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viernes, 2 de marzo de 2012

Greñas

En agosto del año pasado conté la historia del rescate de Beto y dos semanas después relaté que fue dado en adopción gracias al grupo Adopta una Mascota.  Hace unos días Lisa, voluntaria del grupo, me envió una fotografía actual de Beto, ahora Greñas.   Y es que el nuevo nombre no podría ser más apropiado, cuentan y se ve que es un manojo de pelos.

Greñas fue adoptado en lo que considero tiempo récord (por ejemplo: Chico, está con nosotros desde hace 4 meses y nadie pregunta por él).  Greñas, desde que fue publicado por Adopta una Mascota hasta el día que lo entregué, apenas pasaron cuatro días.
No lo tuvimos ni una semana, aún así, para quienes lo vimos desde el primer momento pudimos observar pequeñas mejorías, porque aunque se le estaba tratando con medicamentos, él estaba en tan mal estado que hasta el momento no entiendo (ni entenderé) cómo estaba vivo.

Un par de semanas después hablé con María Inés, hija de Irene, quienes lo adoptaron; ella me contó que él ya se estaba recuperando pero que el veterinario le había dicho que Greñas no podría apoyar una de sus patas, jamás.
Bueno, creo que es mejor que lean las propias palabras de Irene, quien en otro e-mail me aclaró que ella era la mamá de Greñas. ¡Me encantó la afirmación!

Copio el comentario que dejó Irene, para los que no lo han leído:
Hola,
Te quiero contar, que gracias a Lisa Vela, la foto de Beto llegó a nuestras manos, de mi hija y mías....
Cuando lo ví...se me partió el corazón, pues sabíamos que iba a ser difícil conseguirle un hogar, así que decidimos adoptarlo y agrandar la familia de ya 11 perros..
Beto, estaba en un estado que cuando lo vimos me dieron ganas de llorar...tenía infección en la piel, larvas de mosca en las orejas, pesaba 2 libras, y tenía completamente encogida una patita de atrás...
6 meses después Beto, pesa 8 lbs, está libre de infecciones, todavía le estamos tratando la orejita y los ojos...y milagrosamente logró apoyar su patita, y ahora corre por todo el jardín apoyando las 4 patas, está muy consentido y querido, aunque se cree el jefe de los demás...
Gracias por haber rescatado a Beto de la carretera, y darnos una alegría más...te puedo enviar fotos de lo lindo que está.. ah por cierto le está creciendo el pelo...el colocho!
Un abrazo!

Irene Alvarado

No dejo de agradecer a Adopta una Mascota por conseguirle a Greñas un hogar que le brinda los cuidados y amor como él y todos los perros se merecen.   Gracias Magda Mejicanos por referirme con Liza Vela (ambas voluntarias de Adopta) y gracias a ti también Liza, por contactarme con las adoptantes y hacerlo posible.   Además agradezco a María Inés Suárez y a Irene Alvarado por adoptar a Greñas en las condiciones en las que se encontraba, dispuestas a recuperarle la salud y a mimarlo, como me imagino, nunca antes lo fue.  

Se me acaban las formas de agradecer pero no por eso dejo de sentirlo, pero he dejado el último agradecimiento para Greñas, porque conocerlo me ha permitido escribir su final feliz para que ustedes lo lean y por qué no: se inspiren.

Arriba.  Izquierda: 2 días después de su rescate.
  Derecha: 6 días después, entregándolo a su nueva familia.

Abajo. Izquierda:1 mes de estar con su familia.  Derecha: Greñas 6 meses después

El mundo no cambiará solo, todos tenemos que actuar para que esto suceda.  La manera más sencilla de comenzar el cambio es: No compre mascotas, adopte.
Si desea colaborar con Adopta una Mascota, donando, ofreciendo su tiempo, hogar temporal, quiere adoptar o desea esterilizar a la que tiene, comuníquese con ellos:  adopcion.animales@yahoo.com o en Facebook: www.facebook.com/pages/Adopta-Una-Mascota/277714615591014?sk=info (copie y pegue, si en enlace no le permite abrirlo).

viernes, 2 de septiembre de 2011

Lindo piojoso II (La adopción)

Lindo Piojoso, le puse de apodo al perrito encontrado el 17 de agosto. Beto, lo llamó mi mamá para que lo identificaran en la veterinaria y Gizmo, el nombre que Liza Vela (una de las voluntarias de Adopta una Mascota) mencionó como el ideal para el perrito.  Este último fue la mejor ocurrencia.

Beto tuvo suerte, las chicas de Adopta una Mascota le encontraron hogar en tiempo récord. Y es que eran tres las opciones, al final la decisión se consideró en base a quién estaba dispuesto a llevárselo de inmediato a casa como estaba, que continuara el tratamiento; y que ofreciera adopción segura, sin condiciones.

La urgencia de entregarlo era por los perros grandes, Beto se sentía mejor y podría intentar salirse del área segura, además me harían una  operación en esos días y por lo mismo no iría a ver su progreso y vigilar que lo estuvieran cuidando como se debía, al menos por dos semanas.
M. Inés lo adoptó, con piojos o sin piojos, ella lo quería ya.  

En lo que lo llevábamos al punto de entrega, Beto fue muy entendido.  Vio la caja y le dije: ‹‹Adentro, que te llevo con tu nueva familia.›› Él entró, se acomodó y en el camino realizó un intento de salirse de ella, del que desistió cuando le hice una seña indicándole la caja.  
Los perros rescatados tienen una inteligencia extraordinaria y es lamentable que la mayoría de las personas no lo sepan o no lo crean, porque entonces habría menos perros callejeros.

De no ser porque en casa se está tratando el problema de piel de una de mis hijas caninas, si no Beto se habría quedado aquí (para evitar contagiarlo a él y que él contagiara a la mía).  Hubiera costado mucho, porque los Cuachuchitos son malcriados, territoriales, en fin.  Pero el tamaño del perrito lo hacía posible.

Llegamos al lugar, adoptante y contacto esperaban ansiosas la llegada de Beto. Desde que lo vieron las jóvenes lo abrazaron, lo mimaron y lamentaron la condición en la que estaba.   Luego de conocernos en persona y dar la poca información que sabía del perrito, nos despedimos.   Es de las veces que me porté más fría, sé que si le hacía un solo cariño era suficiente para llevarme a Beto de regreso.

Cinco días después, según me dijo M. Inés, él juega todavía con reserva, y a pesar de sus problemas piel y la cojera de una pata (con la que ya no se apoyó más desde que lo revisaron, según me dicen)  no deja de seguirla y me imagino venerarla.
¡Bien por ti Beto! ¡Felicidades M. Inés Por tu nuevo fan!


Gracias a todos los que hicieron posible que Beto tenga a partir de ahora, una vida feliz.



Apenas 6 días después de su rescate

viernes, 19 de agosto de 2011

Lindo piojoso

El lunes de esta semana, esperaba a mi mamá para ir a trabajar.
—Acabo de ver un perro, tan, pero tan maltratado en la carretera que hice a un lado el auto y me bajé a traerlo.  Se metió entre el monte y no logré agarrarlo. —Fue lo primero que me dijo cuando vino.
Metimos una caja y bolsas plásticas para, si fuera necesario, usarlas de guantes.  No lo encontramos.

El miércoles, regresando del trabajo, vi, entre las llantas de una camioneta, a un perrito en tan fatal condición que apenas le dije a mi mamá que disminuyera la velocidad mientras me bajaba.  No sé a que horas saqué las dos bolsas que llevaba de repuesto del lunes anterior (mamá siempre pierde las cosas y por eso llevaba un par extras), ni siquiera sé cual fue mi impulso a sacarlas, la mayoría de las veces que recojo a un perro callejero lo hago sin protección.
En lo que alcanzaba al can, escuché la voz de mamá que decía: —¡Ese es el perrito del que te hablé!

El perro, aunque cojeando, corrió para alejarse cuando entendió mi intención y yo tras él.  Los trabajadores de la municipalidad que estaban por ahí ofrecieron ayudarme.  Me contaron que el perro estaba en los alrededores desde el día anterior y que de mote le llamaron Toro.
Cuando vean la foto les causará tanta gracia como a mí.

El perro se rindió al llegar frente a la tienda, no le daban para más las fuerzas.  La tendera se rió al verme de nuevo, esta vez corriendo un perro, me reconoció del año pasado cuando anduve buscando el hogar de Prisci.
Lo metimos en la caja (como cosa rara no la habían sacado del auto) y lo llevamos al veterinario. 

Unas horas después me llamaban para que fuera por el perro.  No se podía quedar en el hospital.  Me pareció extraño, me ofusqué, me indigné.  Luego me explicaron que estaba cubierto de: ¡Piojos!
Tenían muchos huéspedes caninos y no había un lugar en donde lo pudieran aislar.
Me empezó a picar todo el cuerpo, me sentía infestada a pesar de los cuidados que había tenido.
Por la salud de mis perros, el ritual, luego que rescato un callejero es este: Lavo mis brazos, piernas y zapatos antes de entrar a casa, me aplico un líquido especial contra parásitos, entro sin tener contacto con mis perros, de inmediato lavo la ropa y me baño. Además, a este perro ni siquiera lo había tocado, gracias a las bolsas.
Así que reconozco que la sensación era mental.

El baño que le realizaron en la veterinaria lo había limpiado pero no por completo, se le tiene que seguir tratando, al igual que una infección en los ojos.  La cojera, resultado tal vez de que alguien lo tiró de lado, no presenta quebraduras.
Para quien no logre visualizarlo desde ahora, le digo: Cuando se reponga ¡Será un perro precioso!

Mi mamá lo ha nombrado Beto.  Como es pequeño y tranquilo lo ha aislado no sólo por los piojos, sino por los demás perros (agresivos) que tiene.
Al momento, el grupo Adopta a una Mascota ha colaborado promoviendo la adopción de Beto.

Estoy segura que encontrará un excelente hogar. 


Si desea información de Adopta una Mascota, sobre los perritos disponibles para adoptar escriban a: mascota_adopcion@yahoo.com o por medio de Facebook, perfil: Adopta una Mascota


Beto, fotografía tomada hoy
(Les juro que se ve mejoría de cómo estaba hace dos días)