colaborar.  Sólo valdrán los votos que tengan “me gusta” tanto en Super Can, como en la de la asociación.  Las votaciones terminan el 31 de marzo, no esperen.  ¡Nosotros ya votamos!

Ustedes toman la decisión de la asociación, lo importante es que lo hagan.  Enlace para entrar al álbum: 

sábado, 9 de marzo de 2013

Sobre Perro Rojo

Algo que trato de evitar es ver películas sobre mascotas, en especial perros.  Pero hace dos días la falta de sueño y  el inicio del film lograron suficiente interés en mí como para que me quedara viendo la historia de Perro Rojo (Red Dog).   Ya se sabía el final, porque ese es el comienzo, así que uno queda esperanzado con que algo cambie a última hora pero el verdadero gancho es la curiosidad: ¿cómo llegó ahí? y ¿porqué tantas personas están relacionadas con el perrito?

La vida del perro está relatada por los diferentes y supuestamente rudos personajes, a quienes se les llega a conocer su verdadera personalidad conforme la película avanza.  El paisaje variable de Australia y los recorridos del can, a través de este causan admiración, y si bien un par de veces se mencionan hechos poco probables (uno de ellos es que Perro Rojo viaja a Japón) no será por ser película sino porque el perro es ahora una leyenda.  

No deseo que se considere que la vida errante de Perro Rojo sea vista como un ejemplo para estos días, ese fue otro tiempo y otras condiciones. Pero sí podemos tomar de modelo la unión de las personas que deciden cuidarlo y lo aman.

¿Que por qué escribo sobre una película?  Porque este es un blog de historias sobre perros y Perro Rojo, el errante de Pilbara, vivió en Australia en los años 70.  Si tienen la oportunidad, véanla.  No les cuento más sobre el film porque es preferible que cada uno lo descubra. 

Feliz fin de semana y no olviden en esta época de calor proporcionar suficiente agua a sus mascotas y en especial a las que no tienen hogar.
Nova A.S.G.

Autor de la fotografía de la placa: Anthony b Loveridge.
Fuente: http://en.wikipedia.org

 Traducción de la placa:

Perro Rojo.
El Errante de Pilbara.
Murió: noviembre 21, 1979.
Erigida por sus muchos amigos 
que hizo en sus viajes.

viernes, 1 de marzo de 2013

Susto canino

Mi mamá y mis hermanos vivían a la vecindad de mi casa.  Cualquiera pensaría que nos mirábamos a diario, pero no era así. Tal fue el caso que, un día forzaron el portón de la casa de mi madre cuando no había nadie y se entraron a robarles.  Rk y yo sí estábamos en la nuestra pero no escuchamos nada, hasta que alguien fue a tocar el timbre y por quien nos imaginamos salieron corriendo los ladrones dejando algunas de las cosas tiradas en el camino.
Nadie dijo nada, nadie vio algo y hasta aquí no sabemos quién llegó a avisar.

Lo más curioso es que en casa de mi mamá tenían a Laica (la primera), una perra mestiza de Gran Danés con Boxer (talvez).  No había ladrado durante el suceso y en cuanto entramos a la casa, al no verla, pensamos lo peor: ¡Se la habían robado también o la mataron!
Pasamos el garaje y entramos a la sala con miedo, no sabíamos si todavía estaban adentro.  La puerta de esta también estaba doblada, si al menos se hubieran fijado la ventanita estaba abierta y no necesitaban forzarla.   Pero de la perra ni la sombra.  Unas sábanas tiradas con un aparato de video, una televisión en el suelo eran evidencia de que huyeron de repente.
Nosotros seguíamos preocupados por la perra. 

Le avisé por teléfono a mi mamá y me gané la regañada por no escuchar lo que pasó (así es ella).  A mi me temblaban las piernas mientras Rk y yo nos asegurábamos de que no había nadie. ¿Y a Laica, qué le pasó?, pensábamos.
Escuché el auto de mi mamá estacionándose frente a la casa.  Salimos a encontrarla en el garaje y lo primero que preguntó fue: ¿Y Laica?
Le respondimos que no sabíamos y ella en lo que avanzaba decía:
—Talvez la metieron en un clóset —Claro que por su tamaño no podría ser—, o está bajo la cama. —Posible, pero difícil de imaginar que un perro se escondiera así.

Entró y salió en poco tiempo.  Las voces de mis hermanas se sumaban a las nuestras llamando a Laica y entonces fue cuando la vi. 
El garaje era amplio y por eso no se le prestó atención al auto descompuesto con las ventanas abiertas, estaba ahí desde hacía unas semanas.  Dentro de este, vi un bulto sentado frente al timón, la impresión instantánea fue que uno de los ladrones se ocultaba, pero casi al mismo tiempo noté  que era la perra.  Les avisé a todos y me acerqué para ver si estaba bien, porque no se movía.   Ella continuó sentada, digo, petrificada con la vista al frente.  Reaccionó hasta que mi mamá y mis hermanas llegaron a acariciarla.  Se sintió segura y salió del auto moviendo la cola y creo que hasta le escuché un suspiro de alivio.

—¡Que inteligente la perra! Se escondió para que no la lastimaran —dijo con tranquilidad mi mamá y entonces ya fue a revisar qué faltaba y los daños.

A que no habían escuchado una historia así, sobre un perro.



Saludos y feliz fin de semana.
Nova A.S.G.

viernes, 18 de enero de 2013

El dragón

Una sola vez me ha asustado un perro en serio, pero con el tamaño que tenía él y cómo lo conocí no es para menos.

Iba en mi bicicleta, pensando en naranjas y fresas (o sea nada en especial), llevándomelas de princesa, soñando despierta, jugando con mi imaginación.  Yo era un jinete  a la conquista de un reino.  La más veloz del mundo (pedaleando a velocidad de paseo).  Vuelta a una cuadra, vuelta en la otra.   De repente, por instinto subí el codo izquierdo y escuché dientes encontrándose, sentí la saliva salpicando.  Seguía pedaleando pero volví la vista hacia mi brazo sin sospechar siquiera que me encontraría con semejante rostro.

Un hermoso San Bernardo corría a mi lado y había tratado de agarrar mi brazo.  Con seguridad él jugaba, porque aceleré como si había visto al diablo y él sólo correteó un rato más.   De querer alcanzarme, yo no habría escapado ni con motocicleta porque el perro no necesitaba estirarse y no corría a toda velocidad como puede un can de su tamaño.
Alejada varios metros escuché que se despedía con un ronco ladrido, para entonces de verdad yo iba más veloz de lo que recién había imaginado hacer.

Días después vi que ese era el jueguito con los niños de su cuadra.   El perro escogía a uno para agarrarlo del suéter o camisa mientras iban en bicicleta y luego le tocaba el turno a otro niño.  Se escapaban, el perro corría babeando con la lengua de fuera y atrapaba.  Todos reían y seguían escapando.  Tal vez ellos también imaginaban al igual que yo, la conquista de un reino pero este era custodiado por un dragón.  El perro se prestaba y se notaba que se divertía tanto como sus amiguitos humanos.

Ojalá me hubieran avisado, porque por escapar por poco me mal mato por una piedra.

viernes, 11 de enero de 2013

Perras mentoladas

Trato de llevar las anécdotas cronológicamente, sin embargo algunas se me pasan así como sucedió con esta historia.
 
Fuimos a comprar gaseosas y golosinas con Rk a la gasolinera, no quedaba lejos pero era noche y para darles una vuelta nos llevamos a las perras.
De regreso, Consentida estaba acomodada en el sillón junto al freno de mano y Skippy  iba sentada en mis piernas. Para hacerles larga la salida mi novio dio un par de vueltas más a las cuadras y entonces comenzamos a sentir olor a menta.  Un poco primero y luego el aroma envolvió la cabina del pick up.  Nos agarró desprevenidos y pensamos que era en la calle y que se colaba por los ventiladores.
 
El intenso olor nos causaba curiosidad, Puka (Skippy) se agachaba para oler a su mamá, Rk me comentaba que seguramente alguna fábrica de dulces cercana preparaba la deliciosa mezcla y yo  preguntaba en dónde era ya que nunca antes se había sentido.  Cony (Consentida) seguía en la misma posición, muy tranquilita y callada. 
De repente se escuchó un crujido.  ¿Sería del carro? Nuestro primer instantáneo pensamiento que se desvanecía por el mentolado olor que se intensificaba. 
Todo fue en menos de tres segundos: sonido, ¿carro?, olor y caer en la cuenta de que Cony masticaba dulces encontrados y recién robados de la cajuelita cerca al freno de mano.
La muy mañosa sabía lo que hacía, y por eso el silencio, sin embargo por la emoción, la mordida la había delatado.  Al llegar a casa nos habríamos dado cuenta, pero aún así nos vio la cara por un buen rato. 
 
Regañamos a Cony, le quité de su alcance los dulces que quedaban y tan concentrada estaba en amonestarla verbalmente porque ya se había comido dos, según la evidencia de los envoltorios tirados, que no me fijé cuando Skippy me robó uno de los dulces, hasta que escuché la lucha que tenía con el papelito.  
 
Esa noche, mi pobre Puka se quedó con el antojo,  Consentida, regañada pero con el mejor de los alientos y nosotros (los racionales humanos) nos sentimos tontos, tantas conjeturas y pasar por alto lo obvio.

viernes, 4 de enero de 2013

El despertar

Este es un buen tema para que sea el primero del año. 
 
Skippy era… bueno era Skippy.  Ella no paraba nunca, hacía lo que quería y a su manera; pero como todo Cocker: enérgica y jovial.
Meses después que la mamá, Consentida, muriera, una noche llegó nuestro grupo de amigos.  Bromas, risas, plática amena; esas reuniones que se dan porque sí.   Puka (Skippy) adoraba esos momentos, ella creía que llegaban a visitarla y se sentaba junto a uno u otro para compartir con todos.   En ese entonces sólo teníamos a Skippy y a Musa, esta última era más tranquila y siempre encontraba al invitado ideal para reclamarlo como suyo hasta que se despidiera. 
 
Esa noche Puka, luego se juguetear con todos se sentó en mis piernas. No sé si sería que era tarde o fue que el silencio también llegó de visita por un minuto, pero a la media noche, la manecilla del segundero del reloj que siempre había estado en la misma pared, aunque suave se escuchó: tic, tic, tic.    Skippy notó por primera vez el reloj y sorprendida por su descubrimiento siguió la manecilla con la mirada.  
No sé cómo, por qué o de qué siquiera, pero podría jurar que en ese instante mi Cocker tuvo un despertar.
 
A partir de entonces mi perrita comenzó a observar cada detalle que había en la casa, adornos, cuadros y formas; prestaba atención a las acciones que uno realizaba y las consecuencias que estas generaban: botón en pared, luz prendida o apagada en el techo; botón en pequeño aparato de mueble, música; y todos esos pequeños detalles de la vida cotidiana que a uno no le importan.



Ella salía al jardín con cuidado, no con la misma despreocupación de antes, Puka ahora caminaba muy despacio para cruzar la grama y tomar el sol y así evitaba que los coronaditos se espantaran mientras estos descansaban en el arbusto de mirra.   Si acaso no había pájaros, se acercaba a las flores y las olfateaba con ternura.


 
De cuando en cuando miraba el reloj y observaba de nuevo las manecillas.   Se quedaba pensativa y cómo si ese movimiento le indicara algo, al terminar sus meditaciones corría a uno de nosotros para que la acariciáramos. 
 
Puka siguió siendo traviesa, pero parecía más feliz, como dispuesta a que cada tic del segundero le diera satisfacciones.   Así de fabulosa fue mi tremenda y romántica Skippy.




 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Cuento de navidad con perros


Terminaba de preparar el ponche una Noche Buena.  Esperábamos, como era usual en ese tiempo (todos nuestros hermanos eran solteros) a la familia completa.   Coloqué en algunas mesas, con anticipación, dulces, manzanas, uvas y nueces en bandejas; para completar el decorado visual y que los invitados degustaran lo que desearan mientras llegaba el momento de la cena.
En la mesa del comedor era en donde había de todo un poco, desde la cocina la vi y recordé que iba a colocar unas velas rojas para completar la imagen navideña que tenía en mente.  Al acercarme noté que no había puesto angelitos en una dulcera que estaba vacía.  Fui por unos cuantos y me aseguré de que todo estaba dispuesto a mis deseos.
 
Mis hermanas, apenas adolescentes, fueron las primeras en llegar.  Como buena anfitriona, les serví ponche y les dije que comieran lo que quisieran.  Ellas se sentaron y sin tener más por hacer se dedicaron a acariciar a las perras.   Greka y Musa se deleitaban, sobadita de pancita, de lomo, de carita, intercambiaban a las niñas y que prosiguieran.  Se levantaban un rato, chequeaban la cocina por aquello de que hubiera qué comer y regresaban.   A Skippy la veía corretear, pasaba husmeando a mis hermanas, subía, regresaba, se echaba un rato y comenzaba de nuevo con su propio juego.
Pregunté si deseaban algo más, y desde la sala me respondieron que no. Revisé bandejas y dulceras por si faltaba algo y vi que en el comedor que no había angelitos.  Puse otros cuantos en el plato y seguí en la cocina.  

Unos minutos después repetí la pregunta y revisión respectiva.  La misma respuesta y de nuevo la falta de angelitos, era lo único que faltaba.  Me pareció extraño porque en la mesa de centro, la dulcera con los coloridos y pequeños marshmallows seguía intacta; entonces por qué mis hermanas iban al comedor. ¿Acaso daban los cuatro pasos para la sala se viera perfecta?  No pude evitar la curiosidad y les pregunté: ¿Por qué se están comiendo los del comedor y no los que tienen enfrente?  Mis hermanas se vieron confusas y contestaron que ellas no estaban ni siquiera comiendo dulces en ese momento.    Ellas son gemelas y tienen sus cosas, así que asumí que era algo de ellas.  Tal vez una le escondía a la otra que estaba consumiendo angelitos por molestar.  Esta vez llené la dulcera, así tardarían más.  En todo ese tiempo mis perritas seguían siendo acariciadas y la otra correteando, así era Skippy, nada inusual.
 
Llegó mi esposo y le comenté la “desaparición” de los angelitos.  Ellas así son, me respondió, mejor dales la bolsa.   Era una buena idea y se las entregué.  Pero nosotros no estamos comiendo, me dijeron; de todas formas la recibieron.  Un momento después, el timbre de la puerta sonó y les pedí que abrieran.  Me volteé hacia el comedor y ahí estaba Skippy, muy cuidadosa, robando angelitos.  
Fue una buena celebración familiar, una comida tranquila, la pequeña casa oliendo a ponche, comentarios y risas por la supuesta culpabilidad de mis hermanas debido a nuestra ladrona Skippy. 
 
Los regalos se abrieron, todos se fueron, Musa y Greka quedaron rendidas ante tanta caricia y durmieron a pierna suelta.  Skippy creo que espantó a Santa Claus porque ella corría y  luego de asegurarme de que no le pasaba nada más y quedarme dormida, ella siguió correteando.

¡Feliz Navidad! Y que nos les pase las mías, atentos ahora de las celebraciones con perros y todas las mascotas. 
Nova A.S.G.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Tradiciones Navideñas

Íbamos en el auto con Rk, Skippy y Musa, una noche en la que el decorado navideño ya adornaba las calles.  Pasamos la Plaza Obelisco y los destellos que, el enorme árbol navideño desprendía, embobaron a Skippy.  


Mi Puka linda siempre fue una perra observadora y ante todo expresiva.  Esa noche vi el árbol brillar desde sus ojos y me causó alegría saber que ella podía admirarse de algo que, para algunas personas no digamos para un perro, podría considerarse banal.  Musa, siempre recatada, lo vio y se le notó una momentánea admiración pero no lo siguió con la mirada, mientras nos alejábamos, como lo hacía Skippy.  
Lo que iba a ser un recorrido de paso se convirtió en un par de vueltas más para que mis chicas Cocker observaran una y otra vez el decorado árbol .  Luego atravesamos la Avenida Reforma para que también los iluminados adornos colgantes fueran observados por ellas.   El pequeño paseo fue un gusto para mí ya que lo navideño me atrae, me siento niña y sonrío sin querer; y esa vez fue mejor, al ver que a una de ellas los colores y brillos de la época le transmitían la misma sensación. 

A partir de entonces continuamos llevándolas a ver las decoraciones navideñas cada año. 
Esa noche fue el inicio de una tradición más en nuestro hogar, creada especialmente para nuestras hijas caninas.
 
 
Hasta una próxima,
Nova A.S.G.