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viernes, 30 de enero de 2015

Un buen comienzo 2015

Feliz Año Nuevo 2015.  He de comentarles que esta anécdota comencé a escribirla el 2 de enero, pero terminarla esa noche y publicarla dejaba un sabor algo pesimista y no quise comenzar así el año.  Luego de los sucesos del 6 de enero, edité parte de lo escrito para compartir lo que viví esa fecha. Era mucha información pero toda la consideré relevante porque cada uno de los pasos fue importante para el final.   Así pasé los viernes  9, 16 y 23, leyendo, releyendo, agregando detalles, esperando no olvidar lo que sucedió ese día.  
Al fin está listo y creo que aunque es una larga historia vale la pena que se conozca.

Vayan por un refresco y comiencen a leer...

Tal vez fue un puchero, una huelga o en realidad sólo desgano por el que no escribí durante estos meses.   Tenía un cansancio rezagado por la carga emocional, económica y física por la recuperación de Ágenor (el perrito con problemas renales), que me fue más sencillo no decir nada. Sin quejas ni reclamos, de cualquier forma ¿a quién podría dirigirme?  Nadie me obligó a rescatarlo, ni a recuperarlo; fui yo, la que tomó la decisión.   Tuve apoyo en la clínica Dog´s Land pero aún necesitaba más.  Solicité ayuda en la red social que suelo usar y la única respuesta fue la donación de concentrado especial que en ese momento no se usó y se devolvió.  Nada más, nadie más.

El año 2014 estaba a pocas horas de terminar y pensaba en la satisfacción que me daba ver a ese perro juguetón, ahora peludo y con suficiente peso que lo hace a uno tomar un poco de fuerza antes de cargarlo.   Me alegró ver el que considero un logro de  nuestro hogar; Rk (mi esposo), mis Cuachuchitos y mi bella Circe también han sido parte de este maravilloso resultado.   Pero sí, me dio tristeza saber que nadie más lo apoyó y que no hubo otro ser, fuera de nuestra casa, que pudiera sentirse orgulloso por Ágenor como nosotros.
Pensé en los muchos casos que habrán quedado en el olvido, sin siquiera haber sido rescatados porque no se supo o las personas no quisieron saber, inclusive por que los que se enteraron en ese momento o luego y en realidad no pudieron ayudar.  

En esas ideas estaba cuando revisé los mensajes privados. Aparecía uno sin leer pero todos, según yo, lo habían sido.  En un pálido enlace “otro” accedí a ese mensaje del que no supe que existía hasta ese momento.  Una joven me había escrito en agosto solicitando ayuda para su perrita enferma por un ácaro.
Me sentí muy mal no haberlo leído antes. Entendí, por lo que ella explicó, que creyó que Guateperros era una asociación, confusión usual talvez por el nombre.    Le respondí en ese momento. Ofrecí disculpas por la tardanza en la respuesta y le di par de sugerencias en caso todavía las necesitara.  Me despedí con un ¡Feliz Año Nuevo! sin saber que estaba recordándole un momento amargo.   Me respondió: mi perrita murió.
Fue una impotencia total la que sentí. Si hubiera visto el mensaje en esos días…


No sé, la única ayuda que pude haberle brindado eran sugerencias, referirla, compartir la solicitud de ayuda. Con esto no se cura un perro, pero a veces una frase guía a una acción que no se había pensado o alguien más en ese momento habría logrado ayudarla si se hubiera enterado; sólo con el hecho de sugerirle: “comparte en público el caso”. Tal vez.
Pero aunque exista la palabra hubiera, esta no es más que una expresión de algo que ya pasó y muchas veces no existe forma de reparar ese momento. Y así fue con el caso de esta perrita que murió, no sé de qué o porqué.   Si bien la responsabilidad de un protector hacia su perro es proveerle cuidados básicos y velar por su salud, por alguna razón esta joven no pudo brindárselos y por eso pidió ayuda. 

Despedí el año entre abrazos, felicitaciones y una espinita que me molestaba: no pude ayudar cuando alguien me lo pidió.  ¿Es así siempre? Y entonces ¿de dónde salen esas historias de grupos de desconocidos que colaboran para una causa común? 

El nuevo año me esperaba silencioso, quería responder a mis dudas pero necesitaba un poco de tiempo.  Yo no lo sabía, pero sería pronto.  ¡Y en realidad me sorprendió! 

**********


No creo en las casualidades, por cada acción que realizamos hay una reacción aunque esta no sea de nuestro conocimiento; la mañana del 6 de enero es otra muestra más de las muchas que me han convencido.  Tal vez sea yo la que busco y por eso encuentro respuestas en donde todo es “normal”.  

No me correspondía ir ese día a Boca del Monte, no debía pasar por ahí el resto de la semana, así de simple, pero hubo un imprevisto que me hizo ir.   Tomé las fotografías que tenía que tomar y pasado medio día a mi regreso, un repentino movimiento en una cuneta fue suficiente información en mi cerebro para que entendiera.  Un perro yacía en la cuneta, entre la basura y agua sucia.  No había visto bien, qué hacía ahí ¿Comía? ¿Estaba herido? ¿En realidad se había movido?   Regresé, pero del otro lado de la calle no podía verse.  Ni siquiera estaba segura del punto en que lo vi.  No hay aceras y el lugar para estacionar más cercano quedaba algo alejado más que todo por el tránsito que no permite que uno cruce a pie con facilidad.   Manejé al lado de la cuneta, esta vez con cámara en mano, despacio a pesar de las bocinas de los que venían atrás y pendiente de encontrar al perro.  Si era un perro que necesitaba auxilio, no tenía idea de qué haría.

¡Sí! ¡Allí estaba! echado sobre el agua sucia, asomando la cabeza ante cada auto que escuchaba, y sólo pude oprimir la cámara calculando que lograra captarlo.  Fui a dar un par de vueltas más, ya no pensé en fotografiarlo. En el camino, en cada vuelta calculaba cómo proceder, en dónde estacionarme, cómo moverlo y supe que no podría sola.  En uno de los retornos le dije a una policía municipal de Boca del Monte acerca del perrito, tal vez podrían ayudar. Es un alivio que no me confiara de su respuesta positiva.
Regresé a casa esperando que la fotografía hablara por sí sola y pedir ayuda en Facebook, alguien que me aconsejara, que me ayudara a sacarlo.  Mi esposo Rk podría pero sería hasta en la noche y ahí sería más difícil para él manejar a un perro desconocido.  Yo no sé si he tenido suerte o sin querer he hecho lo correcto cuando he rescatado a perros desconocidos, pero ahí faltaba espacio para maniobrar cartones  que es lo que suelo usar, estaría mojado lo que talvez haría que se rompieran,  el tránsito y ese punto ciego con autos pasando rápidamente.  Hasta ese momento, sabía que era difícil pero no imposible, lo importante era hacerlo pronto.  Quedaban pocas horas para la hora pico y entonces ya no se podría.  





Mi opción fue mi mamá, ella se ofreció,  no era la adecuada pero era la única que podía en ese momento.  Ella ya está grande de edad y tiene problemas de columna, y yo con lesiones  cervicales que hacen que un mal movimiento me deje inmóvil, no éramos precisamente el equipo maravilla, pero confiaba en que lo lograríamos. Agarré lo que creí necesitaríamos y lo metí al auto.   Dimos un par de vueltas para reconocer la mejor área para estacionarnos y en una de ellas pasamos muy cerca de él y  logré tomarle una fotografía clara.   Al fin encontramos un lugar adecuado.
Estuvimos tratando casi una hora, y no logramos acercarnos al perro a pie, las camionetas y autos pasaban veloces, nos bocinaban de ambos lados y no faltó la maltratada.  El único espacio que teníamos era la misma cuneta, claro que la idea me asqueaba pero no es la primera vez que me ensuciaría por ayudar a un perro. Un perro es la única razón por la que mi mente se desconecta de la fobia a los gérmenes ¿curioso, verdad?  No, no lo es, nuestros límites y miedos son creados por la mente y ante situaciones que son importantes logramos evitarlos.
Sin haber llegado al perro, me di cuenta que con tantos autos, si acaso lográbamos rescatarlo, no podríamos cruzar de regreso con una camilla hechiza ¿mojada? y un perro nervioso que podría hasta tirarse en medio de la calle.  Expresé la retirada, con gran pena, pero ero lo mejor para nosotras y para el perro;  la seguridad de los tres estaba comprometida.  Mi madre no quería, pero accedió ante mis explicaciones.    







Regresé a casa casi a las 6 de la tarde.  La posibilidad de rescatarlo con luz del día se había esfumado y el tránsito, si esa bocanada de autos que parecen no son manejados por personas,  son máquinas contra máquinas.
Publiqué la fotografía, imaginando que, como muchas otras veces pasaría desapercibida.  Llamé a un par de personas, pero no conseguí respuesta.   Comencé a planear cómo realizaríamos el rescate a la mañana siguiente, en una hora menos transitada y me angustiaba no llegar a tiempo.  ¿Podría sobrevivir esa noche el perro? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? y ¿Cuánto tiempo más soportaría?

Regresé a ver la publicación y en ese momento Evelyn, una joven rescatista que conocí por medio de Facebook,  me preguntaba por el caso. Se creería que ella no podría hacer nada ya que ella no estaba cerca del área en donde estaba el perro, pero Evelyn tiene una habilidad de convocatoria virtual increíble.  En un momento había etiquetado a algunas personas y hasta ahí no parecería mucho, sin embargo aunque no hubo respuesta de ellos fue suficiente para que la fotografía circulara entre más personas. A las 7 de la noche varias personas preguntaban por el perro.  Luego vi la foto compartida en un grupo llamado Animalistas al Rescate Guatemala.  Todos querían que se ayudara al can y varios se ofrecieron  para ir a sacarlo.
Ingrid, otra rescatista quien alberga a más de 20 perros también iría en taxi desde lejos para ayudar y ofreció apoyo para conseguir donaciones y cubrir los gastos veterinarios.   Los que conocen el área sabían que a esa hora no se lograría pero todos los que se habían ofrecido estaban dispuestos a llegar luego de las 10 de la noche.   Mi mamá ofreció temporal.  Me dijo: —Lo meto en la bodega para que no lo vean los otros perros y le hagan daño, al menos mientras  lo llevamos al veterinario y se recupera.

La mayoría de quienes irían al  lugar no vive cerca del punto de reunión pero eso no se los impedía.  Entre responder algunos de los mensajes y la preocupación del perrito, yo no pude ser más feliz en ese momento. Mi esperanza en la humanidad se renovó, no es perfecta y hay tanta maldad pero existe bastante gente buena y eso es un comienzo para que la sociedad tenga la oportunidad de sanar.   Luego de que hablara por teléfono con Ingrid, ella comenzó a coordinar hora y lugar con las demás personas.  Rk,  había regresado del trabajo y al igual que yo estaba listo para ir también.
Al estar pendiente de las publicaciones vi dos mensajes privados.  El primero, era de una persona que prefirió mantenerse en el anonimato, también alberga a más de de 25 perros y me escribió:  “Si no tienen temporal, me ofrezco.  Sólo le solicito que no lo haga publico por favor, porque en realidad ya no tengo espacio pero deseo ayudar”.   ¡No podía creerlo! Conseguir un hogar temporal  es difícil, muchos perros pasan meses en la calle esperando una oportunidad y es por una razón sencilla: quienes dan albergue, están saturados.  Algunos tienen uno, otros ocho y varias personas cuidan a más de diez en sus hogares.  Es comprensible que ya no puedan.  Este caso era urgente y por eso sé que esta amable persona ofreció un lugar para el perro.   Le agradecí. Sé que el perro estaría bien con ella, mejor que en la situación en que se tendría que cuidar en casa de mi madre, pero no me pareció honesto darle uno más para cuidar cuando tiene tantos y ya teníamos  una alternativa.

El segundo mensaje era de Pet Rescue Guatemala, una organización de voluntarios que se dedica al rescate de animales en peligro en lugares extremos.  Me confirmaron que el perro seguía allí y ofrecieron su ayuda como un caso especial.   A simple vista, mi publicación, parecía que se trataba de un perro herido en una cuneta;  no se creería que necesitaba de personal capacitado, pero uno de ellos había visto el lugar y supo que no era tarea fácil.
Acepté y coordinamos por teléfono.    Luego publiqué el cambio de planes  y agradecí el ofrecimiento de las demás personas, los mantendría informados de cómo estaba el perrito.
¿Qué me hizo aceptar la nueva ayuda? Conocían el lugar y eso era una ventaja, además si el perro tenía quebraduras su experiencia ayudaría a no lastimarlo más.  


Llegamos al lugar a las 9:30 de la noche, como sugirieron de Pet Rescue.  Aún circulaban algunos vehículos pero no como en horas usuales.   Estaba oscuro y nos estacionamos lo mejor que pudimos del otro lado.   Alejandro y Donald (dos de los voluntarios de Pet Rescue Guatemala), cruzaron la calle e hicieron su magia entre la suciedad, oscuridad y la posibilidad de ser mordidos por un perro lastimado.   Me preocupaba la integridad de estos dos jóvenes que yo nunca antes había visto pero que se arriesgaban por un perro sin dueño y como si no era suficiente inquietarme por ellos, mi madre tuvo la ocurrencia de cruzarse para ver al perro y el trabajo que ellos realizaban, olvidando que hace un año, precisamente atravesando una pequeña calle, se le había roto el ligamento de una rodilla y que sólo porque no venían autos terminó su recorrido saltando en una pierna.   Me imagino que fue un momento estresante para los dos rescatistas, tener que maniobrar su equipo, al perro y tener que pensar en la señora que tenía que cruzar de regreso.
¿Qué le pasa a tu mamá? Fue la expresión de Rk, lo mismo que yo pensaba.  Pero los tres (Rk, mi madre y yo) cometimos algún error ahí.  Mi esposo al principio quiso ayudar proporcionando luz con el auto desde el otro lado de la calle. —No es aconsejable la posición del carro —dijo Alejandro.  Y Rk lo movió. Apenas se podía estacionar y un auto semi cruzado podía causar un incidente.   Yo perdí un par de bolsitas con medicamentos que si acaso no los usaba con ese perro servirían para otro.   Estos  detalles me enseñan a mejorar mis acciones en un futuro, en caso sea necesario.
El paciente estaba listo en la camilla, llegar al otro lado no fue inmediato. Un rato más y colocaron al perro en el auto de mi madre.  Parecía que al menos tenía las patas traseras quebradas, si acaso no era la columna.  —¡Ójala no sea así! —Sé que pensamos todos.
¡Rescataron al perrito! ¡Gracias! ¡Mil gracias, Alejandro, Donald, Pet Rescue Guatemala!  



Fotografía tomada del otro lado de la calle, durante el rescate.






El perro estaba ya en el auto y luego Donald nos dio la sorpresa: Ellos habían coordinado con Suzanne Rivera directora de Asociación Amigos de los Animales, para que el herido recibiera asistencia veterinaria y nos indicaron que lo lleváramos al hospital Supet Pet. Ahí se reunirían con nosotros.
Acompañé a mi mamá y en el camino comentamos el altruismo de estos jóvenes.  Ellos, al igual que todas las personas, regresaban a sus hogares de trabajar pero a diferencia de muchos,  su tiempo “libre” lo dedican a buenas acciones.  Más tarde, mientras esperábamos a la doctora,  platicando en la clínica con ellos supimos que también son Bomberos Voluntarios y cuando no están de turno allí, están de turno para cubrir emergencias de mascotas en peligro en lugares extremos.   —¡Me dejan sorprendida! ¡Que Dios siempre los cuide!—expresó emocionada mi madre. Yo también estaba boquiabierta de las acciones de estos personajes y le conté algunas de las situaciones a las que se han enfrentado, que he leído.  De repente: ¡un grito! Seguido de quejidos. El perro trataba de caminar  luego se volvió a acomodar.
El mal olor se esparció en el auto, era muy desagradable, estaba impregnado en el canino,  entonces pensé en los rescatistas, los pobres estarían sintiendo lo mismo de sus ropas y me distraje por la alegría de ver que el perro  sí podía moverse.   —¡No es daño de columna! —pensé.

En el hospital nos reunimos con Alejandro, Donald y Suzanne.  No imaginé que ella llegaría a esa hora, pero ahí estaba, esperando a que el paciente fuera atendido, llenando la ficha de ingreso y mientras así era, comenzó a acariciarlo con precaución pero sin asco, ni miedo.  Era muy dulce observar la imagen.  El perro, más tranquilo, comenzó a caminar cojeando y fue cuando pudimos ver que era una hembra y entre todos la nombramos Arielle.                       



Suzanne Rivera, directora de AMA, junto a Arielle.

Arielle pasó la noche en el hospital, no podían sacarle radiografías por el inmenso dolor que tenía y tampoco podían sedarla porque su temperatura era demasiado baja.   Alejandro y Donald consideraron que ella pasó al menos un par de noches en la cuneta, si no más.   A pesar de estar echada en agua sucia corrida, pudieron sentir cuando la rescataron que su pelaje estaba tieso del lodo y la suciedad.  Quién sabe si habría sobrevivido una noche más por el nivel de  hipotermia que presentaba, ahora creo que no; el plan para el siguiente día iba a ser obsoleto, al igual que confiar en que la policía municipal de Boca del Monte haría algo por ella. 

Nos despedimos todos a media noche entre risas por la alegría y por el curioso hecho de que mi mamá pidió que le regalaran desinfectante para poner en el auto, no creía posible que yo olvidara el mío en casa. Y entonces la pausa a mi germofobia también terminó. 
Lamenté no poder ofrecer un donativo a ninguna de las dos organizaciones presentes y aunque los abrazos no son cosas mías,  abracé con real afecto a los tres héroes (Alejandro, Donald y Suzanne). 
Salimos de ahí  cansados pero sonrientes, esa sonrisa que sale no solo del corazón sino del alma.  Cada uno había aportado una parte de sí para que Arielle estuviera a salvo, aunque sé que con mi familia no hicimos gran cosa, porque sin los rescatistas de Pet Rescue que la sacaron y el apoyo  de Amigos de los Animales para asistirla esa misma noche, de nada habría servido nuestra presencia.   


¿Y el diagnóstico? Se los diré  pero antes debemos pensar en cómo llegó  Arielle  a ese estado.  Entre los argumentos que tuvimos en la clínica y las evidencias creemos que:

-No suele caminar por esa área y por eso caminaba sobre la calle y no en la cuneta como he visto que hacen otros perros que andan por ahí.
-Como mencioné, el tránsito es fuerte en esa bajada, además estaba en un punto ciego, quiero creer que si la hubieran visto habrían evitado atropellarla. 
-La atropellaron mientras bajaba junto a los autos y cayó a la cuneta, porque en su pata izquierda era en la que tenía más dolor. 
-Cayó inconsciente o en ese momento el dolor fue tan grande que se quedó en el lugar esperando a sentirse mejor.
-Al despertar estaba adolorida y entumecida por el agua sucia y el frío que hizo en esos días.  Ya no se pudo mover.
Quedan las incógnitas ¿Cuántos días y noches? ¿Alguien más la vio antes que la noche de su rescate?  

La radiografía de Arielle presentó una pequeña fisura en la cadera izquierda, tan pequeña que sólo ameritó reposo.   Le recetaron medicamento para el dolor y antibióticos por alguna infección porque seguramente tomó del agua en la que estaba postrada. 




Al siguiente día llamaron de la clínica para ir por Arielle, recuperada y talvez intrigada por el cambio de su situación con la salida del sol.   La cargué para subirla al auto de mi madre, y sentí que a pesar de su desconfianza ella me lo permitió porque sabía que era por su bien. 

Estuvo en casa de mi mamá desde el 7 de enero hasta el  viernes 23  que la llevó a que la esterilizaran en la clínica veterinaria que me ha apoyado con descuentos para Ágenor (el perrito con problemas renales), y estuvo ahí unos días mientras lográbamos reubicarla ya que los perros de mi mamá comenzaron a acecharla en el lugar en donde la tenía.   
Mañana sábado mi madre irá por ella, y sé que se las ingeniará para que esté segura.  Fui a visitar a Arielle en estos días a la clínica y me encanta su cola de venado, su mirada de incredulidad ante las caricias, su expresión de felicidad al ver su correa (con el que la sacan a hacer sus necesidades) y esa seriedad que mantiene para comportarse como si fuera una perra entrenada.      




Fotografía tomada por Dra. Marisol Gonzáles mientras hospedaba a Arielle.


Esta historia no será famosa, ni estará publicada como una hazaña increíble en una revista, pero es igual de importante y asombrosa porque Arielle está sana, con una pequeña cojera pero nada que limite su movimiento ni su vida y todo gracias a un grupo de personas desconocidas que compartieron su fotografía,  desearon colaborar, ofrecieron ayuda y actuaron para salvarla.   Gracias a todos.   Gracias por hacerme testigo de una de esas maravillosas historias de unión y humanidad.   




Sean felices junto a sus perros y no olviden colaborar en la vida de un perro sin hogar (o cualquier ser necesitado).

Hasta la próxima
Nova A.S.G.



Agradecimientos por llevar a cabo el rescate a:
Asociación Amigos de los Animales -AMA-
Suzanne Rivera, directora de AMA
Pet Rescue Guatemala
Donald Piedrasanta, voluntario de Pet Rescue Guatemala.
Alejandro Contreras, voluntario de Pet Rescue Guatemala.

También a:
Evelyn Sacalxot por compartir y etiquetar
A las 29 personas más que compartieron
Y a quienes le dieron "me gusta" (esto también ayuda a que una imagen sea vista por más personas).
Queila Dominguez por compartir en el grupo Animalistas al Rescate Guatemala.
Todos en el grupo Animalistas al Rescate Guatemala que ofrecieron apoyo para ir por ella.
Ingrid García por ofrecer su apoyo y coordinar los mensajes con los del grupo Animalistas al Rescate Guatemala.
Michelle Garzaro por su donativo a AMA para ayudar con la cuenta hospitalaria.
Esa persona que prefirió mantenerse anónima para ofrecer temporal.

Si he olvidado mencionar a alguien  pueden decirme guateperros@gmail.com, ofrezco disculpas de antemano.
Gracias a cada una de las personas que de alguna manera colaboró para que esta perrita no sufriera una muerte lenta y dolorosa.
Cada gesto ayudó, estoy segura de ello.

Gracias a mi familia por apoyar en la vida de Arielle.


viernes, 19 de septiembre de 2014

La paciencia rinde frutos

Ágenor Nikola Bones, durante un mes, no ha tenido recaídas. Corre, juega, brinca, manipula, solicita y exige.  Cuando uno lo acaricia ya no se sienten sólo huesos, su pelaje está más largo y requiere cepillado.  Él se siente fuerte porque jala al caminar y sí tiene resultado si uno se lo permite. Es bello y amoroso.  Su juventud lo hace tener mucha energía, aún así cuando está dentro de casa se comporta tranquilo y le encanta dormir en el cojín más grande, aunque cuando puede aprovecha el pequeño, favorito de Circe.  
Con la vitalidad que tiene me sorprende que no haya hecho travesuras como romper o masticar algo indebido, las tres caminatas diarias me imagino son las que hacen el milagro, además no lo dejamos solo; más que todo para evitar que coma el alimento de los otros.

Más que un apetito normal, es voraz, con lo que también tenemos que tener cuidado de que no se vuelva goloso.  Por momentos noto que su cintura se encoge pero no presenta dolor ni decaimiento, es posible que sea exceso de observación por mi parte. Por el momento se encuentra en una dieta que parece estricta, pero le encanta.  Al día se alimenta con 2 tazas de Royal Canin para problemas renales (ahí va la publicidad gratuita y bien agradecería que el distribuidor le donara unas cuantas libras), 1 taza de arroz o papa, con huevo o requesón   y 1/2 taza de papaya a la hora de la cena.  

Todos los que lo han conocido en sus paseos se alegran por lo recuperado que está.  No puedo negar que ahora sí veo resultados positivos y ante todo  no son pasajeros. 
Pero más que contarles la evolución de Ágenor, mejor es que vean un resumen desde su primer día. 


Ágenor Nikola Bones, el día de su rescate, 3 de junio 2014.


Ágenor Nikola Bones, 4 de junio.


Ágenor Nikola Bones, 6 de junio

Ágenor Nikola Bones, 9 de junio.

Ágenor Nikola Bones, 13 de junio.

Ágenor Nikola Bones, 17 de junio.

Ágenor Nikola Bones, 7 de julio.

Ágenor Nikola Bones, 13 de agosto

Ágenor Nikola Bones, 4 de septiembre.

Ágenor Nikola Bones, 8 de septiembre.

Ágenor Nikola Bones, 14 de septiembre.


Rescaten, adopten, apadrinen una esterilización, donen a una o varias asociaciones. Colaboren en la vida de un perro sin hogar y sean felices junto a sus perros.
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.



Pd:
De nuevo mi enorme agradecimiento a Delia y Marisol (Clínica Dog´s Land) por el apoyo que   brindaron a Ágenor y a mi.

viernes, 22 de agosto de 2014

Sombras caninas

Imagino que:

Las sombras que nos siguen cuando la luna nos ilumina, no son nuestras.
Son espíritus que velan por indefensos como tu.
La brisa, es la caricia que pueden ofrecerte.
Y el soplar del viento, susurro de afecto.

Tu sombra, mucho más pequeña que la mía, es la de tantos que no tuvieron oportunidad.
Ahora se acogen contigo para conocer lo que les fue negado en vida.
Esa es la razón por la que te mantienes firme ante tu cuerpo indeciso.
Tanta es tu nobleza, aún si no eres victorioso, has conocido y dado a conocer la paz.

Mi sombra, podría ser que sean los que velan por causas como la tuya.
Por amor a los indefensos en vida, o penitencia por la falta de este.
Me acompañan, aún sin luna; me apoyan, aún sin cuerpo.
Las sombras sólo son oscuras pero tan buenas o tenebrosas como nuestros propios pensamientos.


Sé que:

Sin importar cuándo, así sea sola o acompañada desde ahora siempre veré tu sombra junto a la mía.


viernes, 15 de agosto de 2014

Prisionero de las dolencias

Para Ágenor, un perro luchador.
Nova A.S.G.

Ese flemático caminar tuyo,  te duele, me duele.

La apatía de tus pasos se ve y se escucha cuando arrastras una pata tras de la otra.
Al verte busco a ese perro jadeante por el cansancio del juego y la emoción.
Pero estás muy lejos aún de ser de ser uno de ellos.
Tampoco eres como los otros que jadean por la fatiga de buscar alimento y por la sed.
No, tu cuerpo no pierde energía en demostrar cómo se siente.  Ya no es necesario.

¿Cómo te veías cuando diste tus primeros pasos?
Seguro fueron más fuertes y decididos.  El mundo y la vida te causaban curiosidad.
Pasaron semanas que se convirtieron en meses.
La curiosidad se convirtió en hambre y sed, en necesidad por lograr un día más.
Un día conociste el dolor en tu cuerpo y ya no te dejó.

Ahora tienes un collar con tu nombre y un jalador para los paseos.
Pero caminas como cautivo.
Porque eres prisionero de las dolencias que te ha dado tu corta vida.
Entre momentos te liberas, olvidas, dejas atrás tu pasado con algunas zancadas.
Y luego… tu cuerpo no te lo permite por completo,  de nuevo te esclaviza.

Mientras caminamos, me pregunto: quién, por qué, cuál fue la razón de tu abandono.
Tú eres más sabio, no pierdes tiempo ante respuestas que no darán solución.
No te gastas en el enojo, te esfuerzas por el próximo paso y los que le siguen.
Mueves la cola al escuchar tu nombre y con ella todo tu cuerpo débil se balancea.
Recuerdas que estás aquí, en tu presente y tu cabeza se yergue y caminas con paso más firme.

Entonces ese flemático caminar tuyo ya no me duele tanto.




Sean felices, hagan felices a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 8 de agosto de 2014

Perseverancia de un cuerpo débil

Algunos lo saben por experiencia propia con peores casos y menos recursos, a veces la recuperación de un perro rescatado puede ser frustrante, ahora yo lo sé.   Como una procesión en la que quienes la llevan dan tres pasos para adelante y uno para atrás.   Es una constante incógnita como en los partidos de fútbol que se deciden en penales, sólo que en estos casos no hay límites de goles o fallos.  El tiempo y el cuerpo son los que deciden; y si el rescatado soporta el cansancio, entonces  conoceremos el resultado.  

Ver a Ágenor retozando y comiendo con gusto, es una victoria y luego, en horas o al siguiente día: la derrota, y el proceso empieza de nuevo.  Él no sufre, pero cuando se pone mal, veo que se frustra también.  Es como si se molestara con su cuerpo por no responderle como desea.  Pero en los días que amanece sano, sólo parece un perro flaco que olfatea la grama y se revuelca en sus lugares preferidos.   Se pone atento ante todos los sonidos, saluda ladrando a todos los que se nos acercan en el paseo y mueve la cola indicando: ¡soy feliz!

Sí, hay peores casos, también están en los que el daño es externo: piel, quebraduras; y es probable que no sean sencillos de tratar pero es más fácil ver los cambios o el pronóstico es más exacto.  Con este perrito y recursos ilimitados tal vez no sería tan difícil, pero hay que trabajar con lo disponible.  Antes de él, habíamos tratado con desnutrición y leves problemas de piel, nunca con daños internos tan severos, aún así pudo estar peor porque los perros son fuertes.
No se asusten, ni se predispongan, si pueden rescatar a un perro de la calle sepan que no todos requieren de tanto esfuerzo para recuperarlos.  Como mencioné, de varios perros que hemos recogido este es el primero que necesita ese esfuerzo extra que uno cree no poder realizar.  Y si tienen esa intención con un perrito que ven a diario, háganlo antes de que se enferme o empeore.

Con él, he aprendido a entender que los logros son momentáneos, pero el trayecto  me ha enseñado más sobre la perseverancia de un cuerpo débil y que soy capaz de tener más paciencia de la que imaginé.   Me frustro por veces por no tener la capacidad de sanarlo sólo porque lo deseo, pero no me arrepiento del momento en el que tomé responsabilidad por él.   La satisfacción de verlo en sus buenos días me inspira a llegar hasta el final, sea cual sea, porque él también durante este tiempo está disfrutando de lo que no tuvo antes: un hogar.

Sea feliz junto a su perro y colabore en la vida de un perro sin hogar. 

Hasta la próxima
Nova A.S.G.

viernes, 11 de julio de 2014

A simple vista

Las primeras semanas sacábamos a  Ágenor hasta 8 veces al día, por su salud y a la vez estimularlo. Los paseos han sido tan continuos, que lo han llegado a conocer varios vecinos y yo los he conocido a ellos.  Todos se sorprenden al verlo por lo flaco que está, algunos creen que es uno de los nuestros que se enfermó y luego se enteran de que él estaba abandonado y más enfermo de lo que ahora se ve.  Como si estuviera vendiendo religión al contar la historia de este perrito en huesos, aprovecho a dar a conocer las ventajas de adoptar y demostrar con el vivo ejemplo de Ágenor el porqué se debe esterilizar ya que no todos podrán saber el futuro de un cachorro.

En estos paseos he observado que todos lo acarician, dicen que es bello (es cierto), le alaban sus ojos expresivos y se nota que esperan ver el resultado final al igual que yo.  La mayoría son sinceros al decir que no se habrían animado a agarrarlo aún viéndolo como va, mucho menos cuando les explico las condiciones en las que estaba; y no es para menos, cuando se analiza el futuro cansado trabajo que puede llevar una acción, pocas  veces nos animamos a llevarla a cabo.  Esto a todos nos pasa.   Algo me inquieta, con Circe sólo un par de personas vieron el antes y el después, la lisonjearon y hasta ahí.  ¿Tendrá que ver que ella no se ve como de raza?   Ágenor podríamos decir que es un Setter en miniatura o un eterno joven Golden, y sin pensar mucho: un enfermo Cocker.  ¿Es porque es peludito que llama la atención? ¿O su condición es tan mala que es lo que atrae la vista?
Puede ser que a Circe no la conocieron tantos porque no tenía la necesidad de salir varias veces al día, o cuando la vieron no se le miraba con la muerte encima, o sea arrastrando las patas como caminaba Ágenor.   A las personas les cuento sobre Circe, la perra amarilla similar a las que se encuentran en todas las calles y entonces dejan de interesarse en la parte importante: ella ha equilibrado a los Cuachuchitos con su energía y  tranquilidad.  No tuve que entrenarla para que fuera al baño y desde el principio fue dócil y paciente con mis chiquitos.  
Ágenor, ahora ha aprendido a ir a hacer sus necesidades al jardín, lo que la principio creí era educación de calle porque no se hacía adentro de la casa, era que no lo mantenía adentro tanto tiempo.     Es sociable, pero tenía un problema de conducta y es que ningún perro podía estar siquiera a un metro de su plato de comida porque se ponía agresivo; comprensible ante las necesidades que pasó.  Esta situación ha mejorado a base de trabajar con él y Circe, ahora ya está en la fase de que pueden estar a la par de él todos mientras come, es un gran avance en pocas semanas y en parte es porque también entiende que tendrá comida,  en esta casa no hay competencia.  Cuando se recupere, se verá hermoso y además esos dos pequeños detalles negativos que mencioné serán sólo una historia que quedó escrita en este día.

Cada perro es especial y tiene personalidad, sólo al convivir con ellos podemos conocerla pero al igual que con las personas no debemos juzgar por la apariencia física.  Además al convivir con los perros (de raza o mestizos),  tratarlos como se merecen y educarlos podemos fomentar las características positivas que nos harán decir: ¡vivo con un perro como de película!

Sean felices, hagan felices a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 4 de julio de 2014

Decisiones responsables

Con respecto a consejos, en los temas he sugerido la esterilización/castración,  Pero hace unas semanas leí en una publicación al respecto de los envenenamientos en Totonicapán un “debate” y lo escribo entre comillas porque luego de que una de las personas que comentaba sobre las acciones a tomar para evitarlos, la publicación se convirtió en ataques verbales y el tema principal fue olvidado.  Todo porque esta persona defiende la crianza responsable, aunque en ocasiones como esa opina (según lo que mencionaba) que la esterilización era el método necesario.  He de agregar que por lo que sé, esa persona sí realiza crianza de alguna raza, aunque no cada vez que la hembra entra en celo.  Podríamos decir que es un criador responsable, no un comerciante inescrupuloso.  Algunas personas creen o creerán que no hay diferencia (yo considero que la hay *nota al pie), si  algún proanimalista lee estas palabras, sé que me detestarán en este momento porque nadie debería estar criando más perros cuando hay tantos abandonados, estoy de acuerdo y por lo mismo los míos lo están desde hace años y no tendré descendientes de ellos por mucho que eso me duela, pero esa fue mi decisión y muchos piensan diferente.

Al leer la publicación me di cuenta de dos cosas, que no había sido justa, nunca he mencionado el tema de la crianza responsable.   Y además de que la pasión se convierte en ímpetu por parte de los proanimalistas, esto es porque conocen de primera mano lo que es rescatar y curar y luego dar en adopción  a un perro que vivía en la calle, es comprensible el dolor y la impotencia que sienten al comunicarse con un criador, pero a veces también olvidan que inspiran y educan con sus palabras. 

¿Qué es la crianza responsable?
Permite que la mascota tenga crías bajo cuidados adecuados y padres saludables, hijos sanos físicamente y emocionalmente. Esto no significa que porque puedan procrear se haga, es sólo que tienen la opción de llevarla a cabo.
La crianza responsable también evita los embarazos por razones de salud, espacio, o por decisión de la familia del perro o perra, es por eso que se le llama crianza responsable.

Funcionó bien por mucho tiempo, cuando las personas tenían claro el concepto de responsabilidad y cuando no se consideraba que todo podía desecharse (incluido seres vivos).   El cuidado hacia cualquier animal era reflejo de las posibilidades de una persona.  Recuerdo que alguna vez en mi niñez escuché de ancianos las siguientes frases:  “mis gallinas y mi perro están gorditos, así la gente que los ve sabe que soy capaz de tenerlos bien, la gente dirá: si así tiene a sus animales, imaginen cómo estará de bien la familia”.
"Mi perra es fina (bonito pelaje y grande porque estaba bien cuidada, no necesariamente era de raza), yo no dejo que se cruce (nunca o seguido) porque la pierde”.
Así era como se cuidaba a los perros en la ciudad y áreas rurales, mi abuelita me contaba, tener un perro, fuera el que fuera era para quien podía mantenerlo (no con tortillas).

Luego esas personas fueron desapareciendo y las perras se multiplicaron en el abandono.  Funcionó, hasta que hubo quienes decidieron no ser responsables.  Sé que hay personas que aún cuidan a sus canes de esta forma, viven en lugares circulados para que el macho no se salga atrás de una perra en celo y otros tienen especial cuidado con las hembras para que no los sorprenda con cachorritos.
¿Pero cuál será el porcentaje de estas personas?  Lo más sorprendente es que no se puede medir por educación o nivel económico.  Un vecino de un conocido, egresado de una excelente universidad y con buena capacidad económica llegó a tener siete Beagles en su casa (los dos padres y los cachorros), cuando se cambió a un apartamento supe que los había regalado a diferentes personas que apenas conocía.
También conozco a un señor que es jardinero, cursó hasta sexto primaria y su sueldo es el mínimo.  En algunos de los barrancos cercanos a las casas en las que trabaja se ha encontrado con cachorros de perros sin hogar o jóvenes perros heridos, él los rescata, los cuida y luego les busca hogares entre sus conocidos.  Él no puede pagar ni siquiera el precio de esterilización de jornadas, aún así rescata porque como ser humano es su responsabilidad ayudar a los que no pueden defenderse por sí mismos (sus palabras).

¿Qué es la castración/esterilización?
Se opera al perro o perra para evitar que se procree.   Solía ser costosa y por lo mismo hasta la fecha no muchos conocen las posibilidades de realizarlas gracias a las jornadas. Funciona, no se puede cambiar de opinión, pero tampoco por un escape quedará embarazada una perra o se peleará un macho por competir por una hembra en celo.
Como toda operación tiene riesgos, por eso se debe asistir a las jornadas de organizaciones conocidas quienes las realizan con veterinarios con experiencia.   
Algo que olvidé mencionar, no operar a su mascota también tiene riesgos: piometra,  tumores mamarios y testiculares (si desea conocer más ventajas: http://www.guateperros.com/2010/09/67000.html). 

Usted decide el método para colaborar con las vidas caninas futuras, cada realidad es diferente y ninguno tiene la razón al 100%, pero sea cuál sea, tome una decisión responsable.

Sea feliz, haga feliz a su perro y colabore en la vida de un perro sin hogar.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.



Pd:
¿No conoce las organizaciones para jornadas o adopciones? http://www.guatepets.com/Listaorg.htm

*Nota, lean más sobre el tema de criadores y comerciantes: http://www.guateperros.com/2011/07/ventas-indecorosas.html

viernes, 27 de junio de 2014

Navegante Ágenor Nikola Bones

Es el último viernes del mes de junio y hasta el momento sólo había escrito en el primero.   La ocupación extra de los cuidados hacia Ágenor Nikola Bones, una gripe que me mantuvo en casa pero entre estornudos, dolor de cabeza y andar con pañuelos en mano me dieron la oportunidad de brindarle un poco más de atención a nuestro huésped durante su primera semana en casa, sin embargo el tiempo y el ánimo no fueron suficientes para también escribir durante dos viernes.  Ahora les daré el resumen.

A Nova no le cayó en gracia y se le tuvo que subir la dosis de la pastilla para el corazón y tener fe que esas ronchas que comenzaron a aparecer en su lomo no se rieguen como suele suceder.    Sabía que no debía traer otro perro a casa por salud de Nova, pero lo hecho, hecho está y espero y deseo que todo salga bien para mis perritos y Ágenor.  Mis Cuachuchitos lo han visto tan necesitado que le han tenido una paciencia que nunca antes demostraron, no son tan malcriados como pensé, sin embargo ahora que comienza a recuperarse la tregua está terminando.  Circe, está algo celosa, no tiene porqué pero pronto lo comprenderá.

Una semana y un día pasó Ágenor en la clínica, y habría pasado otra más si me hubiera alcanzado, pero a pesar del descuento que gentilmente hicieron Delia y la Dra Marisol, llegué al tope.   Mi gran preocupación era el costo del alimento especial (lo mencioné en el anterior tema),  y de repente me escribió Luisa García de Mascotas X Amor, para que pasara por una bolsa que tenía disponible.  Con esto me sentía aliviada, ya tenía suficiente para completar el mes, según yo.
Traten de alimentar con concentrado con sabor a piedra pómez (lo probé), a un perro acostumbrado a ver los basureros como sus restaurantes de comida rápida, con una anemia tan fuerte que ni el pollo cocido le atrae, con problemas de salud que requieren una dieta muy rigorosa.   No, no es sencillo.   Si Ágenor no se rendía, tampoco lo haríamos nosotros.  El primer día que vino a casa se comió casi una taza y media de concentrado, pensé que esa era la rutina, luego la doctora me comentó que casi no lo había probado y ella había estado combinándolo con arroz.   Esa fue la única vez que lo comió conmigo, luego lo molí, lo revolví con k/d en lata, con un poco de pollo (no puede dársele mucha proteína), con arroz.  Un sapito comía más que él, que digo un sapo, una mariposa.   Luego de buscar las opciones de dieta en el Internet, probar y probar, la casualidad de un pedazo de papaya dio la solución.  
El concentrado que le donaron lo regresé y el que quedaba del que yo compré que era casi la bolsa completa, también se lo di a Luisa, en Mascotas X Amor y cualquier otra asociación siempre habrá más de algún caso que lo necesite.  De lo que me dio ella sólo me quedé con diez pastillas para el hígado porque Ágenor necesitara unos tres meses de tratamiento para asegurarle un futuro lleno de salud.

Dos semanas después, el muy mañoso come concentrado el mismo que mis hijos caninos, fue un riesgo darle ese, pero o se moría de los problemas renales o de inanición. Y resultó que le fue muy bien, sus problemas no eran tan serios ya que su organismo se mantiene en un rango normal (para él), y tampoco acumuló más líquido.  La gastritis, llevará más tiempo para que se recupere, pero con buena alimentación y su medicamento saldrá adelante.   No es que esté al 100%  tiene sus días, pero al menos ahora son tres pasos para adelante y uno para atrás, mientras que al principio no parecía avanzar.
Qué come mi huésped: 1 taza de concentrado por la mañana, más 1 taza de papaya bien picada. Almuerza media taza de sopa casera con media porción de verdura y media taza de papaya.  Refacciona media taza de papaya. Y de cena, trato de que sea antes de las seis de la tarde pero no siempre lo logro: media taza de papaya y media taza de concentrado.  No come más de lo que su cuerpo necesita y si siente que le sirvo mucho lo deja.  Es tranquilo para comer, con todo a excepción de la papaya que le encanta.   Como menciono, tiene buenos días y otros no tan buenos pero ahora el apetito ya no se le va y tiene algo de color en las encías, que al principio estaban blancas.

Se le llamó Ágenor, porque se parece un poco a mi Persy (en la mitología Griega Ágenor es el primo de Perseo), aquí en casa viendo los alcances del perrín le agregamos Nikola (tendrán que adivinar :) ),  y Bones se lo puse al siguiente día que vino y lo bañé, nunca antes había sentido la textura de los huesos através de la piel, no tenía nada, absolutamente nada de carne.  Todavía se marea y no tiene suficiente fuerza para ciertos movimientos que necesitan de masa muscular para ser realizados, sin embargo los hombros y la cintura comienzan a tomar forma.  Y corre con gusto cuando lo saco a caminar.   
 
Junio 3, 2014.
Junio 6, 2014.

Junio 6, 2014.

Junio 13, 2014.

Junio 18, 2014.

 La recuperación es un proceso que necesita paciencia, pero cada pequeño logro es una satisfacción inmensa.


Junio 26, 2014


Amar a los perros es saber cuando uno no debe tenerlos y es responsabilizarse por toda la vida por ese perro que uno decidió llevar a casa. No se vale, regalarlos, ni abandonarlos.  Enséñele a otros a no confundir un capricho con el verdadero amor hacia los perros, ellos no merecen el maltrato que les dan en la calle y a veces en las casas.



Sean felices, hagan feliz a su perro y colaboren en la vida de un perro sin hogar.
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

Y para que no olviden el nombre de la clínica en donde colaboraron con Ágenor:



viernes, 6 de junio de 2014

Destino de Navegante


Vean esta fotografía. ¿Verdad que es lindo?  Es una de esas caritas que se pueden colocar en un póster.  Llama la atención, uno quiere  abrazarlo, quererlo, uno lo quiere en casa y luego recordamos que no podemos por espacio, economía, ya tenemos cuatro que requieren amor y cuidados.   Pero es una fotografía y se dice así mismo:   ¡Qué lindo perrito!  Y se piensa en otra cosa.  Si se ve en persona, la misma historia y tomamos la misma decisión, porque somos responsables, conocemos nuestros límites y uno más no es posible.

He mencionado en otras ocasiones que me encantaría adoptar a una cachorra, la idea de una hembra es porque Gecko es territorial a pesar de estar castrado, en general no le gustan otros perros y con Circe la historia fue diferente porque el carácter de ella es lo más dócil que se puede encontrar sobre la faz de la tierra.  Lo enamoró. 
Keyla y Nova, tampoco son llevaderas y aunque aman a Circe, siempre le hacen saber que debe respetarlas en todo y malcriadeces.  Ella lo acepta y todos felices.
Además Nova padece del corazón y se pone tan mal que le afecta la piel; cuando traje a la cuñada (Circe), no sólo tuvimos que costear una perrita más y su esterilización sino también tratar a Nova porque pasaron meses antes que se recuperará al fin de la “sorpresa” de convivir con una perra más.  La decisión es muy clara para mí, ante rescates: no más, por la vida de mi hija canina.

Pero entre todos los perros sin hogar tan necesitados y enfermos,  cómo todavía puedo ver uno que está muy mal y dejarlo ahí.   Con mucho dolor de conciencia y plegarias ruego cada día no encontrarme a uno que no pueda evitar.  El martes, no fui escuchada ante ese ruego. Pasé justo a una hora que no debí pasar, frente a una calle que no suelo tomar y entre buses personas y un tránsito de hora pico vi a un cachorro.  Llovía y él estaba mojado, olfateando la calle mientras la cruzaba.  Me estacioné cerca, tan pronto pude y fui por él.  Ya no lo encontré, estuve dando vueltas por el lugar y le encargué a un taxista que me llamara por teléfono si lo miraba.   El señor aún me preguntó —: ¿No es ese? —Señalándome a un perro pequeño Poodle mix, color negro, también necesitado, pero no el que yo había visto.   Quise acercarme, pero no sabía cómo lo ayudaría, este negrito se alejó y yo aún trato de no pensar en lo que no hice por él.   Sé que no era el lugar adecuado para agarrar a un perrito escurridizo como vi que se comportó, pero soy sincera al decir que en mi sólo quedó la intención pero no hice el intento porque no se veía tan mal como el que me hizo estacionar, y que tampoco tenía idea de qué haría por el o ella, ni cómo lo haría.
El perrito que me llamó la atención desde la distancia que lo visualicé, tal vez podría compararse con un Cocker mix, pero no fue eso lo que atrajo mi vista, fue su estómago con esa forma que ya había visto en un caso anterior: Bamito Bambino.  Si estaba embarazada, como aseguró el taxista cuando se lo describí, su vientre estaba muy extraño para que fuera normal y yo sabía que era macho en los pocos segundos que volteé a verlo.   Me fui de ahí con una gran tristeza ante los diez perros que andaban por ahí incluido el negrito.   En la calle de regreso, recé por ellos por no saber qué más hacer y agregué: Si conviene que lo ayude, déjame encontrarlo, sino sabré que no debía ser así.  Y entones lo divisé una cuadra adelante.  Más claro no estaba, lo que debía hacer estaba destinado.

En lo que llegué al lugar, el perro se había refugiado bajo el techo de una tienda, le pregunté al guardia que estaba ahí si reconocía al perro o si sabía de quién era.  Lléveselo si lo quiere, por estas calles a estado vagando, me respondió.
Acaricié al perro, que se extrañó ante mi actitud y me recibió comida, así lo atraje hasta mi carro y lo subí, algo le dolió porque gimió, pero luego trató de acomodarse sin saber bien cómo hacerlo. Sí, era macho con pancita de embarazada.  Un cachorro que estaba en los huesos, aunque el pelaje no estaba tan maltratado, extraño ¿no?

Manejé sin saber hacia dónde, el perro durmió sentado pero antes buscó mi mano para una caricia.   Me dirigí hacia la veterinaria más cercana que conocía, pero si lo dejaba en hospedaje no podía costearla.   Había fila para entrar y comencé a hacerla, entonces recordé una pequeña clínica que queda a la vuelta de donde yo estaba y decidí ir allí.

Delia, la groomista iba de salida cuando llegué, y me informó que la doctora se había ido más temprano de lo usual.  Le expliqué el caso y con mucha tranquilidad me dijo: déjelo, que se quede aquí y mañana lo revisará la doctora en cuanto venga.   Me quitó un gran peso de encima.  Ella lo bajó del auto aunque el perrito quiso morderla por hacerlo, Delia no se molestó, comprendió que él estaba tan cómodo que no quería que ese momento terminara.

No suelo pedir favores, porque no quiero molestar, no quiero pasar un mal momento o que crean que me aprovecho, en especial quiero evitarme el escuchar un no.  Pero cuando uno recibe ayuda de alguien desconocido, es una sensación increíble, se restaura la fe en la humanidad y  este fue uno de esos casos.   Saben, en muchas clínicas no suelen recibir a los perros así porque las personas los  dejan abandonados y sé que se tomaron el riesgo conmigo por ayudar al perrito.
Conocí a la Dra. Marisol al día siguiente,  al hacerlo me di cuenta del porqué trabajan juntas, él mismo carácter jovial, ambas aman su profesión,  aman a los animales y están dispuestas a colaborar por el bienestar de ellos.  No sé cómo agradecer el apoyo que me han ofrecido y el haberlas encontrado en el momento preciso.


Regresando al tema del perro,  lo nombré: Ágenor – Navegante.  Los resultados confirman su estado físico: daño hepático; y también insuficiencia renal.  Además tiene una anemia severa y tenía tantos parásitos internos como se puede uno imaginar.  Creo que no tenía una sola garrapata por la anemia, porque no tendrían de qué alimentarse y el par de pulgas que se aferraban a ese cuerpo murieron ante la bañada. Tiene gastritis y tal vez más dolencias que para conocerlas se necesitarían otros exámenes, pero como todo, tienen un costo.
El pronóstico es reservado, se le está brindando tratamiento y se hará seguimiento para saber cómo está respondiendo.  Hoy, estaba mejor que ayer y que anteayer ¿acaso no vale la pena el intento? si Ágenor mueve la cola cuando come, camina y saluda.

La Dra. Marisol y Delia le regalaron a Ágenor dos noches de hospedaje, baño, vitaminas y hasta la castrada, porque se  aprovechó la sedación del tratamiento para extraer el líquido abdominal. Le había regalado la desparasitada, pero insistí en reponerle la pastilla porque sé que la clínica es su medio de subsistencia.   Ellas han ayudado a Ágenor y por lo mismo a mí y también saben que yo estoy haciendo lo que puedo con lo que tengo.

No sé que haré con Ágenor, por el momento está en hospedaje en la clínica, desde el jueves con un descuento de casi la mitad de lo que suelen cobrar por este servicio.  Entre los laboratorios, la extracción de líquido, la comida especial, medicamentos y el hospedaje, no sé cómo le haré para comprar la siguiente bolsa de concentrado que se terminará en pocos días, algo se me ocurrirá, alguna puerta se abrirá y es que aunque no quisiera hacerlo, sacarlo de la calle estaba predestinado o las cosas no habrían ocurrido como ocurrieron.



Sean felices, hagan feliz a su perro y colaboren en la vida de un perro sin hogar. Y si lo desean, pueden colaborar con Ágenor donando alimento del que necesita: concentrado K/D (para problemas renales) y enviarlo a la clínica: Centro Veterinario Dog´s Land. 8 calle, 15-13, zona 13 local “A”. ¡Qué bello sería, saber que puedo contar con este apoyo!

Mis agradecimientos a:
Dra. Marisol Gonzáles y Delia López.



Hasta la próxima
Nova A.S.G.
guateperros@gmail.com 

La continuación de Ágenor: http://www.guateperros.com/2014/06/navegante-agenor-nikola-bones.html