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viernes, 29 de agosto de 2014

El hogar de Keyla y Gecko


Siguiendo la anécdota de mis Cuachuchitos:
 
En ningún momento en años anteriores se nos antojó quedarnos con un perro macho.  Yo estaba acostumbrada a la delicadeza y manipulación de las hembritas.  Se salen con la suya siendo tranquilas y coquetas, a diferencia de lo que entonces sabía de los machos: pesados, groseros y marcadores (no todos), no por eso dejan de ser bellos y querendones, pero la idea no me atraía y a mi esposo tampoco.

Perseo demostró preferencia por mi esposo desde que comenzamos a darles biberón, Rk se hacía el desentendido y trataba de no encariñarse con él.  Mi pequeño Gecko se aferró a mi y yo no pude evitar enamorarme del chiquitín; sin embargo la decisión estaba tomada, nos quedaríamos con Nova y tal vez, sólo tal vez con Keyla, aunque mi mamá la quería para ella.
Con la muerte de Greka, la idea no cambió, teníamos encargados a los dos machos para excelentes hogares, pero nuestro corazón había cambiado lo que el cerebro planeaba.   La lealtad que Perseo demostraba hacia Rk, era tan grande que yo no podía imaginar que se pudiera ir a otro hogar.  La decisión final era de Rk: Persy se quedó con nosotros.

Al decidirnos por Nova y Perseo, sabíamos que Keyla se iría con mi mamá, que vivía a sólo tres casas de la nuestra así que no me dio tanta tristeza.  Gecko, en cambio, era para una persona que lo cuidaría y amaría como todos los perros merecen.  
Las madres, siempre cuidando de los sentimientos de los hijos, entendió el dolor que me causaba separarme de mi chiquitín y ofreció quedarse con él también.  Y yo acepté sin pensarlo ni una vez.

Los planes cambiaron, todo era perfecto, aún se quedarían los cuatro cachorros en casa mientras crecían un poco más.    La verdad yo tampoco quería alejarme ni un metro de los otros dos y el pretexto parecía perfecto, hasta que un día regresamos del cine y supimos que ya era el momento.  Luego de limpiar el piso de la necesidades realizadas por cuatro cachorros comelones, llevé a Keyla y a Gecko a casa de mi mamá, su nuevo hogar... por algún tiempo.  No se preocupen, es un feliz resultado que luego les relataré.  

Sean felices junto a sus perros y colaboren en la vida de un perro sin hogar.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 25 de abril de 2014

Verano 2014

Se me olvidó, se me olvidó.  El Viernes Santo, reflexioné sobre lo que el día y las vacaciones significaban.  Me puse a pensar en que pronto la ciudad tendría el bullicio normal, cuando todos regresaran de vacacionar, lamenté que el canto de los pájaros el siguiente lunes no sería tan claro y cuando me acosté,  la madrugada del día sábado, recordé que no había escrito en el blog.   Lo pasado es pasado y en más de algo se entretuvieron los lectores porque no tengo ninguna queja en mi e-mail.

Nuestros días de verano han sido estupendos, no salimos, pero estuvimos tan frescos y alegres como quien adora el silencio y la falta de autos en las calles.  Un par de vueltas fui a dar, sólo por si encontraba a algún perro sediento o hambriento buscando su ración diaria como es la rutina en días entre semana.  Más me extrañó, no encontrar a ninguno.

En casa, mi esposo y yo disfrutamos de nuestros perros, como verán a continuación:
Keyla al principio estaba insegura, la idea de estar sobre el agua no era cosa buena, pero una vez que probó el flotador, le encontró el gusto.


Nova, es muy nerviosa, para todo.  Le gustó la idea, pero no se convenció de que era seguro. Fue un continuo: súbanme, bájenme. Y nosotros acatamos sus órdenes.

Mi pequeño y valiente Gecko, se volvió todo un navegante, el flotador con gente o sin gente es para ser usado por él.  En el sol o en la sombra, es el lugar más cómodo para un Cocker por lo que nos demostró.

Si mi hermana Keyla puede, yo también dijo Nova. Pero que no se mueva mucho y que no me caiga agua en mi peinado, nos expresó de nuevo.  Muévete tú. No, muévete tu.  Así pasaron un buen rato, hasta que Keyla se movió.

El primero en decidir a probar a nadar por su propio gusto fue Gecko, luego Keyla, pero un poco.  Y qué mejor que secarse bajo el sol por unos minutos, aunque Gecko se secó y volvió a nadar.

La que se llevó los aplausos fue la dulce Circe, se le podía leer en la cara: Eso no es cosa decente, soy perro no pez.  Mi nena, al ser  la más grande puede pararse tocando el fondo sin mojarse la cara, y le llevó un poco de tiempo convencerse de que podía hacerlo.

Y una vez que lo entendió fue por la medalla de oro. ¡Se ve preciosa! Y nadó con mucha gracia.

Esperanza también nos visitó este verano, se acomodó en la cocina, pero le dije que ese no era lugar para ella.  La invité a pasar un rato en una de nuestras plantas interiores y le brindé un poco de fresa. Sé que les encanta porque hace un par de años vivió con nosotros por varios meses un primo de ella, un encantador y entendido grillo.  Esperanza, luego de que un día después insistiera en pasar de nuevo a la cocina, también la sacamos al jardín para poderla cuidar mientras encontraba su lugar ideal.  Por ahí anda todavía.


Sean felices, hagan feliz a su perro y colaboren en la vida de un perro sin hogar.  Tan sencillo en verano como poner agua para que se refresquen los perros que viven en la calle o bien pueden refrescar a uno el resto de su vida si lo rescatan.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

viernes, 24 de enero de 2014

Cuachuchitos lastimeros

Como les relaté la semana pasada, los Cuachuchitos nos manipulaban en todo momento.  Los sacaba al jardín mientras hacía la limpieza o para comenzar el entrenamiento de en dónde hacer sus necesidades.   Si no eran los gemidos y sus ojotes lastimeros los que me hacían caer en dejarlos entrar a los pocos minutos de sacarlos, era abuelita Skippy o tía Musa que solicitaba atención con el pretexto de que  tenía que salir. 
Las dos señoras Cocker se ponían ansiosas, caminaban de un lado para otro frente a la puerta, olfateaban el piso y podría jurar que con sus gestos me amenazaban con: ¡me abres la puerta o me orino aquí! 
Les abría, impidiendo el paso a los chiquitos, entonces las adultas Cocker caminaban un rato por la grama, me miraban para ver si yo las observaba y hacían unas gotas apenas.  Luego pedían entrar, pero en cuanto las dejaba, justo en la puerta se entretenían con algo o resultaba que no podían pasar porque en lugar de entrar derechas se ponían en diagonal para que tuviera que darles más espacio y así los cachorros se colaban.  

A Skippy no la dejaba afuera por su convalecencia, era una perra de 14 años con problemas del corazón, a Musa en cambio, sí la deje un par de veces y cuando entendió que no le abriría hasta que yo lo decidiera, aprendió a aullar junto a los cachorros.  De una forma u otra paré haciendo lo que los cachorros querían.  

Además,  quién puede dejar afuera por mucho tiempo a unos cachorros lastimeros como se ven en la fotografía.   Yo no.

Mis bellos Cuachuchitos.  En serio, el vidrio estaba limpio antes de que salieran.


Sean felices, hagan feliz a su perro, acepten y disfruten cuando sus perros los han manipulado porque significa que ellos son ingeniosos.  No olviden colaborar positivamente en la vida de un perro sin hogar.

Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Feliz 2014

Y en este último viernes del año sólo me queda esperar que, el próximo sea un año lleno de felicidad y humanidad.

Que entre todos logremos ese mundo sin perros abandonados y maltratados que tanto deseamos.

Que Circe, Fido, Daisy, Firulais o como se llamen sus perros aprendan que los cables no se muerden y que tampoco deben romper los muebles.

Que nosotros los humanos aprendamos a entenderlos y a atenderlos mejor.

Que al menos donemos una castración, porque así evitaremos el sufrimiento de miles de vidas a lo largo de los años.

Que logremos que otro humano aprenda de nosotros un buen trato a sus perros y que conozca de los muchos que necesitan de un hogar.

Que sepan todos que nuestros perros son nuestra familia y que los amamos y respetamos.


Sonriamos e inspiremos sin miedos y sin prejuicios. 

Sean felices, hagan feliz a su perro y colaboren con un perro sin hogar.


Espero hayan tenido una ¡Feliz Navidad!

Rk, Gecko, Keyla, Nova, Circe y yo les deseamos:

¡Próspero Año Nuevo 2014!

Hasta el próximo año,

Nova A.S.G.

viernes, 6 de diciembre de 2013

No no novidad

En la radio se escuchan ya las melodías propias de la temporada, anuncios que nos invitan a comprar lo que no sabíamos que necesitábamos.  En las calles las vitrinas están listas vestidas de luces, más de lo usual.  Y en algunas casas también las decoraciones han aparecido al igual que las macetas de pascuas y de las que cada año hay más variedad.
Sí, me contagio rápido y aunque no pasara afuera de todas formas decoraría Navideñamente (si no existe la palabra, hagan de cuenta que la inventé) mi hogar.

Los Cockercitos están acostumbrados y como siempre acompañan con algarabía, al momento de armar el árbol, están atentos para  indicar en dónde cayó la bombita o cualquier otro adorno;  De cuando en cuando se acuestan en los sillones para observarnos a Rk y a mí mientras disponemos de las decoraciones.   Luego se levantan impetuosamente en cuanto nos ven con otra caja, para curiosear qué es lo que hay dentro de ella, y con la nariz mueven las cosas, buscando no sé qué.
Nova siempre atenta a cual adorno se coloca en tal lugar. Keyla, suspira y cuando cree que no la vemos camina bajo las ramas cepillándose el lomo. Los tres ponen cara romántica al ver las luces colocadas y prendidas. Pero Gecko parece que es quien más disfruta al mirarlas.  Se queda absorto por largos ratos, se sienta a ver el árbol por minutos, como si estuviera esperando una respuesta o talvez me imita. 
Circe, en cambio, se ve sorprendida de diferente manera; parece que no encuentra el mismo sentido en la decoración como los otros, y por falta de costumbre o la edad no sabe que debe mantener la distancia.   Por eso creemos que ha comenzado a pensar que es la época de NO.

No se te ocurra morder esa pascua. No puedes agarrar ese adorno. ¡No, no, no debes morder el cable de las luces! ¡No Circe!  Cuando la regañamos vemos que entiende que no debe hacerlo, pero ¿se le olvida? ¿no le importa? ¿se distrae?
El año pasado no fue tan traviesa y hasta que decidimos adoptarla, la niña canina comenzó a hacer de las suyas, aunque admito que son contadas.

No es la primera perra que intenta hacerla de Grinch en mi casa.  Skippy también arremetió contra las luces ya colocadas en el árbol, Musa decidió cosechar las manzanas decorativas y hasta tuve un gato que se basó en catástrofes naturales y simuló un tornado en el nacimiento.

Las mascotas hacen travesuras de cuando en cuando, es parte de la gracia de tenerlas.  Nos sacan de la rutina y de la perfección, porque al final nada es perfecto. Recordarlo es relajante.
Pienso en las travesuras actuales y recuerdo la primera Navidad que pasó Circe con nosotros, apenas el año pasado. Jugó, corrió y estaba contenta de tener atención.  Al final de la noche se acostó bajo el árbol y se miraba como un bello regalo de la vida.

El siguiente año, no sé qué pasará, seguiré preocupándome por evitar que Circe se lastime y me deje sin luces o sólo recordaré la extraña fase por la que estas fechas de no no novidad está pasando, pero por el momento he de cuidar a mis caninos y a disfrutar sus ocurrencias.



Hasta la próxima
Nova A.S.G.

Pd. ¡Cuidado! La flor de pascua es tóxica para las mascotas. Más información sobre plantas y alimentos dañinos: http://www.guatepets.com/Consejos.htm
Y de nuevo está disponible el cuento de navidad en casa de rescatista: http://bit.ly/RdKyy5

viernes, 8 de noviembre de 2013

Historia fotográfica de Circe II


Si entró a este título y no sabe el porqué de las fotos puede visualizar la primera parte en este enlace: Historia fotográfica de Circe I.

Como habrán notado me tomé ciertas libertades al imaginar los pensamientos de Circe, pero esa es la ventaja de ser la creadora del blog.  
 
En cada fotografía se ve el cambio físico de Circe, no es que fuera fea como he escuchado que algunas personas se refieren a los perros que viven en la calle, y su problema de piel no había avanzado aún como para que se notara a simple vista, es sólo que ahora ella vive tranquila, cuidada y amada. 
Cuando me preguntan acerca de la raza o cómo es la perra adoptada, les digo que ella es como la mayoría de los perros que pueden ver esperando comida en carretas de comida, cerca de los mercados, o en las paradas de bus.  Circe es así, pelo corto, tamaño mediano y color amarillo.  Me ven extrañados por la descripción tan simple que doy y luego les muestro una foto de antes y otra de ahora y entonces saben a lo que me refiero, sé que  algunas personas no entienden el ejemplo visual, pero otras han cambiado la forma en que visualizan al perro que ven en la esquina de su casa.  De eso se trata, que conozcan la belleza que tienen todos los perros sin importar raza o dónde están. 


Espero también les guste la 2da parte de la historia y compártanla para que muchos más aprendan a  apreciar a los caninos que se encuentran en su camino.
 
 












 

Amen a sus perros y ayuden a uno sin hogar
Hasta la próxima Nova A.S.G.
 

viernes, 4 de octubre de 2013

Día Mundial de los Animales

Hoy 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales. 

Le he rascado la pancita a Nova, pero eso no es parte de la celebración, ni siquiera es una opción para mi, ella cree que es una responsabilidad humana hacerlo y si ella lo dice ha de ser cierto.
Le he cepillado el lomo a Keyla, tampoco es por la fecha.   Como a todos, se le debe  cepillar, pero ella sólo se queda quieta cuando le toca en la espalda y luego me ven corriendo atrás de Keyla con el cepillo en la mano.  
He mimado a Gecko, otra diaria rutina, aunque eso es por mi gusto y él cree que me ayuda poniendo cara de cachorro y dejándose querer.  Si alguien le pregunta, sé que responderá: lo hago por mi mamá y nada más; porque se las lleva de perro rudo.
He besuqueado a Circe, en parte por cariño y en parte por molestarla.  No se habitúa a los besos, pone cara de pecado capital y si le es posible huye, no con miedo pero con muchos nervios.

Esta semana también tuve la oportunidad de alimentar a un par de perros que viven en la calle. Los vi de lejos, estacioné para dejar el concentrado y en ambos casos cualquiera habría dicho que ningún perro había pasado por ahí. Sólo por el retrovisor miré que asomaron la cabeza de sus escondites cuando arranqué el auto. Tampoco lo hice por la fecha de celebración que se acercaba, sino que imagino tenían hambre como siempre la tienen porque no les ha de ser sencillo encontrar alimento.

Celebren este día todos los días, hagan felices a sus mascotas como ellas lo hacen con nosotros.   Apoye a una que no tiene hogar aunque sea de la forma más simple, para nosotros los humanos darles un tiempo de comida  puede no ser mucho, pero para ellos podría ser lo que coman en la semana.
Aprendamos a ver desde los ojos de otro ser vivo que no sea humano.  Reconozcamos su necesidad, su existencia y respetémosla.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

“El peor pecado que cometemos contra nuestros amigos las animales no es odiarlos, es ser indiferentes con ellos. Esa es la esencia de lo inhumano.” George Bernard Shaw

viernes, 20 de septiembre de 2013

La perseverancia de Gecko

Como he relatado en ocasiones anteriores, Gecko fue el más pequeño de la camada pero  también el más perseverante, al punto de obcecado.  Se creería que por su tamaño fue el último en aprender o realizar ciertas actividades, sin embargo para todo él era el primero. 

En casa, la entrada canina desde el jardín tenía (ahora sólo es una) dos pequeñas gradas de no más de diez centímetros cada una y tienen que cruzar una “puerta” colgante plástica.  Todo un reto para unos cachorros que apenas corrían sin tropezarse.   La altura era suficiente como para no preocuparme de que entraran sin mi permiso, ni siquiera les llamaba la atención mordisquearla que fue lo que pensé que harían.   Un día Gecko me sorprendió, estaba llorando a media sala, el único adentro y se sentía solo.   

Luego de varios días de realizar el ritual de sacarlo de regreso a que jugara con los demás en el jardín, observé que Gecko comenzaba a esperar a sus hermanos con medio cuerpo afuera, y medio adentro; así les enseñó la mágica puerta que los llevaba a los magníficos y gigantescos juguetes para morder dentro de la casa: las sillas, los sillones y todo aquello que encontraran a su paso.

A partir de ese día fue imposible dejarlos afuera por ratos como solía hacer, si cerraba el paso se ponían a llorar al unísono de una manera que le sacarían lágrimas a una piedra y aunque quería que aprendieran a obedecer no debía estimular a que lloraran cuanto quisieran, no a todos les causa ternura; otros podrían creer, a lo lejos, que estaban siendo mal cuidados; y hay quienes no gustan de los animales y el gimoteo de cinco cachorros podrían molestarlos.   ¡El jardín y el primer piso fueron conquistados!

Ellos entraban y salían, olfateaban, jugueteaban y de cuando en cuando lloraban para llamarme, cuando yo estaba en el segundo nivel.  Eso era lo que querían, estar conmigo todo el tiempo, pero por más que yo también lo deseaba no dejaría que me manipularan y más aún que se volvieran dependientes de estar cerca de un humano, se tenían unos a otros y para ciertos momentos eso debía ser suficiente para que la pasaran bien.  Como la altura de cada grada es de unos 30 centímetros, creí que tendría unos veinte días más en lo que ellos crecían y comenzaban sus intentos de subirlas.

Una semana y empezamos a ejercitarnos.   Gecko subía dos gradas y se daba cuenta de que no podía más, se sentía perdido al igual que el valor de bajar y Rk o yo teníamos que bajar a regresarlo a la sala con los demás.    Fuimos testigos el día que logró subirlas todas y ese fue el fin de nuestro imperio humano porque los demás se echaron a la conquista de las alturas. 

Pero esa valentía que Gecko demostró también fue forjada, con cada primer paso infructuoso que dio, en un segundo y tercer intento recibió ayuda.  No se imaginarán de quiénes: abuela Skippy y tía Musa.  Las vimos ante cada triunfo de Gecko,  lo apoyaron, una de un lado de la puerta y la otra del otro.   Una arrinconándolo hacia la pared de las gradas y la otra con la nariz  empujándolo para que lograra subir, una y otra vez.  Fue sorprendente ver a las ancianas enseñando a un cachorro a realizar las actividades que ellas hacían.   Más interesante fue que a quien ayudaron fue al más pequeño y no a los demás. 

¿Estaban conscientes del tamaño o de la perseverancia del cachorro?  Podrían ser ambas las razones, pero también tengo que agregar que más que enseñarlo lo que hicieron fue consentirlo, permitiéndole hacer lo que él deseaba.   Gecko fue y es el más mimado, esa carita tierna todavía engaña a todos, incluyéndome. 

Esa es la razón por la que es tan malcriado, pero es un dulce y sabe qué cara poner para conseguir lo que quiere.   Todos sabemos que nos manipula, pero ninguno se atreve a detenerlo. ¿Por qué lo haríamos? Él es feliz y nosotros también.

Gecko recibiendo la sabiduría de su abuela Skippy.


No olviden compartir con su perro y ayudar a uno sin hogar.  Si quieren ideas de cómo hacerlo les dejo un enlace, de uno de los muchos casos aquí en Guatemala:






Hasta la próxima

Nova A.S.G.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mascotas y temblores

Nunca se sabe cuando podemos salir afectados por una inundación, sismo o un derrumbe.   Hace tres horas que en Guatemala sentimos un temblor por largo rato (en estos casos más de dos segundos que se mueve la casa y es largo), en diferentes puntos los sentimos con mayor o menor intensidad.  Pero sin importar que tan grave es,  cuando sucede algo como esto prefiero estar en mi hogar, no tanto por mi seguridad sino porque así puedo estar pendiente de mis perritos.

El año pasado Circe me tomó por sorpresa al ladrar poco antes de que temblara, ya he comentado que ella no tiene ese hábito, así que pensé que a partir de ese momento tenía una alarma personal para avisarnos.   Hoy, justo antes de que la casa empezara a marearme vi a los perros.  Keyla dormía en el cojín más grande, Nova descansaba sobre una almohada en el sillón (es su costumbre), Gecko regresaba de tomar agua y Circe roncaba con tranquilidad sobre su cojín favorito.   Comenzó a temblar y sólo Gecko, de inmediato volteó a vernos.  Mi esposo y yo somos bastante tranquilos ante estas situaciones y el perro al observar que nosotros nos manteníamos calmados, él también se sentó en el lugar que estaba.  Fue cuando Circe despertó, nos miró, sintió que el piso la meneaba y no sé si su reacción se debió al ver a los otros o poco le importó que estuviera temblando.   Hasta ahí llegó mi alarma sísmica  canina y de ahora en adelante seguiremos como al principio: esperando lo inesperado, como todos.

Estos sucesos nos recuerdan a realizar planes de emergencia y entre ellas a tener un contacto cerca de nuestra residencia en caso de que no estemos en casa y necesitemos que verifiquen a nuestras mascotas, esto nos dará más tranquilidad por si estamos lejos o en caso el acceso hacia nuestro hogar este afectado. Muy importante: que nuestras mascotas siempre tengan una placa de identificación.  

Hoy, luego del sismo, Gecko se puso nervioso y llamó a todos hacia la ventana que da a la calle, creí por un momento que nos advertía de un segundo movimiento telúrico.  Me asomé al balcón y resultó que era Boy, un perro vecino que iba camino a su paseo y a quien tampoco le interesó si la tierra se movía de forma extraña o no.
Sin embargo aún creo que debo atender a los llamados de mis perros, la mayoría de las veces será por intereses caninos que lo harán, pero alguna vez podrá ser de importancia de todos.

Les dejo el enlace de WSPA-Latinoamérica en donde publican 10 ideas para crear un plan de emergencia que incluye a las mascotas.  Cuiden a sus perros, ayuden a los que no tienen hogar y sean felices.


Hasta la próxima,
Nova A.S.G.


viernes, 23 de agosto de 2013

Motivando cachorros

La motivación a temprana edad desarrolla el proceso del cerebro para que el aprendizaje sea más rápido y a mayor capacidad; también debe tomarse en cuenta que el crecimiento del individuo sea en un ambiente adecuado y con una alimentación sana.

A mis chiquitos los alimenté lo mejor que se pudo sabiendo que nada podría suplantar la leche materna que les faltó, y su nido lo mantuve lo mejor posible pero por más que intenté no podía permanecer junto a ellos como lo habría hecho la madre, por eso en su crianza en donde enfaticé fue en estimularlos en todas las formas que se me ocurrió.   Les ponía música, clásica en su mayoría; les demostraba objetos, juguetes caninos y los tapaba con los mismos periódicos que forraban el suelo para que ellos buscaran.  Conforme fueron creciendo también cambié la caja y les conseguí una grande para que tuvieran espacio cubierto, más una cerca alrededor para que corretearan fuera de ella. Todo esto dentro de un cuarto  por supuesto y siendo ellos tan bebés todo les era grande.    A la caja le hice un par de recovecos a diferentes alturas para que se ejercitaran tratando de alcanzarlos.  Al principio todos cabían y luego se peleaban por esos espacios porque sólo uno podía dormir allí, eran los lugares favoritos para dormitar.   Además colgué un par de muñecos para jugaran y no me imaginé que el reto de agarrarlos por verlos flotando les causaría tantas horas de distracción.

Puedo afirmar que tuvieron una linda canina-aniñada infancia.  No sé hasta dónde la estimulación y la genética comienzan y acaban.   Son bastante comunicativos verbalmente, no me refiero sólo a ladridos sino a ciertas vocalizaciones que realizan para que uno haga algo por ellos, pero Greka (la madre) hacía lo mismo. 
Utilizan las manos para muchas cosas, en especial para acariciar y halarlo a uno para hacerlo.  Tengo el pelo largo y con las patas me lo halan cuando estoy sentada para que me acueste, no lo muerden; y a mi esposo le agarran la frente desde atrás para lo mismo, algo que nos recuerda mucho a Skippy (la abuela).  El busca y encuentra objetos ahora es diferente, Nova los esconde y nos pone a buscarlos, créanme tiene su forma de hacernos loquear por su peluche favorito para que al final si no lo encontramos nosotros nos enseña en dónde lo había escondido.  Perseo era el especialista para traerme mis calcetas. A propósito le dejaba la gaveta abierta y le pedía que me diera un par, escogía las que él quería aunque no siempre era la mejor opción para mi vestimenta.

Cada uno tiene habilidades que sobresalen y desde cachorros comenzaron a demostrarlas.  Pero sé que la motivación fue importante porque ocuparon su mente mientras crecieron, no fueron unos perritos que permanecieron en una caja esperando comida y limpieza. Claro, no tuvieron enseñanza maternal pero ellos fortalecieron sus capacidades con los juegos y retos que les proporcioné. Por eso me imagino que los perros que sobreviven en la calle son tan inteligentes, sólo que para ellos no es un juego sino la vida.   Y veo a Circe, que sin haber crecido con los Cuachuchitos los imita, comprende que ellos son su modelo a seguir para vivir en armonía.  

Mimo al fondo y Gecko rendido bajo el muñeco.

Una rápida fotografía luego de colocarlos para que comieran.


Hasta la próxima y no olviden hacer feliz a un perro sin hogar.
Nova A.S.G.

sábado, 10 de agosto de 2013

Cachorros dominantes

Por lo general los cachorros interactúan con la madre y sus hermanos mientras crecen.  En esta fase aprenden límites propios y los de los demás por medio del juego, los mordiscos,  las riñas y la madre los corrige cuando es necesario.  Así comienzan a formarse personalidades de acuerdo a los genes, la educación y el ambiente.  Luego cuando son separados de la madre y son adoptados por los humanos, las personas les enseñan las “reglas” de la nueva familia: qué pueden agarrar, morder, en dónde dormir, etc.
Con los perros que son rescatados de la calle y luego adoptados es bastante sencillo que se adapten a las nuevas costumbres.  Toda su vida se han basado en las jerarquías de la manada con la que compartían.  Tal vez en algunos casos serán escapistas, dependiendo de las rutinas que llevaban en su anterior vida, pero con el tiempo, paseo y adiestramiento por parte de adoptante esto cambia y como escribí no todos son así, sino vean el caso de Circe que ella no se aleja de nosotros aunque esté suelta.

Cuando tomé el rol de mamá de los cachorros, por no tener tiempo para razonarlo, ni siquiera lo consideré, los eduqué como un adulto lo hace con un niño y vaya problema el que causé.  
Desde la primera semana se notaba quién era Alfa, y aunque un etólogo canino me dijo que no existen las hembras Alfa, sigo en la idea de que Keyla lo era, ¿es?  No sólo era la más grande, también se imponía ante sus hermanos, armaba y unía al grupito, lideraba con facilidad. No causaba problemas y de hecho se llevaba muy bien con Nova, la otra hembra quien era en extremo tímida y la segunda más pequeña de la camada.  Mimo y Perseo, eran más o menos del mismo tamaño (no tan grandes como Keyla) y competían entre sí.  Pero quien llevaba la peor parte era Gecko, el más pequeño de todos.  Él era dulce y tranquilo, por lo mismo en las trifulcas en el nido siempre salía volando, no lo dejaban comer, agarrar los juguetes y en los retozos paraba en líos con los demás.
No sabían competir por el mejor puesto para tomar la leche ya que fueron criados con biberón, no hubo mamá canina que les diera una reprimenda y en cuanto ellos comenzaron a movilizarse y ver el mundo por si mismos, usaban toda la fuerza que tenían.   No me pareció justo y comencé a regañarlos y separarlos en situaciones que normalmente la madre sólo les hubiera dejado aprender o si mucho, a darles un hocicazo para calmarlos.

Entonces lo que logré fue que nunca aprendieran cuándo detenerse, abstenerse y terminar la pelea.  Convertí a todos mis cachorros en dominantes, con conflictos fraternales sin resolver.   La parte más difícil (me lo explicó el mismo etólogo) es que al ser de la misma edad siempre necesitarían demostrar su autoridad ante el otro.   Y para rematar en mis errores, los sobreprotegí.  No dejé que interactuaran con otros perros más que entre ellos, me daba miedo que los lastimaran o les contagiaran alguna enfermedad.  Cuando miraba otros perritos de inmediato cargaba a mis chiquitos, como pudiera y esta es la mejor manera de evitarles la sociabilidad.   Ahora que ya están grandes he trabajado con ellos para adaptarlos al mundo real, un mundo en el que ellos no son los más fuertes pero los resultados son apreciables cuando están separados; unidos es como tener un grupito de combate.  Con otros perros son agresivos, pero no muerden a menos que se sientan agredidos, el problema es que con la manera en que ellos se acercan, intimidan y  reciben de respuesta gruñidos, ahí comienza el lío si lo permito.  Me imagino que por eso fue diferente con Circe, siendo de personalidad sumisa y acostumbrada a grupos de  perros en la calle, no le fue difícil aceptar la brusquedad de mis chiquitos. De ellos no recibió una sola mordida, varias reprimendas sí, pero sin daño físico.  Y ella no respondió agresivamente en ningún caso.

A los seis años las personalidades de mi hijos caninos ya están definidas y pueden apreciarse las diferencias de cómo nacieron y el resultado de la crianza.
Keyla, dejó de ser la perra Alfa, o al menos de demostrarlo cuando tenía tres años, creo que fue luego de una pelea con Nova de la que no fui testigo, pero un día al regresar del trabajo se notaba que habían peleado.  A partir de ese día es la más tranquila de todos.
Mimo, es dominante a pesar de que a él si le permitieron en su juventud interactuar con otros perros. 
Perseo, luego de cumplir su primer mes de vida, se convirtió en el perro más grande.  También fue dominante y bastante terco.
Nova, dejó de ser tímida y se convirtió en una diva; claro, nosotros la consentimos a más no poder.  Es dominante pasiva, posesiva y muy mandona.
Gecko, sí, yo lo malcrié, fue al que más sobreprotegí por ser tan chiquito.  Es dominante y contestón, a pesar que se comporta más agresivo que todos creo que todavía es más manejable que Perseo.

Por supuesto que todos son cariñosos, dulces con nosotros, les encanta tener visitas humanas, sólo tienen ese pequeño defecto que les conté,  pero como resumiría Freud (sin que tenga nada que ver con sus teorías): es culpa de la madre.

Hasta la próxima
Nova A.S.G.

sábado, 3 de agosto de 2013

Cuachuchitos cachorros II

Les dije que esta semana les contaría más sobre crianza de mis Cuachuchitos.  

Darles de comer a Mimo (vive con Cocky, su papá de sangre y su linda familia) y a Nova (a quien desde su primer día yo sabía que se quedaría en casa), era lo más tranquilo y dulce que uno podía realizar, tomaban su biberón como buenos cachorros, les sacaba el aire y los limpiaba, luego ellos seguían durmiendo.  Eran esas escenas de película, la experiencia  positiva total. 

Mi fallecido y amado Perseo, en cambio, había que despertarlo para que comiera, aún así prefería dormir y mejor si podía hacerlo entre la barba de mi esposo.  La primera vez que lo hizo pensé que se enfermaría, cada comida cuenta para un cachorro en especial cuando no está siendo alimentado por su madre natural.  No teníamos pensado quedarnos con todos y menos con los machos pero Persy escogió a mi esposo como su padre, como la compañía que deseaba para toda la vida y así fue.  Durante su vida fue un perro feliz, confidente y seguidor de Rk; si yo lo regañaba era como gritarle al viento y si me miraba enojada en verdad se iba a buscar a su papá y estoy segura que me sacaba la lengua.  Pero volviendo al relato, no, él no se enfermó y mientras lo alimentara Rk, Perseo no se perdió de otra comida.

Con Keyla la historia era otra.  Era la cachorra más loca que he visto para comer, me arañaba toda para agarrar la pacha.  Succionaba tan fuerte que movía el mamón y se regaba la leche, y si le hubiera dado más de lo que debía seguro se la toma para luego enfermarse.  El primer mes fue la más grande de la camada, muy activa y fuerte, me dio más trabajo que los demás. Pero por lo mismo no es fácil de olvidar cada momento que la alimenté.  Ahora es tan tranquila que no parece la misma cachorra, aunque con lo que respecta a comida de premio sigue siendo voraz. 

A Gecko, lo dejaba de último.  Era el más pequeño de todos, frágil es la palabra correcta para definirlo, y él sí se enfermó apenas entrando en la segunda semana bajo mis cuidados.  Esa vez, luego de limpiarlo, observé que no había evacuado; llamé al doctor y me dijo que lo observara durante ese día.  Una pacha más y nada, llamé de nuevo al doctor y le recetó una medicina de humanos, no funcionó.  En la noche una tercera pacha y el estómago de mi chiquito estaba inflamado, se notaba que el perrito estaba mal, que estaba estreñido.  Llamé de nuevo a la veterinaria para saber si me lo recibían a esa hora, mi médico fue sincero al decirme que sí lo podía llevar pero que el tratamiento básicamente sería el mismo que había recetado.  Luego me dijo:

—Recuerde que en las camadas no siempre se logran todos y siempre es el más pequeño el que no sobrevive, ese cachorro es muy pequeño en comparación de los demás y además tenemos que tomar en cuenta que no está siendo criado de forma natural, o sea con la madre.  Tráigalo o siga dándole la medicina y esperemos lo mejor para él.

Lo que él doctor decía es real, es parte de la naturaleza, me dolía mucho pensar que mi Geckito era la estadística.   Tanto esfuerzo y tratar de hacer lo mejor para ellos y yo había  fallado con ese cachorro.   Le di otra dosis de medicamento y lo coloqué en el nido, arrancamos el carro con Rk y fuimos a la farmacia en la que siempre comprábamos sin tener la menor idea de a qué íbamos.   Los que atendían eran dos hermanos, cordiales y dispuestos a ayudar; les contamos el caso y aunque ellos no sabían nada de curas para perros dijeron que la medicina que se le estaba dando era la que le daban a los niños en esos casos. 

Yo estaba desesperada, no sabía que más hacer, de repente mi cerebro se iluminó para hacer las preguntas correctas:

—¿Y qué le dan a los bebés? ¿Qué es lo usual que las mamás o las abuelitas les dan a los niños? ¿Tal vez que sea natural?

—¡Jugo de ciruela o el agua de ciruelas cocidas! —respondieron.

Ellos no tenían y de inmediato fuimos a conseguir tanto jugo como ciruelas.  Ya en casa me decidí por hervir las ciruelas, considerando que si no funcionaba usaría el jugo.   Esperé unos minutos a que el té se enfriara y le di a Gecko unas cucharadas.  El pobre tenía la pancita morada, consideré que no le quedaba mucho tiempo.  El agua de ciruela funcionó en pocos minutos y a mi perrito le regresó su color.  Le di un día más una cucharada del milagroso té para que su organismo se recobrara del todo y en 24 horas parecía que el cachorro nunca se había enfermado.

Mi Gecko ya no se convirtió en una estadística, pero ahora es un ejemplo de que no siempre debemos darnos por vencidos cuando nos digan que lo que sucede es lo normal.  Podemos cambiar la historia o al menos tratar, y aquí está él a mis pies mientras escribo.

Parece que fue ayer que mis cachorros cabían en mi mano.  Crecen rápido y si uno no presta atención se pierden momentos increíbles.  Cuando los comencé a llevar al jardín usaba una canasta que aún tengo como recuerdo en una mesa.   La veo y me lleva a esos momentos en que podía transportarlos a todos y por lo que me era más sencillo protegerlos.  También me recuerda el día que mientras la cargaba sentí que se tambaleaba porque ellos ya no se quedaban quietos, y entendí que una etapa terminaba y comenzaba otra.  


Mis chiquitos de un mes y tres días. La última vez que usé la canasta.


Gecko de un mes y medio, alimentado por Rk. 


Hasta la próxima
Nova A.S.G.

sábado, 1 de junio de 2013

Circe es de la familia

Circe ya es parte de la familia desde hace meses, y ahora no nos imaginamos cómo sería no tenerla en casa. Claro, la bolsa del concentrado alcanzaría unos días más, un gasto menos de vacunas, y alguna que otra cosa que no estaría mordisqueada por ella. Pero también faltaría la felicidad y serenidad que nos brinda a todos con sus ocurrencias.   No soy una persona amena por las mañanas, mis chiquitos son iguales, Circe ahora ya lo sabe y no nos saluda hasta que yo digo ¡Buenos días!  La pobre, acostumbrada al horario de los soldados del puesto de registro, no entendía los primeros días por qué todos refunfuñábamos cuando ella llegaba a saludarnos a la cama.

Ha hecho travesuras, pero es normal, es joven y sus inicios en la calle fueron sin límites.
Es una nena linda que adora ver la correa porque sabe que es momento de pasear, y a pesar de la libertad con la que vivió durante meses, de buen grado acepta que la caminata sea de quince minutos (cuando tenemos prisa) o una hora.   Veinte pasos son los que le cuestan entrar en razón, en donde saca toda su energía y luego como que se acuerda que debe comportarse y camina regia y natural.

Entiende muy bien, demasiado literal, creo, porque la hemos dejado con los Cockercitos algunas horas y de cuando en cuando encontramos algo mordido, se le regaña y se le enseña que no se debe hacer.   Así que un día, antes de salir le demostré todo lo que no debía morder y de último le enseñe la canasta con sus juguetes adentro y le dije: Esto sí puedes usarlo Circe, ¿entiendes? Todo lo demás no, pero esto sí.
Cuando regresé, la casa estaba perfecta, todo en su lugar, hasta los juguetes, pero la canasta estaba mordida.  ¿Cómo podía amonestarla por eso? Yo le había dicho que eso sí se podía morder, no me quedó de otra que reírme y ahora resulta que debo aprender a expresarme correctamente para evitar malos entendidos.

Cuando está aburrida y Gecko no quiere jugar (es con quien lo hace), juega al perro muerto, así le digo yo.  No sé por qué, pero he notado que los perros que han vivido en la calle una de sus maneras de recrearse es así: retozan solos un rato y luego se colocan panza arriba con los ojos abiertos y se quedan varios minutos en esa posición sin importar quién pase a su lado o que les hablen.   Milagro, la fallecida perra rescatada por mi mamá, hacía lo mismo y varias veces le causó tremendo susto pensando que algo le había pasado.   Creo que aprenden que en la calle esta es una manera de llamar la atención de las personas y ¿sorprenderlas? ¿recibir caricias? ¿reírse de los humanos? No sé, pero parece divertirles, levantarse inesperadamente y ver la reacción de uno.

De todos Gecko es el que está más feliz con la presencia de Circe, juegan y juegan, él ahora hasta comparte sus juguetes con ella, los jalonean, pero Wiwi (así llamamos a Circe también) sabe que ella es más fuerte y que a él no le gusta perder, así que los muñecos son apenas agarrados por los dientes y así Gecko se los arrebata, él gana y ella se pone feliz porque al final del juego él la besa y descansan juntos.   Parecen compañeros de toda la vida.

Quién iba a decir en septiembre del año pasado que tendría otra perra en casa.   Ella, con su paciencia se encargó de las barreras territoriales de mis malcriados peludos.  Al final ellos decidieron adoptarla a ella, pero fue porque ella quiso adoptarnos a nosotros.  


viernes, 26 de abril de 2013

La mudanza

La casa en donde vivíamos recién casados con Rk fue construida a gusto propio, al menos el que pudimos pagar.  No era grande y el jardín tampoco pero las paredes que nos separaban de las vecindades eran altas, en serio, altas; así que teníamos mucha privacidad y ante todo yo sentía que mis hijas caninas estaban seguras en cuestiones de vecinos que no gustaran de los perros. Pero, todo tiene un imperfecto y en el caso de la casa, era el frente, por la cuadra y por los amantes de lo ajeno.
Mi mayor pena era que sucediera lo que había pasado en la casa de mi madre a la vecindad antes del robo, imagínense la preocupación que sentí al ver que sí podía pasar. 
Pocos meses después se presentó una oportunidad y la tomamos sin medir otra consecuencia más que la vivir seguros con nuestras perritas, y la tomamos.  Cambiamos una preocupación por otra pero esta explicación no es tema de este blog.

Nos mudamos con ilusión por lo nuevo y con tristeza por la antigua casa.  En el proceso de adaptación, la inquietud de la poca privacidad que tendría por paredes de altura normal entre jardines vecinos, me hacía dudar.  También el hecho de que no hay portones, eso significaba menos espacio de libertad para mis hijas caninas.   Pero resultó que sólo eran ideas mías, las perras se preocuparon de ver en donde colocábamos la cama y se echaron a dormir. 
Pensando en Skippy, Musa, Greka y cualquier otro perrito que tuviéramos en el futuro, más la nostalgia de la casa que dejamos, imaginaba posibles problemas, el balcón: se tirarían; al ser un lugar nuevo: ladrarían; que era posible ver por una ventana hacia la calle: ansiedad; y otros detalles como esos.   Al pensar en cada posibilidad también ideaba una solución.   Me adelantaba a los hechos pero más valía prevenir.

Sembramos árboles de poca raíz que servirían de cerco de altura, estos han crecido y no nos dieron la privacidad que soñaba, pero sí la suficiente y el sonido de los Chopos movidos por el viento nos da una paz a todos que no planeamos.  El diminuto balcón no era tan peligroso como pensaba y tanto las perras originales que se mudaron con nosotros, como los que han crecido aquí,  encontraron en él un espacio para divagarse.  A la ventanita se le recubrió con una pantalla que le da un toque decorativo y no invita a observar desde ella.
Mis perras estaban tan tranquilas con la mudanza que mis vecinos se enteraron de que teníamos perros casi un año después y eso que ninguna familia de las casas que nos rodean tiene mascotas.

Con los años han surgido pequeñeces que fuimos solucionando conforme se presentaron, y han sido más que todo para evitar ansiedades a mis caninos.  Perros tranquilos y felices, vecinos satisfechos.  

Y como en otros días, mientras yo escribo los coludos se dedican a tomar el fresco en el otro balcón que queda a pocos pasos de mi escritorio, esperando a que me les una. Así que con permiso, hasta una próxima




Nova A.S.G.

sábado, 30 de marzo de 2013

Estas son vacaciones



Sólo faltó una piscina para disfrutar con mis perrines, pero aún así ¡estas son vacaciones!  Las caminatas con mis niños caninos fueron más relajadas para ellos porque se les dejó sueltos por momentos (en áreas controladas).  Nos encontramos con algunos vecinos y sus perros, los pocos que no salieron. Ellos también aprovecharon el silencio y la falta de tránsito para pasar tiempo de calidad con sus caninos. 

Otros años durante estas vacaciones colocábamos  una piscina  en el jardín, esas infantiles que toman forma con el volumen del agua.   El que más disfrutaba era Perseo, le encantaba mojar a sus hermanos que se mantenían reticentes a la idea de entrar al agua y por ello más los molestaba.   La falta de Persy puede ser la razón por la que no lo hemos hecho; además, el calor a pesar de que ha sido fuerte aún no lo es tanto como para hacer la fiesta canina de piscina, hay un poco de viento y ellos ahora tienen siete años, tenemos que cuidarlos más.  Sin embargo no es difícil hacer feliz a un perro, una pelota, una buena corrida, explorar lugares, son maneras excelentes para complacerlos.  Ellos son felices y a uno se le olvidan las facturas, los horarios, los pendientes, eso es vacacionar.



Espero que ustedes también hayan tenido un buen descanso. 
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

Pd:
Por poco lo olvido otra vez. Después de leer y compartir este blog entren a sus cuentas  de Facebook, denle “me gusta” a la página de Super Can (www.facebook.com/msa.SuperCan) y luego entren al álbum:Una tonelada de amor (Si no logran abrirla desde este enlace hasta abajo les he copiado el link para que lo peguen) ahí escogen la fotografía de la asociación que desean apoyar y le dan “me gusta” también (la foto del inicio del álbum no vale, son cuatro las asociaciones participantes).  

A la asociación que tenga más “me gusta” le donarán concentrado, y este es necesario para los perritos rescatados.  Es sencillo colaborar.  Sólo valdrán los votos que tengan “me gusta” tanto en Super Can, como en la de la asociación.  Las votaciones terminan el 31 de marzo, no esperen.  ¡Nosotros ya votamos!

Ustedes toman la decisión de la asociación, lo importante es que lo hagan.  Enlace para entrar al álbum: 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Una noche antes de Navidad y perros

La semana pasada luego de publicar la anécdota semanal se me ocurrió escribir una versión  canina del cuento: La noche antes de Navidad.  Tenía pensado sólo  cambiar un par de animales por perros, pero el intento me llevó por otro rumbo y el resultado me agradó.  Para leer el cuento este es el enlace: La noche de antes de Navidad en casa de ...  (copien y peguen si el enlace les causa problemas: http://bit.ly/RdKyy5  ).
 
Aún estaba a tiempo de cambiar la publicación, pero deseaba presentarla con un poco de más motivo de la época, necesitaba más libertad y aprovechando el espacio virtual de Guatepets.com la publiqué ahí.  Espero les guste y con ese cuento me despido de las publicaciones del año 2012.

Gecko, Keyla, Nova, Circe y nosotros los humanos Rk y yo desde nuestro hogar les deseamos un Feliz Año 2013.   
 
 
 
 
Les publico una foto, tomada infraganti, para que sepan de dónde tuve la idea una de las frases de mi versión del cuento navideño