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viernes, 19 de julio de 2013

Eventos y perros


He creado un par de notas para una página de mascotas en Guatemala además de la portada, en la que he aprovechado para poner la foto de uno de mis Cuachuchitos, Gecko. 
Esta página Web recién se ha rediseñado.   Comparándola con la versión anterior se nota que es más funcional  tiene los enlaces más directos y para compartir los eventos relacionados a las mascotas se creó una Fan Page, antes esto estaba en la página y era un caos, no se mantenía actualizada, ahora,  en cuánto se enteran de una jornada o evento de inmediato la comparten. 
Es tan funcional la página que tengo un enlace propio, el cual los trae a esta dirección, claro existe un arreglo de intercambio entre los dos dominios pero es justo.

Les cuento esto porque en otras ocasiones cuando hay eventos importantes con respecto a perros los publico en el blog, pero cada día son más, al menos uno semanal y no  es para lo que creé este espacio.   No me ha sido posible compartir cada jornada de esterilizaciones y es importante que ustedes sepan de ellas, al igual que la información de las asociaciones, que ahora resulta son más de veinte; yo estoy tan sorprendida como ustedes, pero es una excelente noticia.

Ya saben, si desean ver a mi hermoso hijo canino en una portada y a la abuela (Skippy) también entre el contenido visiten la página www.guatepets.com , ahí se explica cómo trabajan las asociaciones, qué hacer si pierde a su mascota o en la época de vacaciones.  Tienen un espacio especial para publicidad y aún no tienen muchas opciones pero sé que algunas de ellas han sido anunciadas gracias a la colaboración para mascotas sin hogar que han realizado.   También tienen el enlace para que se dirijan a la Fan Page en donde publican la información de jornadas de castración en departamentos y en la ciudad; ferias de adopciones, ventas a beneficio de las organizaciones, cursos e información variada, siempre sobre mascotas.  La Fan Page es www.facebook.com/Guatepets y como ahí dice: dele “me gusta” y manténgase informado (así me enteré que el Encantador de Perros vendrá a Guatemala).

Tengan un lindo fin de semana y lleven a sus mascotas a las jornadas o vayan a adoptar un lindo cachorrito o una joven perra, visiten la página ahí encontrarán los horarios de estos eventos.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Una noche antes de Navidad y perros

La semana pasada luego de publicar la anécdota semanal se me ocurrió escribir una versión  canina del cuento: La noche antes de Navidad.  Tenía pensado sólo  cambiar un par de animales por perros, pero el intento me llevó por otro rumbo y el resultado me agradó.  Para leer el cuento este es el enlace: La noche de antes de Navidad en casa de ...  (copien y peguen si el enlace les causa problemas: http://bit.ly/RdKyy5  ).
 
Aún estaba a tiempo de cambiar la publicación, pero deseaba presentarla con un poco de más motivo de la época, necesitaba más libertad y aprovechando el espacio virtual de Guatepets.com la publiqué ahí.  Espero les guste y con ese cuento me despido de las publicaciones del año 2012.

Gecko, Keyla, Nova, Circe y nosotros los humanos Rk y yo desde nuestro hogar les deseamos un Feliz Año 2013.   
 
 
 
 
Les publico una foto, tomada infraganti, para que sepan de dónde tuve la idea una de las frases de mi versión del cuento navideño
 
 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Cuento de navidad con perros


Terminaba de preparar el ponche una Noche Buena.  Esperábamos, como era usual en ese tiempo (todos nuestros hermanos eran solteros) a la familia completa.   Coloqué en algunas mesas, con anticipación, dulces, manzanas, uvas y nueces en bandejas; para completar el decorado visual y que los invitados degustaran lo que desearan mientras llegaba el momento de la cena.
En la mesa del comedor era en donde había de todo un poco, desde la cocina la vi y recordé que iba a colocar unas velas rojas para completar la imagen navideña que tenía en mente.  Al acercarme noté que no había puesto angelitos en una dulcera que estaba vacía.  Fui por unos cuantos y me aseguré de que todo estaba dispuesto a mis deseos.
 
Mis hermanas, apenas adolescentes, fueron las primeras en llegar.  Como buena anfitriona, les serví ponche y les dije que comieran lo que quisieran.  Ellas se sentaron y sin tener más por hacer se dedicaron a acariciar a las perras.   Greka y Musa se deleitaban, sobadita de pancita, de lomo, de carita, intercambiaban a las niñas y que prosiguieran.  Se levantaban un rato, chequeaban la cocina por aquello de que hubiera qué comer y regresaban.   A Skippy la veía corretear, pasaba husmeando a mis hermanas, subía, regresaba, se echaba un rato y comenzaba de nuevo con su propio juego.
Pregunté si deseaban algo más, y desde la sala me respondieron que no. Revisé bandejas y dulceras por si faltaba algo y vi que en el comedor que no había angelitos.  Puse otros cuantos en el plato y seguí en la cocina.  

Unos minutos después repetí la pregunta y revisión respectiva.  La misma respuesta y de nuevo la falta de angelitos, era lo único que faltaba.  Me pareció extraño porque en la mesa de centro, la dulcera con los coloridos y pequeños marshmallows seguía intacta; entonces por qué mis hermanas iban al comedor. ¿Acaso daban los cuatro pasos para la sala se viera perfecta?  No pude evitar la curiosidad y les pregunté: ¿Por qué se están comiendo los del comedor y no los que tienen enfrente?  Mis hermanas se vieron confusas y contestaron que ellas no estaban ni siquiera comiendo dulces en ese momento.    Ellas son gemelas y tienen sus cosas, así que asumí que era algo de ellas.  Tal vez una le escondía a la otra que estaba consumiendo angelitos por molestar.  Esta vez llené la dulcera, así tardarían más.  En todo ese tiempo mis perritas seguían siendo acariciadas y la otra correteando, así era Skippy, nada inusual.
 
Llegó mi esposo y le comenté la “desaparición” de los angelitos.  Ellas así son, me respondió, mejor dales la bolsa.   Era una buena idea y se las entregué.  Pero nosotros no estamos comiendo, me dijeron; de todas formas la recibieron.  Un momento después, el timbre de la puerta sonó y les pedí que abrieran.  Me volteé hacia el comedor y ahí estaba Skippy, muy cuidadosa, robando angelitos.  
Fue una buena celebración familiar, una comida tranquila, la pequeña casa oliendo a ponche, comentarios y risas por la supuesta culpabilidad de mis hermanas debido a nuestra ladrona Skippy. 
 
Los regalos se abrieron, todos se fueron, Musa y Greka quedaron rendidas ante tanta caricia y durmieron a pierna suelta.  Skippy creo que espantó a Santa Claus porque ella corría y  luego de asegurarme de que no le pasaba nada más y quedarme dormida, ella siguió correteando.

¡Feliz Navidad! Y que nos les pase las mías, atentos ahora de las celebraciones con perros y todas las mascotas. 
Nova A.S.G.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Tradiciones Navideñas

Íbamos en el auto con Rk, Skippy y Musa, una noche en la que el decorado navideño ya adornaba las calles.  Pasamos la Plaza Obelisco y los destellos que, el enorme árbol navideño desprendía, embobaron a Skippy.  


Mi Puka linda siempre fue una perra observadora y ante todo expresiva.  Esa noche vi el árbol brillar desde sus ojos y me causó alegría saber que ella podía admirarse de algo que, para algunas personas no digamos para un perro, podría considerarse banal.  Musa, siempre recatada, lo vio y se le notó una momentánea admiración pero no lo siguió con la mirada, mientras nos alejábamos, como lo hacía Skippy.  
Lo que iba a ser un recorrido de paso se convirtió en un par de vueltas más para que mis chicas Cocker observaran una y otra vez el decorado árbol .  Luego atravesamos la Avenida Reforma para que también los iluminados adornos colgantes fueran observados por ellas.   El pequeño paseo fue un gusto para mí ya que lo navideño me atrae, me siento niña y sonrío sin querer; y esa vez fue mejor, al ver que a una de ellas los colores y brillos de la época le transmitían la misma sensación. 

A partir de entonces continuamos llevándolas a ver las decoraciones navideñas cada año. 
Esa noche fue el inicio de una tradición más en nuestro hogar, creada especialmente para nuestras hijas caninas.
 
 
Hasta una próxima,
Nova A.S.G.

 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Comienzan las coheterías

No lo creo, ¡ya estamos en diciembre! ¿Qué si ya adornamos en casa? ¡Sí! No voy a dejar que este ciclo Baktún termine (y que el siguiente comience) sin mi tradicional decoración. ¿Qué si tuvimos miedo? ¡Sí! pero por las posibles travesuras de Circe.  Pero aún así lo hicimos y una vez más la perrita nos sorprendió porque no ha intentado nada en contra las decoraciones navideñas.  Y eso que le llama la atención las luces que cuelgan de las casas de los vecinos.  Sale al balcón y las observa.  Se queda pensativa, casi pasmada y a mi la curiosidad me mata, más porque nunca sabré qué imagina.  
 
Como Circe vivió en la calle tanto tiempo no sabía cuál sería su reacción ante la cohetería de esta época.  Creí que al menos se escondería pero en realidad esperaba terror total por parte de la perra.
Hoy fue la prueba inicial, a las seis de la tarde como es costumbre en la quema del diablo, los cuetes se dejaron  oír y no quedó más que aguantar el humo que emiten (como si la emisión de los vehículos no fuera suficiente).
  



Mis Cuachuchitos relacionan los cuetes con los fuegos artificiales y no se ponen nerviosos, pero sí ansiosos por encontrar el mejor punto de observación.  Sin embargo el miedo es contagioso y un perro asustado puede crear una reacción similar en los demás, así que me preparé.  Fue en vano.  Los chaparros corrían y la flaca  atrás de ellos, quería saber cuál era la razón de la algarabía (como se imaginan ya dejamos que Circe esté adentro cuando estamos en casa).   Ella estaba contenta de poder corretear con ellos sin que la amonestaran como suelen hacer.  Ellos no le prestaron atención, no tenían tiempo. Y a pesar de que corrieron de ventana a ventana no lograron ver una sola luz en el cielo. 


Mi esposo y yo estamos satisfechos de que Circe no tenga daños sicológicos por coheterías, no cabe duda, tuvo suerte de no encontrarse con gente maliciosa y además por su joven edad no estuvo expuesta a temporadas de cuetes. 
 
El terror de parte de los perros ante los estruendosos petardos no sólo se limita a los perros sin hogar, también los que tienen familia sufren y es que hay que recordar que ellos son más sensibles a sonidos y olores. En la naturaleza cuando se escucha ese tipo de ruido significa aludes, terremotos o cualquier catástrofe. 
Mi recomendación es que mantengan alejadas a sus mascotas de todo tipo de cuetes y fuegos artificiales  Mis hijos caninos, aunque esperan felices a ver las luces, lo hacen resguardados dentro de la casa, y los dejamos salir al jardín luego de que limpiamos los restos de los cuetes de otras personas que cayeron del cielo. 



Por la cantidad de accidentes que suceden, en mascotas, niños y adultos, se aconseja que este tipo de actividades se eviten por completo; pero mientras llega ese día, también considero que es necesario que no fomentemos el nerviosismo con nuestros perros, asegúrelo pero no lo encierre.  Él no ha hecho nada malo y estar solo, mientras se siente atrapado, sólo logrará que sienta pavor.  Trate de estar con él, acarícielo pero no como que el mundo se va a acabar.   Esta época es para compartir con la familia, recuerde que su perro también es familia.  Si considera que el miedo de su mascota es mayor a lo normal y usted ya ha trabajado con ella en lo básico, llévelo al veterinario no lo automedique.  Los medicamentos tranquilizantes deben proporcionarse con medida exacta para cada mascota.


Tenía que aconsejarlos, es mejor prevenir para que podamos disfrutar de las fiestas.  Les recomiendo que lean la publicación del año ante pasado con respecto al tema.
 
Feliz inicio de época navideña, repartan sonrisas, regalen amor, colaboren con las buenas causas que los motivan.  Sean felices y transmitan esa felicidad a otros.
 
 
Hasta la próxima
Nova A.S.G.

 
Pd:  casi lo olvidaba.  No saben como colaborar con causas (en estas fiestas o siempre), es sencillo, busquen asociaciones de mascotas en Guatemala o entren a la página de Guatepets/Guatemascotas en facebook (http://www.facebook.com/pages/Guatepets-Guatemascotas/245816282160766?fref=ts) ahí encontraran varias publicadas, o bien busquen hogares para ancianos o niños en Guatemala.  No importa a quien(es) dirija su ayuda lo importante es desear y hacer. 
Y otro evento para estas fechas y al que pueden brindar apoyo es para la Casa Hogar Luz de María, vean el enlace y enterense http://www.facebook.com/events/171217526335737/
Ahora sí, buenas noches y hasta la próxima.
 

viernes, 16 de marzo de 2012

Vacunas y vacaciones

Hace unos meses llevé a uno de mis hijos caninos a la veterinaria.  Una señora con su nieta y una Schnauzer negra entraron justo antes que nosotros y las atendieron primero como correspondía.

La señora preguntó por el precio de una noche de hospedaje y le respondieron que era por peso, creo que la recepcionista dijo:
—De 1 libra a 35 libras: Q35.00; de 36 libras a 50 libras: Q75.00; y los de 50 libras en adelante: Q100.00.

Puede ser que esté equivocada con los de 36 libras en adelante, no recuerdo bien, me distraje con mi perrita mientras hacia cuentas mentales de en cuánto saldría hospedar a los entonces cuatro, si fuera necesario.

—¿La dejará? —preguntó la recepcionista.
—Sí.
—¿Cuántas noches?
—Dos.
—¿Razón?
—Vacaciones de fin de semana.
—¿Está vacunada?
—Sí —musitó la señora.
—¿Cuándo vacunaron a la perrita por última vez? —Le preguntó a la abuela, viéndola esta vez a la cara, interrumpiendo las anotaciones que hacía.

La señora balbuceó la palabra: meses.  La nieta de inmediato respondió:
—Sí está vacunada, pero de eso hace ratos —Haciendo señas de lejanía con los brazos.
—No, hace poco la vacunaron —interrumpió con voz segura la abuela y al mismo tiempo haló el vestido de la niña. Entendí que la seña era para que se callara.

La recepcionista no lo notó desde adentro de su cubículo, prosiguió preguntado y apuntando los datos de contacto.  Unos minutos después entraron a la perra.

Es seguro que la abuela sólo pensó en la necesidad que tenía de dejar a la perrita en un lugar en dónde la cuidarían.  Se preocupaba por ella o si no la hubiera dejado sola en la casa.
Y es posible que al dar esa respuesta no pensó en las consecuencias que podría sufrir la salud de la Schnauzer, porque la mayoría de los hospedajes son también hospitales veterinarios.  Ahí las personas llevan a sus mascotas enfermas y algunas veces son enfermedades causadas precisamente por la falta de un control de vacunas.  Y aunque estén separados los huéspedes de los enfermos, existe la posibilidad de que se contagien los primeros.  Es por eso que una de las reglas de admisión para hospedajes es que las mascotas tengan sus vacunas al día.
La posibilidad de que una mascota contraiga una enfermedad no se limita a hospedajes-hospitales, el contagio puede resultar en una caminata, por el perro del vecino o una escapada.

Media vez no se realicen las vacunaciones necesarias estamos dando la oportunidad de que nuestro perro resulte enfermo.

Entonces, ya se aproxima el feriado de Semana Santa, sea que no salga, se lleve a su mascota o tome medidas responsables al dejarla, vacúnela y pase un feriado tranquilo.

Por mi parte, ya a mis Cuachuchitos les toca ir por su pinchazo, no pasará la otra semana sin que los lleve, de repente y nos encontramos por ahí con quienes decidieron hacer lo mismo.

Saludos y hasta la próxima.
Nova A.S.G.


Pd.

Vacunación gratuita contra la rabia para perros, del 5 al 19 de marzo 2,012 en los centros de salud del área Guatemala Central. Para mayor información comuníquese al teléfono 2472-0300.
No olvide que también debe aplicar la múltiple.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Celebración de Año Nuevo

En lo que respecta al año nuevo y al año que está a punto de caducar soy infantil.  Los imagino como el sabio anciano a punto de retirarse y el joven inexperto que pronto gobernará.
Por eso, al comenzar a escribir el último tema de este año, me imaginé escribiendo sobre las tristezas que el anciano me causó con las muertes de las mascotas de la familia: Tillo (del que no escribí ya que no era un perro, ni siquiera una mascota convencional), Milagro, Perseo, y Musa, así como un par de rescatados: Oso y Laica II.  Pero para ser justa, también tendría que comentar las satisfacciones que tuve al ayudar a más de un perro (Horus, Beto, Chico y a otros por ahí). 
Sería aburrido, repetitivo y no sería del todo sincera, porque aún siento que el año 2011 me quedó debiendo.
Ya no puedo reclamar, el viejo se va y yo me quedo esperando a que tenga la decencia de avisarle al 2012, lo que le faltó redimir.  A no ser que, también le falle la memoria a estas alturas.

Y pensando en esos años que, uno cree que quedaron en deuda, recuerdo que tuve ya un año similar, fue cuando murió mi abuelita en un mes de noviembre.
El 31 de diciembre, mi madre no estaba para celebraciones y se acostó temprano. Yo no tenía edad suficiente para salir, ni las ganas; tampoco quería estar ahí, triste y recordando las festividades del año anterior.  Pero no tenía opción.
Las lágrimas seguían mojando mi cara, aunque nadie me oía llorar, lo evitaba.    La iluminación era una vela, me imagino que lo hice para no molestar a nadie.   Tenía una taza de ponche ya frío, mientras esperaba sentada en la cama, a que pasara el tiempo.
Vi el reloj una vez más y al mismo tiempo la cohetería resonó en las calles.  Era la media noche.   Consentida mi bella Cocker, de inmediato brincó a mis piernas para que la protegiera pero yo lo sentí como el mejor abrazo de Año Nuevo que jamás tuve.
El gato, celoso de la atención hacia Cony, también fue a rozarse en mi espalda.   Se ganó un par de lamidas (de la perra) y un gran abrazo de mi parte. 
Pasamos horas jugando en silencio, ellos me hicieron reír y olvidar, hasta que en algún momento me quedé dormida. 
Sé que a muchos no les parecerá gran cosa, pero es un grato recuerdo de cómo un gato y una perra iniciaron una celebración.


¡Feliz Año Nuevo 2012!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Otra Navidad con perros

En serio, como escribí en el tema de este Año Nuevo 2011, el año pasado había comenzado a escribir un cuento de Navidad y no lo terminé.  ¡Sorpresa! Casi doce meses han pasado y ya me había olvidado de la historia.  Por supuesto que no seguí, tanto así, que lo he buscado para trabajar en él y hasta el nombre del archivo olvidé, por ahí está y ya lo encontraré pero en lo que sucede no los dejaré con el deseo de leer una anécdota relevante a las celebraciones.  

Pronto llegaría Navidad, la primera que celebraríamos casados con Rk.  Nuestra economía estaba, cómo decirlo, no apta para gastos decorativos de temporada; pero sí de algo soy culpable es que me gusta la Navidad, necesito verla puesta en casa.  Las opciones que teníamos eran decorar con moñas o conseguir los adornos más económicos que nos gustaran.  Fuera como fuera lo haríamos dentro de un presupuesto limitado. Como no soy hábil para que mis moñas se vean como en los almacenes, la decisión fue: adornos y de estos lo que se adecuaban: manzanas artificiales.   
La pequeña sala se miraba preciosa, en especial en la noche cuando las luces iluminaban el árbol y se reflejaban en el ventanal.  No podíamos pedir más.

Una semana antes de Noche buena, al anochecer, bajamos a conectar las luces al tomacorriente.  El alambre estaba ahí pero no tenía enchufe, revisamos y resultó que faltaba una gran parte de la serie de luces y lo que aún colgaba del árbol estaba masticado.   Sabíamos quien había sido la autora del crimen, no se había dejado ver en toda la tarde y cuando la encontramos estaba en su almohada todavía con la evidencia: Skippy.

Tuvimos suerte, la serie era pequeña e iluminaba sólo dos vueltas de abajo del árbol, así que la quitamos y a las demás luces las medio arreglamos.  Estaba desconectado pero pudo hasta morir si hubiera masticado los focos.  Pasado el susto y recordando que los perros son traviesos como niños y que de nosotros dependía su seguridad, todo estaba perfecto.  
Desde ese momento, durante el día el cable se escondía atrás del árbol y como lo encendíamos cuando estábamos en casa no hubo más problema

Todo se vio precioso, la Noche Buena fue una linda velada junto a Skippy, Musa y el resto de la familia. Además, teníamos otra historia que contar sobre Puka.  Y entre la plática de la noche hice una pregunta: ¿Alguien sabe de qué están hechas estas manzanas?  
Eran duras, no se quebraban al caerse, ni forzándolas (había probado con una, también hago travesuras).  Nadie supo responder.

Creo que aún no era el Año Nuevo, cuando mi curiosidad quedó satisfecha.  
Regresamos Rk y yo de una reunión y al encender la luz de la sala vimos que el árbol había sido cosechado hasta una altura más o menos de un Cocker Spaniel. Varias manzanas estaban regadas en el piso.
Llamamos a Skippy, quien llegó despreocupada, algo extraño cuando hacía algo mal.  Atrás de ella iba Musa, relamiéndose una y otra vez, en un momento dejó la lengua de fuera y no preguntamos más: esta estaba coloreada en tinte rojo.  
Nuestro consuelo fue que no se había intoxicado, tanto por el material como por el colorante que lamió de todos los adornos que tomó.  
(Por cierto, por una de las manzanas partida supe que eran de duroport, poliestireno, de una densidad más fuerte del que se usa en los cielos falsos y del que venden en las librerías).

A partir de entonces nuestros árboles navideños no se adornaban en la parte más baja, al menos hasta este año en que decidimos confiar en los Cuachuchitos.  Eso sí, atentos a que los adornos que colocamos ahí sean inofensivos, si en caso deciden agarrarlos.


¡Que tengan una Feliz Noche Buena! 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Jugando con la Navidad

Esta anécdota es tan vieja que hasta la había olvidado.   Hace unos momentos, tratando de pensar en el tema de hoy, mientras miraba las luces del árbol de Navidad la recordé.

Yo era una adolescente, mi abuela había muerto el año anterior y dispuesta a que no murieran con ella las tradiciones navideñas (ya que mi mamá aunque le gustan, es práctica y no dedica tiempo a las decoraciones), planeé con anticipación la realización del árbol y nacimiento para el poco espacio del que disponía.

Le llevé la idea a un carpintero de la armazón del árbol: Una pirámide cuadrangular de 1.80 metro de alto y que no tuviera forro alguno.  Me la entregó en dos días y me cobró sólo por no regalármela.
La forré en luces dejando parte de una cara descubierta y luego coloqué un par de lazos de pino en la misma forma.  El nacimiento lo armé dentro del “árbol” y hasta la fecha me siento muy satisfecha de cómo quedó. Para mí, era resplandor y olor navideños, en un pequeño espacio.

En ese entonces tenía a Consentida, a Beba (una perrita que murió unos meses después) y a mi gato que, con vergüenza les digo lo llamábamos Bullshit, tanto insistieron mis amigos en llamarlo así que no entendía su verdadero nombre: Wealthy. 

Regresé a casa una tarde, iba a entrar al área donde tenía la decoración, cuando escuché alboroto, me asomé por la ventana para observar la causa:  Consentida corría en círculos, persiguiendo su cola; Beba, ladraba adentrando su cabeza en el árbol y cuando la sacó, vi a Bullshit adentro del nacimiento, tirando hacia afuera con sus patas los pastorcitos, casitas y ovejas.
Entré de inmediato y todos los peludos desaparecieron al instante. Verifiqué los daños que al final sólo fue desorden.  La recreación de un pueblo había sido la afectada, parecía que un tornado había azotado la región.

Esa noche, las dos perras y el gato dormían juntos al pie del árbol, mientras yo los miraba mover sus patas y bigotes imaginando que soñaban a cómo jugaron con la Navidad.
Las luces de colores, iluminaban las áreas que habían quedado sin desarmar, al igual que las partes del desastre; porque no lo reacomodé, Beba y Bullshit le habían dado un toque de realismo que me pareció natural.

viernes, 15 de abril de 2011

Y en cualquier vacación

El descanso de Semana Santa.   Vacaciones planificadas o viaje de última hora, pero el perro, muchas veces no está incluido.  Llevarlo a un hotel canino no es opción, es un costo que limita el paseo programado (según el “dueño”).   Así que, si bien le va al perro, alguien llegará a proporcionarle agua y alimento una vez por día, tal vez sea el primo o ese vecino extraño que apenas saluda.
Si no encontró a esa persona caritativa, que por supuesto se compadece del perro no del humano, con seguridad el can se quedará una semana encerrado, cubetas de agua y bolsa abierta de comida.  Créanme estoy siendo optimista, escribí cubetas no palangana, y de que sucede, sucede.

No sólo perros de casa son lo afectados, también los callejeros de la ciudad.  Algunos comercios y personas que suelen pasar a almorzar a casetas, no estarán para darles ese bocado sobrante.   No estarán los charcos de agua que provienen de garajes en donde lavaron el suelo o el carro.   La buena noticia en la ciudad: No habrán tantos perros atropellados.

Ninguna de las situaciones descritas debería de ocurrir.
Al tener un perro o cualquier mascota hay que recordar que son un miembro de la familia y debe tratársele como tal, no como un adorno caminante o un peluche que come. 
Y a los perros callejeros, aunque llevará tiempo lograrlo, hay que ayudar para proporcionarles una vida digna y mientras ese día llega: habrá que colaborar con castraciones. 

Son soluciones simples, lo difícil es que se divulgue.   He notado que a las personas les avergüenza más educar, que ver a un animal sufriendo.

Y aunque me siento como disco rayado, o una mala canción, de esas donde el verso se repite una y otra vez, de nuevo les dejo unos consejos para que ayuden a que los perros y cualquier otra mascota tengan calidad de vida.  Si pudieran seguirse todos sería fabuloso, pero con proponerse y trabajar con uno ya es bastante.
  • Adopte, no compre.
  • Castre a sus mascotas, o ayude con la castración del perro del vecino.
  • Done tiempo a organizaciones de ayuda a los animales.
  • Realice donaciones monetarias, alimento o medicina.
  • Ofrézcase como hogar temporal.
  • Ayude a encontrar hogares para animales en adopción.
  • Adopte a un perro callejero (son muy inteligentes, usted saldrá ganando).
  • Cuénteles a sus amigos estos consejos y convénzalo de seguir al menos uno.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Felices fiestas!

En estas fiestas y en la vida cotidiana, no olvidemos compartir con aquellos seres que necesitan cariño, alimento y un hogar.  Son los mejores regalos que podemos dar y recibir.
Los Cuachuchitos, Musa y la autora de este blog les deseamos felices celebraciones al lado de todos sus seres amados.

¡Felices fiestas!


viernes, 17 de diciembre de 2010

Quinto cumpleaños

Cinco años cumplieron ayer mis Cuachuchitos, así les digo a los cuatro Cocker Spaniels hermanos.   Golosinas y abrazos extras recibieron mis peludos.

De las fotografías que se les tomaron, intentado que salieran juntos, ninguna salió bien.   Para ellos fue un juego, saltando enfrente de quien tenía la cámara, huyendo de quien los llamaba a sentarse por un segundo; corriendo de sillón en sillón, con las orejas corridas hacia atrás, como se ven los perros escapando de las carnicerías al robar un hueso.   Fueron más rápidos que el autoenfoque de la cámara y que la seudofotográfo, que reía a más no poder.

Las imágenes sólo tienen sentido para mi esposo y para mí.  Las veremos algún día, dentro de algunos años y no necesitaremos explicaciones del porqué la foto salió cortada, borrosa, o con ojos ya no rojos sino blancos.  Pensaremos en Musa, la Cocker de catorce años, que no salió en ninguna fotografía porque prefirió (con justa razón) seguir durmiendo en su cálido rincón en lugar de participar en la algarabía de los jóvenes cumpleañeros. 

Los Cuachuchitos hoy están cansados, acurrucados entre sí, tal vez esperando otro momento igual que ayer, porque para ellos las fechas no tienen relevancia, sólo las caricias y el tiempo que se les dedica.   Y por qué no, mejor dejo esto por hoy y me retiro para disfrutar de mis chiquitos.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Perros y coheterías

Como escribí la semana anterior: “Estamos en época navideña.”   Por lo mismo vamos a tener que aguantarnos la cohetería de quienes tienen por costumbre celebrar de esa manera.

Publicidad proveniente de los amantes de los animales comienza a circular, en donde solicitan que en las fiestas no se use pirotecnia. Explican que los perros son cuatro veces más sensibles a los sonidos que los humanos, que se angustian, que se desorientan.
Y por si el lector no se interesó por los canes, una frase con la imagen de un niño vendado dice: “Si no lo haces por ellos (los perros) hazlo por los tuyos.” ¡Tienen toda la razón! 

Ahora nos toca a los demás, y como quien toca la misma canción, repito: Eduquemos.
Informemos a todas las personas que conozcamos, sobre la consecuencia de la cohetería en los perros: Se estresan.  Y el estrés desencadena un comportamiento anormal: agresividad, escapan de casa, destruyen objetos. Esto es con los canes que tienen un hogar, imaginen los miles (porque sí son miles) de perros callejeros que sufren más de lo que ya acostumbran, debido a estos ruidos. 

Y mientras convencemos al mundo de celebrar sin el escándalo, escribo unos consejos para las celebraciones:
  • No todos los perros reaccionan igual, pero sin importar como lo hagan, la mayor recomendación que puedo brindar es: Nunca exponga a un animal cerca de cohetes.  Ni siquiera apagados, una chispa puede caer cerca, o podrían ser masticados por el animal.
  • Observe a su mascota y tome en cuenta su comportamiento en estos días si piensa dejarlo solo.   Si no va a estar usted en casa a las horas de la cohetería, provéale un lugar seguro, ventilado, pero asegurándose de que no haya posibilidad que le caiga un petardo. Si piensa salir por varios días y no hay quien lo cuide, cotice hoteles para mascotas, alguno se ajustará a sus necesidades y economía.
  • No automedique a su mascota, para tranquilizarlo.  El Veterinario Homeópata Jorge S. Muñoz dice: La gente recurre a los tranquilizantes o sedantes, y los medica por su cuenta. Deben saber que estos sedantes, son muy potentes, bajan la presión sanguínea y pueden ser peligrosos. Deben ser manejados e indicados por profesionales,  y que les den la dosis correcta a cada individuo.


Buscando la información más apropiada sobre perros y reacciones ante la pirotecnia, encontré la página Web: Homeovet, en la que hay un artículo escrito por el Veterinario Homeópata Jorge S. Muñoz, acerca del tema.
La explicación que escribe de la conducta canina ante los ruidos de las celebraciones, me pareció adecuada para que las personas aprendamos a conocer más a nuestra mascota y la influencia que tenemos sobre ella.  Según el comportamiento del perro, los ha catalogado en cinco grupos, cada una con ejemplos.  
Y ahora usted se preguntará: ¿En qué grupo se encuentra mi perro?  Para que no se quede con la duda, dejo el enlace a continuación:   Temor a los cohetes en los perros

viernes, 3 de diciembre de 2010

Celebraciones extravagantes

Estamos en la época navideña.  Coloridos adornos, música, tamales. ¡Ah! Delicioso.  Y con todo esto la molesta cohetería.
Cuando comentamos con amigos, la mayoría de los perros tienen terror a los estruendos que causamos en nuestras celebraciones.  Unos en mayor grado y otros no tanto.

Consentida temblaba y buscaba de una persona de confianza para estar a la par de ella, casi siempre era yo.  En casa no comprábamos y como a mi no me llaman la atención los cohetes (porque no encuentro la diversión en un sonido que me revienta los oídos), Cony y yo nos manteníamos alejadas del escándalo.  Skippy, ladraba queriendo saber la causa de tal alboroto, así que se asomaba por la ventana a mirar.
Las luces artificiales se pusieron de moda y con la cohetería se sumaron centelleantes colores.   Skippy comenzó a prestar atención a las luces y los ladridos ya no fueron tan nerviosos.  Como ella era tan especial, pensé que era porque quería demostrar valentía ante un miedo natural.  Pero resultó luego que Greka (hija de Skippy), no se preocupó mucho por el sonido y tenía también la tendencia a admirar la iluminación.   No tenían problemas auditivos, sólo que no se estresaban tanto.

Ahora, en casa convivimos con cinco Cocker Spaniels.   Musa, la mayor de catorce años, casi no oye, entonces no hay mucha respuesta por parte de ella en estos días.
Pero la celebración de media noche ha cambiado un poco gracias a los otros cuatro, bisnietos de Cony.  Sólo los que han participado en nuestras veladas Navideñas y de Año Nuevo lo creen a fuerza de verlo.
Al escuchar el bullicio, los hermanos Cocker, corren de ventana a ventana buscando las luces y atrás vamos los humanos mientras nos damos los abrazos.  Ellos saltan entre las personas, celebran el momento.  Corren de nuevo si dejan de ver los brillos entre la noche, para buscarlos en otro lado.   Son como niños emocionados que se sienten apoyados por sus padres y en ese momento no puedo ser más feliz, por ver cuanto se divierten, por compartir con mis peludos y por tener una familia que acepta a mis extravagantes caninos.