sábado, 11 de mayo de 2013

Control de animales

La Ley para el Control de Animales Peligrosos en Guatemala, esta causando controversia en los medios sociales.  Los que la apoyan o al menos no les molesta y los que están en contra; discuten, ofenden, son ofendidos y por supuesto no se ponen de acuerdo.
El tema legal no es uno de mis conocimientos y sólo puedo comentar sobre lo que entiendo como cualquier ser mortal que lee y re lee para encontrar puntos y comas que me indiquen los límites de los dichosos escritos.  Hasta el momento lo único que puedo expresar al respecto es que, es preocupante la amplitud que han dejado para que sea utilizada en un “futuro” por las autoridades respectivas.   En todo caso, considero que el perro juzgado saldrá perdiendo la vida.

En el decreto de ley especifican razas, reconocidas como “peligrosas” sin embargo entre los artículos del reglamento dicen:
“Dentro de este registro de animales peligrosos se incluirán todos aquellos perros que han sido adiestrados para ataque y defensa no obstante que su raza no se encuentre dentro de las contempladas”.
“En cada Gobernación Departamental debe crearse la Unidad de Control y Registro de Animales Peligrosos, la cual se encargará del Registro Central Informático respectivo; la cual podrá incluir dentro de la categoría de peligrosos otras razas que en Guatemala por la degeneración de los caracteres propios de cada raza derivados de condiciones propias de la región o de una mala reproducción puedan surgir en el futuro.”

Para empezar no estoy de acuerdo con la frase de “razas peligrosas”.  El peligroso es el dueño, como he escrito en varias ocasiones nuestras mascotas son nuestro reflejo.  Aunque nunca he tenido perros de las razas mencionadas en el decreto, los que he conocido tienen la dulzura de un chocolate y el alma de algodón.
Y por lo que entiendo es:  si alguien entrenó a su Chihuahua para ataque, esté es considerado como peligroso.  No se rían conozco a un par de estos perritos que fueron entrenados y les advierto,  son feroces ante la orden de defender.
Además, si cada departamento llega a considerar a los perros mestizos sin hogar como una degeneración de raza también podrían ser asesinados legalmente.
No hay suficientes voluntarios, ni asociaciones que puedan velar por la vida de estos perros ante un marco legal.  La ley está y mientras buscan recursos para evitarla los perros morirán.
En el artículo 8 del decreto: También se considerarán como peligrosos aquellos que han tenido episodios de agresiones contra personas u otros perros. 
Ahora imaginemos: alguien nos ataca y nuestro perro nos defiende. ¿Qué pasará si nuestro agresor decide formular cargos?  Hay de casos a casos y nunca faltará el ocurrente, en Estados Unidos un ladrón quedó atrapado varios días en la casa que robó.  Luego de que los dueños regresaron, este salió y los demandó por no tener una salida de emergencia. 
¿Y qué creen que pasará si el vecino con el que se llevan tan mal decide informar que su perro (el de ustedes) es agresivo?  

En el decreto se describen datos como microchip,  seguro y licencia de registro; y por supuesto tiene sus ventajas como las sanciones económicas ante las personas que se dediquen a entrenar para que los perros peleen, pero es sólo eso.  Así que quien tenga malos "hábitos" y le recojan al perro, pagará y se hará de otro.  De nuevo, el perro pagará con su vida las acciones del humano.
Y quien no pueda y ni desee cumplir abandonará a los perros en la calle.

Sí necesitamos leyes, pero para proteger a los animales, para que sean castrados, para evitar abandonos y malos tratos.  Necesitamos sanciones más que económicas, métodos correctivos por los que las personas piensen dos veces antes de realizar un acto de crueldad hacia los animales y en este caso los perros.

Yo puedo seguir escribiendo lo que entiendo y me preocupa de esta ley, pero lo ideal es que ustedes las lean y saquen sus propias conclusiones.   ¿En realidad trae más beneficios que desventajas? Como sociedad ¿Estamos listos para tener este tipo de ley? 

Les dejo los enlaces (por razones de permisos copien y peguen en su explorador, si estos no abren) del Decreto y el Acuerdo (reglamento del Decreto), creo que ente caso sí estarán disponibles por más tiempo que el de la ley 870, que recién verifiqué y resulta que ya no existe.

http://www.scribd.com/doc/132316679/Decreto-22-2003-Ley-Para-El-Control-de-Animales-Peligrosos

http://www.scribd.com/doc/136736862/ACUERDO-GUBERNATIVO-NUMERO-113-2013-pdf


Hasta una próxima
Nova A.S.G.


Junio 14:
Recién me enteré que han creado un grupo abierto en Facebook específicamente para el tema de No a la ley 113-2013. Quien desee aportar ideas o informarse al respecto pueden unirse. El grupo se llama: Defensores de los animales y los buenos dueños en Guatemala.

También han creado una solicitud de firmas de quienes estén en contra del acuerdo en Avaaz.org:



viernes, 3 de mayo de 2013

La mudanza (parte 2 y final)

 Todos nos mudamos, ¡todos!

¿Se recuerdan de Consentida?  Mi niña, la grande, mi conciencia.   También recordarán que murió cuando recién me mudaba a la que ahora llamo mi antigua casa.  No escribí detalles porque todavía duele recordar, así es con las pérdidas; uno aprende a vivir con ellas y por eso vale la pena siempre hacer buenos recuerdos. 

Consentida fue enterrada en el jardín al pie de un limonar y al lado de un rosal blanco, muchos días contemplé la grama añorando su presencia,  a veces con lágrimas y otras con sonrisas.
Diez años después nos mudamos de nuevo, como les conté la semana pasada; y luego de trasladar todas las frívolas pertenencias, regresamos una última vez por lo más importante: mi Cony.

Rk no se extrañó ante la petición de desenterrar a Consentida para colocarla en el nuevo jardín, pero sí noté que se tomó su tiempo para decidir la fecha en la que lo haríamos.
Preparé una hermosa caja que compré con anterioridad y esperé el día.  Luego de que este fue pospuesto repetidamente y sin aceptar más pretextos llegamos una tarde a la anterior casa, a eso de las cinco. Mi esposo comenzó a picar la tierra y mientras el sol se alejaba, mi convicción de hacerlo en ese momento también se iba.  Pero él ya estaba en esas y no pude hacerlo cambiar de idea.
Me daba miedo, la hora, el concepto de desenterrar a un muerto, el posible hedor que se sentiría, de cómo se verían los huesos, la piel, toda ella.  Imágenes tétricas se formaban en mi mente y toda la ayuda que le ofrecí al inicio se limitó a pasar la pala y a quedarme lo más alejada posible en la medida de que no notara mis inseguridades.  Si contagiaba a Rk con mis ideas ya no seguiría.  Traté de respirar lo menos posible, no quería que mi sentido del olfato trabajara.
La tierra cedió y utilizó la pala, se guiaba con seguridad.  Rk la había enterrado, sabíamos en dónde estaban los restos. Pero no contamos con los temblores y los cambios que de estos resultan.  Había un hueco pero no mi Cony. 

Él continuó sacando tierra siguiendo la formación de la misma y entonces comencé a sentir olor a rosas blancas (son mis favoritas).   Primero pensé que estaba tan bloqueada con eso de no sentir que mi cerebro me protegía.  No dije nada.  Luego el olor era más fuerte y Rk extrañado me preguntó: ¿Son ideas mías o huele a rosas? Y unos segundos después encontró los huesos limpios de mi  amada perrita y el olor se propagó. Nos admiramos del suceso.  En realidad mi pequeña era tan dulce que nos proveía una manera agradable de trasladarla, al menos eso pensaba yo.
Todo era posible en ese momento, si un arco iris hubiera nacido de ese hoyo en esa oscuridad no me habría sorprendido.

Regresamos a la nueva casa y colocamos la caja con los restos de Consentida en un lugar especial del jardín.  Nuestras mentes creaban teorías,  la lógica trabajaba a toda máquina para darnos respuestas, y la idea de que el rosal de alguna manera había perfumado los restos de Cony era la más probable, pero no por ello el hecho dejaba de ser extraordinario y entonces la razón del por qué sucedió me parecía inexplicablemente prodigioso.   El amor, todo lo puede y todo lo cree.  Mi perra ya fallecida me daba un último regalo o tal vez era su agradecimiento por no dejarla.

No hay casualidades ¿o sí?  Resulta que unos días después del re-entierro, cambiando los canales de la televisión vimos parte de un documental; en ese momento explicaban los estados de los cuerpos luego de ser desenterrados luego de varios años de estar un lugar y de cómo estos eran afectados por las bacterias propias del área y la calidad de la tierra.  Terminando la escena el presentador dijo: “No es de extrañar que en estas situaciones, en el lugar y tiempo adecuados, los olores dulces o florales se puedan sentir.  Los olores a rosas o jazmines son los más usuales.”

No crean que saber esto me decepcionó.  Mi siempre amada Cony, todavía así me dio un último regalo de amor como pensé: el conocimiento.

Hasta una próxima
Nova A.S.G.

viernes, 26 de abril de 2013

La mudanza

La casa en donde vivíamos recién casados con Rk fue construida a gusto propio, al menos el que pudimos pagar.  No era grande y el jardín tampoco pero las paredes que nos separaban de las vecindades eran altas, en serio, altas; así que teníamos mucha privacidad y ante todo yo sentía que mis hijas caninas estaban seguras en cuestiones de vecinos que no gustaran de los perros. Pero, todo tiene un imperfecto y en el caso de la casa, era el frente, por la cuadra y por los amantes de lo ajeno.
Mi mayor pena era que sucediera lo que había pasado en la casa de mi madre a la vecindad antes del robo, imagínense la preocupación que sentí al ver que sí podía pasar. 
Pocos meses después se presentó una oportunidad y la tomamos sin medir otra consecuencia más que la vivir seguros con nuestras perritas, y la tomamos.  Cambiamos una preocupación por otra pero esta explicación no es tema de este blog.

Nos mudamos con ilusión por lo nuevo y con tristeza por la antigua casa.  En el proceso de adaptación, la inquietud de la poca privacidad que tendría por paredes de altura normal entre jardines vecinos, me hacía dudar.  También el hecho de que no hay portones, eso significaba menos espacio de libertad para mis hijas caninas.   Pero resultó que sólo eran ideas mías, las perras se preocuparon de ver en donde colocábamos la cama y se echaron a dormir. 
Pensando en Skippy, Musa, Greka y cualquier otro perrito que tuviéramos en el futuro, más la nostalgia de la casa que dejamos, imaginaba posibles problemas, el balcón: se tirarían; al ser un lugar nuevo: ladrarían; que era posible ver por una ventana hacia la calle: ansiedad; y otros detalles como esos.   Al pensar en cada posibilidad también ideaba una solución.   Me adelantaba a los hechos pero más valía prevenir.

Sembramos árboles de poca raíz que servirían de cerco de altura, estos han crecido y no nos dieron la privacidad que soñaba, pero sí la suficiente y el sonido de los Chopos movidos por el viento nos da una paz a todos que no planeamos.  El diminuto balcón no era tan peligroso como pensaba y tanto las perras originales que se mudaron con nosotros, como los que han crecido aquí,  encontraron en él un espacio para divagarse.  A la ventanita se le recubrió con una pantalla que le da un toque decorativo y no invita a observar desde ella.
Mis perras estaban tan tranquilas con la mudanza que mis vecinos se enteraron de que teníamos perros casi un año después y eso que ninguna familia de las casas que nos rodean tiene mascotas.

Con los años han surgido pequeñeces que fuimos solucionando conforme se presentaron, y han sido más que todo para evitar ansiedades a mis caninos.  Perros tranquilos y felices, vecinos satisfechos.  

Y como en otros días, mientras yo escribo los coludos se dedican a tomar el fresco en el otro balcón que queda a pocos pasos de mi escritorio, esperando a que me les una. Así que con permiso, hasta una próxima




Nova A.S.G.

viernes, 19 de abril de 2013

Reeducación

Mi dulce Grekita,  consentida y amada por todos; al fin y al cabo era la más pequeña y por eso la tratábamos como una princesa, humanos y perras.  Pero Greka no era una princesa soberbia, la Cocker tenía una educación innata que hizo que nosotros, sus padres humanos, nos avergonzáramos de nuestro comportamiento.

Sería la familiaridad, las prisas, la juventud, qué sé yo, pero en algún momento perdimos la costumbre de darnos las gracias al terminar de comer y eso que estábamos recién casados. Sólo nos sucedía en privado y no nos hubiéramos percatado de no ser por Greka.  Como siempre (luego de aprender por Grekita que así debía ser) a nuestras perritas les manteníamos sus platos servidos, y cuando nos sentábamos a comer ella también lo hacía.  Terminábamos, recogíamos la mesa y también la pequeña Cocker, se alejaba de la comida, tomaba agua y se acercaba a cada uno de nosotros, llamaba nuestra atención con suaves ladridos hasta que la cargábamos o nos postrábamos ante ella y entonces nos daba una suave lamida.  Rk, Skippy, Musa y yo recibíamos las gratitudes de nuestra consentida.

Un día Rk me dijo: ¿ya te diste cuenta? ¡Greka da las gracias y nosotros no! 
Por supuesto que desde ese momento volvimos a la regla básica.  Una vez más nuestras hijas caninas nos reeducaban.  Cukita (Greka) es ahora un angelito, pero sus educados genes sobrepasaron la muerte, porque sus hijos han sido igual de formales y agradecidos.

Menos mal tuvimos la suerte de tener una encantadora de humanos, y a sus hijos como hermosos recordatorios.

viernes, 12 de abril de 2013

Abril de color naranja

¿Sabían que abril es el mes que se ha designado como el mes de la prevención de la crueldad contra animales? Yo no, hasta hace pocos días.  Claro que la propuesta ha sido puesta en marcha en Estados Unidos y para apoyar hasta algunos edificios vestirán de naranja, de hecho en Manhattan (acabo de investigar) el día 10 realizaron eventos para impulsar el Go Orange for Animals. 

Es importante que este tipo de acciones se propaguen alrededor del mundo, como está sucediendo en Latinoamérica y por que así me he enterado. No es sólo el hecho de vestir naranja y ver algunos listones, es la difusión educativa al respecto que se genera por ello.
La crueldad puede comenzar con acciones simples y hasta inocentes, como adquirir una mascota sabiendo que no se puede mantener o dejar que el niño patee al perro porque consideran que el golpe no es duro.   Y por supuesto que hay acciones más crueles.

Investiguen al respecto y si lo desean vistan, coloquen listones en su auto, pinten su casa de naranja, pero ante todo tengan información para educar a otros cuando les pregunten la causa de la obsesión repentina del color naranja.  


sábado, 6 de abril de 2013

Pretextos o verdades

Tengo un balcón frontal en la casa, es tan angosto que apenas caben los perros, y por eso sólo ellos lo usan.  Al menos es un lugar en el que ven pasar la vida ajena y se distraen; una especie de de teatro con función constante de reality show.   La única condición que les tenemos es que no ladren o se les cierra el acceso.

La ventana, siempre y cuando hay humanos, está abierta; un ruido en la calle y salen corriendo a sentarse a ver la causa.   Durante el día, los transeúntes pueden verlos y a veces las visitas de los vecinos se detienen a observar la graciosa fila canina.  Por la noche la historia es otra porque no salen del todo, entre más tarde es, menos cuerpo sacan.  Así que cuando hay reunión o sólo voces que matan el silencio en la calle, entre las cortinas apenas asoman las cabecitas para observar quién está interrumpiendo el sueño.  En la madrugada cualquier voz se escucha y ha sucedido que son pláticas amenas o discusiones.  Estas últimas son las que me ponen nerviosa, las personas están enfadadas y podrían mal interpretar desde afuera la cortina medio levantada.  Podrían pensar que somos unos vecinos metiches.   

A veces me pregunto si llegará un día en que vengan a mi casa a reclamar porque creen que fisgoneamos en la ventana.   
Y más curiosidad si quien lo pregunte creerá la verdad:  "Lo lamento no éramos nosotros (los humanos) fueron mis perritos".  Se parece al pretexto: “Hice la tarea pero mi perro se la comió”.   ¿Ustedes lo creerían?




Feliz fin de semana.
Hasta la próxima, Nova A.S.G.

sábado, 30 de marzo de 2013

Estas son vacaciones



Sólo faltó una piscina para disfrutar con mis perrines, pero aún así ¡estas son vacaciones!  Las caminatas con mis niños caninos fueron más relajadas para ellos porque se les dejó sueltos por momentos (en áreas controladas).  Nos encontramos con algunos vecinos y sus perros, los pocos que no salieron. Ellos también aprovecharon el silencio y la falta de tránsito para pasar tiempo de calidad con sus caninos. 

Otros años durante estas vacaciones colocábamos  una piscina  en el jardín, esas infantiles que toman forma con el volumen del agua.   El que más disfrutaba era Perseo, le encantaba mojar a sus hermanos que se mantenían reticentes a la idea de entrar al agua y por ello más los molestaba.   La falta de Persy puede ser la razón por la que no lo hemos hecho; además, el calor a pesar de que ha sido fuerte aún no lo es tanto como para hacer la fiesta canina de piscina, hay un poco de viento y ellos ahora tienen siete años, tenemos que cuidarlos más.  Sin embargo no es difícil hacer feliz a un perro, una pelota, una buena corrida, explorar lugares, son maneras excelentes para complacerlos.  Ellos son felices y a uno se le olvidan las facturas, los horarios, los pendientes, eso es vacacionar.



Espero que ustedes también hayan tenido un buen descanso. 
Hasta la próxima,
Nova A.S.G.

Pd:
Por poco lo olvido otra vez. Después de leer y compartir este blog entren a sus cuentas  de Facebook, denle “me gusta” a la página de Super Can (www.facebook.com/msa.SuperCan) y luego entren al álbum:Una tonelada de amor (Si no logran abrirla desde este enlace hasta abajo les he copiado el link para que lo peguen) ahí escogen la fotografía de la asociación que desean apoyar y le dan “me gusta” también (la foto del inicio del álbum no vale, son cuatro las asociaciones participantes).  

A la asociación que tenga más “me gusta” le donarán concentrado, y este es necesario para los perritos rescatados.  Es sencillo colaborar.  Sólo valdrán los votos que tengan “me gusta” tanto en Super Can, como en la de la asociación.  Las votaciones terminan el 31 de marzo, no esperen.  ¡Nosotros ya votamos!

Ustedes toman la decisión de la asociación, lo importante es que lo hagan.  Enlace para entrar al álbum: 

viernes, 22 de marzo de 2013

Veraneando

¿Ya se van? ¿Ya se fueron? ¿Se quedan?  Para todas las respuestas que piensen, porque sé que no me las dicen, se vale lo siguiente:

  • Sea cual sea su destino a vacacionar, no olviden dejar a sus mascotas en lugares y con personas responsables.  Pidan recomendaciones con amigos y/o asociaciones pro animalistas, e infórmeles todos los detalles posibles: enfermedades, personalidad, gustos, alergias. Más vale: “me lo dijo pero no sucedió” a un “como no me dijo”.
  • Provéanles mucha agua, estén atentos a la temperatura, los perros no sudan para mantener la temperatura normal del cuerpo como los humanos.  
  • Nunca los dejen encerrados, mucho menos en vehículos, si dejan una ventana medio abierta puede suceder que no sea suficiente para proporcionarles ventilación y muera o que sea robado. 
  • Datos de un hospital veterinario que atienda emergencias, siempre a la mano.
  • En las caminatas, cerciórense de la temperatura de la calle, banqueta o arena; ¡ellos no llevan zapatos y se pueden producir graves quemaduras en las cebollas!  Su mascota sufrirá y ustedes pagarán la cuenta.
  • No olviden las bolsitas para recoger los deshechos de sus mascotas en los paseos.
  • Dejen al alcance agua y si es posible alimento para las mascotas sin hogar, en vacaciones les es más difícil encontrarlas, porque algunas personas con las que cuentan no llegan a sus áreas por varios días.

Sigan los buenos consejos, como los anteriores y los de los humanos como: “Si bebe no maneje”. Imaginen: si les pasa algo ¿Quién por sus perros? 

Si son de los que se quedan en casa, sé que la pasarán muy bien; escucharán a los pájaros silvestres trinar (no hay tanto tránsito), podrán pasear más con sus perros, tendrán oportunidad de terminar de leer un libro junto a sus mascotas o ver junto a ellos una buena película: Hachiko, Marley y yo, Red dog (está bien, no tiene que ser sobre perros). 
Qué tal aprender a hacer galletas para mascotas y pasteles para humanos. También pueden incluir en sus agenda lecturas de blogs, sé de uno que se llama Guateperros, no siempre son historias, pero seguro los mantendrá entretenidos.  
Para esta época les recomiendo los temas: Vacunas y vacaciones  y, En cualquier vacación.

Descansen y disfruten, merecido lo tienen por amar y ser responsable con las mascotas.

Que tengan unas tranquilas vacaciones y no duden en ayudar a un perro sin hogar.
Hasta la próxima, 
Nova A.S.G.

viernes, 15 de marzo de 2013

El ladrido de Musa

¡Ah, que si a veces los humanos hacemos tonterías! Y no son pocas ¡son varias!
Mi bella negra, Mamush como le decíamos de cariño, Musa la Cocker tranquila y de poca salud, recuerdo que de cachorra tenía una peculiaridad, su ladrido.

Llegó a la casa, se instaló y comenzó a descubrir los diversos juguetes caninos que tenía a su disposición y entre ellos, con los días encontró su vicio: una pelota.  Se divertía con ella de una manera que sólo los perros pueden describir y los humanos adivinar,  llamémosle hipnotizante.   Luego de rodar,  rodar, y rodar, la pelota se habrá cansado y se tomó de excusa por su falta de movimiento el hecho de que quedó trabada en un mueble.    Musa no la alcanzaba con su pequeña pata.  Probó con las dos y nada.   Lloriqueó desesperada, ¡quería su pelota!
Rk y yo observábamos, y no la ayudamos de inmediato porque la estábamos dejando aprender   a resolver sus problemas.  Sabíamos que no era algo dañino o de urgencia, aunque sí era importante para Musita.  Fue tan importante que por primera vez escuchamos su voz, y dijo con tono impaciente y ronco: Agua.

¿Agua? ¿Qué pasó con guau? ¿Desde cuándo los perros dicen agua?   Y ella continuó ladrando por su pelota: Agua, Agua, Agua y de repente por la prisa terminó de ladrar: ¡Gua!

Digo que los humanos hacemos tonteras, porque yo lo hice (y no quiero quedarme sola en acciones tontas), mientras las semanas  y algunos meses pasaban cada vez que Musa ladraba yo la corregía diciendo: Se dice guau.
Me ponía a la par de ella a ladrar para que escuchara cómo debía hacerlo.  Youtube no estaba de moda porque sino seguro habría parado en vídeo.

Musa creció y en sus primeros años dejó de decir agua, y fue cuando supe que había dejado pasar la oportunidad única de tener un perro que dijera algo diferente. Todavía en su vejez se le salía inesperadamente un agua o gua.  

Pero mientras duró fue divertido ponerme enfrente de ella con su trasto y preguntarle: ¿Qué quiere Musa? y escucharla responder ¡Agua!